miércoles, 30 de julio de 2014

El eco de la vida

Un niño y su padre, estaban caminando en las montañas.
De repente, el hijo se cae, se lastima y grita:
- ¡Ahhh!

Para su sorpresa oye una voz repitiendo en algún lugar de la montaña:
- ¡Ahhh!

Con curiosidad el niño grita:
-¿Quién está ahí?...

Recibe una respuesta:
- ¿Quién está ahí?...

Enojado con la respuesta, el niño grita:
- Cobarde.

Y recibe de respuesta:
- Cobardeee.

El niño mira a su padre y le pregunta:
- ¿Qué sucede?

El padre, sonríe y le dice:
- Hijo mío, presta atención.

Y entonces el padre grita a la montaña:
- Te admirooo.

Y la voz responde:
- Te admirooo.

De nuevo, el hombre grita:
- Eres un campeón.

Y la voz le responde:
- Eres un campeón.

El niño estaba asombrado, pero no entendía.

Luego, el padre le explica:
- La gente lo llama eco, pero en realidad ES LA VIDA.

Te devuelve todo lo que dices o haces.

Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestra acciones.

Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor.
Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean.
Si quieres una sonrisa en el alma, da una sonrisa al alma de los que conoces.
Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida. La vida te dará de regreso exactamente aquello que tu le haz dado.

Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo de ti.

Alguien dijo:

"Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa muy bien lo que estás dando"...

Desconozco el autor/a.


martes, 29 de julio de 2014

Desaprender

Desaprender la guerra, realimentar la risa,
deshilachar los miedos, purificar la brisa.
Anteponer lo ajeno, curarse las heridas...
Desconvocar el odio, desestimar la ira,
rehusar emplear la fuerza, rodearse de caricias,
reabrir todas las puertas, rendirse a la Justicia.
Rodearse de caricias.
Rehabilitar los sueños, penalizar las prisas,
indemnizar al alma, sumarse a la alegría.

Humanizar los credos, sitiar cada mentira,
adecentar la Tierra, reinaugurar la Vida.
Sumarse a la alegría, reinaugurar la Vida.

Autora: Juana María Larrañet


¿Que se siente al ser vieja? ...

El otro día, una persona joven me preguntó:
- ¿Qué se sentía al ser vieja?-

Me sorprendió mucho la pregunta, ya que no me consideraba vieja. Cuando vio mi reacción, inmediatamente se apenó, pero le expliqué que era una pregunta interesante.

Y después de reflexionar, concluí que hacerse viejo es un regalo.
Soy la persona que quiero ser.

Algunas veces me desespero al ver mi cuerpo, las arrugas, los ojos con ojeras, la celulitis. Y a menudo me sorprendo de la persona que vive en mi espejo. Pero no me preocupo por esas cosas por mucho tiempo.

No cambiaría mi amada familia, ni a mis sorprendentes amigos, ni mi maravillosa vida, por menos cabellos canosos y un estómago plano.

Me he convertido en mi amiga.

No me regaño por no hacer mi cama, o por comer esa galleta extra. Estoy en mi derecho de ser un poco desordenada, ser extravagante y oler las flores.

He visto algunos queridos amigos irse de este mundo, antes de haber disfrutado la libertad que viene con hacerse viejo.

-¿A quién le interesa si escojo leer o jugar en el ordenador hasta las 4 de la mañana y después dormir hasta quién sabe qué hora?-

Bailaré conmigo al ritmo de esos maravillosos acordes de los 50´s y 60´s.
Y si después deseo llorar por algún amor perdido…. ¡Lo haré!

Caminaré por la playa con un traje de baño que se estira sobre un cuerpo regordete y haré un clavado en las olas dejándome ir, a pesar de las miradas de compasión de las que usan bikini.

Ellas también se harán viejas, si tienen suerte…

Sé que algunas veces soy olvidadiza, pero me acuerdo de las cosas importantes. A través de los años mi corazón ha sufrido por la pérdida de alguien querido, por el dolor de un niño, o por ver morir a mi mascota. Pero es el sufrimiento lo que nos da fuerza, lo que nos hacer crecer.

Un corazón que no se ha roto, es estéril y nunca sabrá de la felicidad de ser imperfecto.

Me siento orgullosa por haber vivido lo suficiente para que mis cabellos se vuelvan grises y por conservar la sonrisa de mi juventud, antes de que aparezcan los surcos profundos en mi cara.

Cuando se envejece, es más fácil ser positivo. Te preocupas menos de lo que los demás puedan pensar.

Ahora bien, para responder a la pregunta, con sinceridad puedo decir:
-¡Me gusta ser vieja, porque me ha dado mi libertad!- Me gusta la persona en la que me he convertido.

No voy a vivir para siempre, pero mientras esté aquí, no perderé tiempo en lamentarme por lo que pudo ser, o preocuparme de lo que será.

Trataré de Amar sencillamente. Amar generosamente. Hablar amablemente. Y el resto, dejárselo a Dios.

Qué bello es contemplar las flores y aspirar su fragancia. Qué bellas son las mariposas que vuelan de flor en flor.

Queridos amigos, disfruten sus años de vida y no se preocupen por haber perdido su juventud. Sonrían cada mañana, porque Dios se despierta antes que nosotros para colgar el sol y poder verlo desde nuestras ventanas.


Desconozco la autora.


lunes, 28 de julio de 2014

Sobre el agradecimiento

A la humanidad le falta gratitud, y me incluyo. Si tuviésemos realmente el conocimiento de lo que significa agradecer, seguramente el mundo sería muy distinto.

Somos seres llenos de tendencias, una muy básica y dañina es la queja, solo vemos lo que nos falta, lo que otros no hacen o dejan de hacer. Esto nos lleva a una insalubre costumbre de exigirnos, entristecernos, enojarnos, o simplemente sentir un vacío aterrador. Nos deja con una mirada al medio vaso vacío e inevitablemente nos lleva un callejón sin salida.

Comparemos en un día ¿Cuántas veces nos quejamos y cuantas veces negamos lo afortunados que somos por tener la vida que tenemos? ¿Cuántas veces decimos gracias? ¿Cuántas veces estamos satisfechos y orgullosos de nuestros logros? Creo que en muchos casos habría una diferencia muy grande en números a favor de lo primero. Cuantas veces te das cuenta de lo afortunad@ que eres por tener lo que otr@s no tienen, no solo en las cosas o bienes materiales, sino en la salud, en el amor, la familia, la inteligencia, las buenas relaciones, por todo ello debes agradecer.

Ser agradecidos significa estar consciente de que en cada momento muchas situaciones buenas se están presentando. Comenzando por tu salud, por el planeta donde vives, tus seres amados, etc. Si de repente, se te presenta una situación negativa antes de reaccionar piensas en esta situación dentro del marco más grande que es tu vida. La mayoría de los problemas se ven "chicos" cuando te concentras en lo positivo.

El agradecimiento genera abundancia en la vida. Convierte lo que tenemos en suficiente y más que suficiente. Transforma la negación en aceptación, el caos en orden, la confusión en claridad. Puede convertir una comida en banquete, una casa en hogar, un desconocido en amigo. El agradecimiento da sentido a nuestro pasado, trae paz para hoy, y crea una visión para mañana.

El agradecimiento por ser y tener así tal cual somos, es un poder difícil de superar o vencer. No sirve decir gracias como un simple formalismo, eso es una palabra y nada mas, la magia realmente se manifiesta cuando podemos “Sentir Gratitud” como bien dice el diccionario al comienzo, SENTIR, es la clave en la palabra gratitud, porque nos devela la plenitud y manifestamos en nuestro entorno, una sonrisa que llega al alma de todas las personas y las cosas.

La magia de esta palabra radica, en que el sentimiento de gratitud está constantemente en el presente, en el tiempo que hoy nos toca vivir.

Sentir agradecimiento desde el corazón.

Autora: Danitza

El hijo predilecto

Cierta vez, le preguntaron a una madre cual era su hijo preferido, aquel que ella más amaba. Y ella, dejando entrever una sonrisa, respondió: Nada es más voluble que el corazón de una madre. Entonces dijo: El hijo predilecto, aquél a quién me dedico de cuerpo y alma...

Es mi hijo enfermo, hasta que sane.
El que partió, hasta que vuelva.
El que está cansado, hasta que descanse.
El que está con hambre, hasta que se alimente.
El que está con sed, hasta que beba.
El que está estudiando, hasta que aprenda.
El que está desnudo, hasta que se vista.
EL que no trabaja, hasta que se emplee.
El que está de novio, hasta que se case.
El que se casa, hasta que conviva.
El que es padre, hasta que los críe.
EL que prometió, hasta que cumpla.
El que debe, hasta que pague.
El que llora, hasta que calle."

Y con un semblante bien diferente a aquella sonrisa, finalizó:

"El que ya me dejó, hasta que lo reencuentre".

Desconozco el autor/a.

domingo, 27 de julio de 2014

Fortaleciendo la autoestima

NO TE CRITIQUES. Cuando te criticas tus cambios son negativos. Cuando te aceptas, tus cambios son positivos. Las críticas nunca cambian nada.

Acéptate exactamente cómo eres ahora.

NO TE DES MIEDO A TI MISM@. Deja de asustarte con tus propios pensamientos. Esa es una manera terrible de vivir. Busca una imagen mental que te guste y sustituye tu pensamiento aterrador por una imagen de placer.

SÉ AMABLE Y PACIENTE CONTIGO MISM@. Sé delicado y amable contigo mism@. Ten paciencia mientras aprendes nuevas formas de pensar y cambias viejos hábitos de conducta. Trátate como si fueras alguien a quien realmente quieres.

SÉ AMABLE CON TU MENTE. El odio hacia un@ mism@ es sólo odio a los propios pensamientos. No te odies ni te hagas daño por tener esos pensamientos, ámate a ti mism@ cambiándolos suavemente.

ELÓGIATE. La crítica destruye el espíritu y la energía interna. El elogio y la valoración lo construyen. Elógiate todo lo que puedas. Reconoce lo que estás haciendo bien en cada pequeña cosa.

DATE APOYO. Encuentra formas de apoyarte a ti mism@. Busca amigos y permite que te ayuden. Ser fuerte es saber pedir ayuda cuando se necesita. Aprende a pedir para que los demás puedan aprender.

AMA TU NEGATIVIDAD. Reconoce que la has creado para cubrir una necesidad. Ahora estás encontrando nuevas y positivas manera de cubrir estas necesidades. Por lo tanto, puedes dejar marchar, con amor, tus viejos patrones negativos.

CUIDA TU CUERPO. Aprende sobre nutrición. ¿Qué clase de alimentos necesita tu cuerpo para tener el máximo de energía y vitalidad? Aprende sobre ejercicio. ¿Qué clase de ejercicio puedes disfrutar? Ofrécete tiempo para descansar, aprende a relajarte física y mentalmente. Ama el templo en el que vives.

UTILIZA EL ESPEJO. Mira a menudo al interior de tus ojos. Expresa tu creciente sentimiento de amor hacía ti mism@ mirándote en el espejo. Habla contigo y perdónate también si es necesario. Al menos una vez al día di: "Te quiero, te quiero tal como eres".

ÁMATE, HAZLO AHORA. No esperes a que las cosas te vayan mejor, te encuentres bien, tengas pareja, trabajo o hayas adelgazado. Empieza ahora y hazlo lo mejor que puedas.

Louise L. Hay

La empatía

La empatía es una destreza básica de la comunicación interpersonal, ella permite un entendimiento sólido entre dos personas, en consecuencia, la empatía es fundamental para comprender en profundidad el mensaje del otro y así establecer un diálogo. Esta habilidad de inferir los pensamientos y sentimientos de otros, genera sentimientos de simpatía, comprensión y ternura.

Uno de los elementos clave que forma la inteligencia emocional, es la empatía, la cual pertenece al dominio interpersonal. La empatía es el rasgo característico de las relaciones interpersonales exitosas.

Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de empatía? La empatía no es otra cosa que “la habilidad para estar conscientes de reconocer, comprender y apreciar los sentimientos de los demás". En otras palabras, el ser empáticos es el ser capaces de “leer” emocionalmente a las personas.

Es sin duda una habilidad que, empleada con acierto, facilita el desenvolvimiento y progreso de todo tipo de relación entre dos o más personas. Así como la autoconciencia emocional es un elemento importantísimo en la potenciación de las habilidades intrapersonales de la inteligencia emocional, la empatía viene a ser algo así como nuestra conciencia social, pues a través de ella se pueden apreciar los sentimientos y necesidades de los demás, dando pie a la calidez emocional, el compromiso, el afecto y la sensibilidad.
Si por un lado, un déficit en nuestra capacidad de autoconciencia emocional nos lleva a ser vistos como analfabetos emocionales (ignorantes del reconocimiento de las propias emociones), una insuficiencia en nuestra habilidad empática es el resultado de una sordera emocional, pues a partir de ello, no tardan en evidenciarse fallas en nuestra capacidad para interpretar adecuadamente las necesidades de los demás, aquéllas que subyacen a los sentimientos expresos de las personas.

Por ello la empatía es algo así como nuestro radar social, el cual nos permite navegar con acierto en el propio mar de nuestras relaciones. Si no le prestamos atención, con seguridad equivocaremos en rumbo y difícilmente arribaremos a buen puerto. Revisemos ahora con detenimiento en qué nos es útil.

No es raro que se crea comprender al otro sólo en base a lo que notamos superficialmente. Pero lo peor puede venir al confrontar su posición con la nuestra y no “ver” más allá de nuestra propia perspectiva y de lo aparentemente “evidente”.

Debemos saber que nuestras relaciones se basan no sólo en contenidos manifiestos verbalmente, sino que existen muchísimos otros mecanismos llenos de significados, que siempre están ahí y de los que no siempre sabemos sacar partido. La postura, el tono o intensidad de voz, la mirada, un gesto e incluso el silencio mismo, todos son portadores de gran información, que siempre está a nuestra disposición, para ser descodificada y darle la interpretación apropiada. De hecho, no podemos leer las mentes, pero sí existen muchas sutiles señales, a veces “invisibles” en apariencia, las cuales debemos aprender a “leer”.
Un individuo empático puede ser descrito como una persona habilidosa en leer las situaciones mientras tienen lugar, ajustándose a las mismas conforme éstas lo requieran; al saber que una situación no es estática, sacan provecho de la retroalimentación, toda vez que saben que el ignorar las distintas señales que reciben puede ser perjudicial en su relación. Es también alguien que cuenta con una buena capacidad de escucha, diestra en leer “pistas” no verbales; sabe cuando hablar y cuando no, todo lo cual le facilita el camino para regular de manera constructiva las emociones de los demás , beneficiando así sus relaciones interpersonales.

El proceder con empatía no significa estar de acuerdo con el otro. No implica dejar de lado las propias convicciones y asumir como propias la del otro. Es más, se puede estar en completo desacuerdo con alguien, sin por ello dejar de ser empáticos y respetar su posición, aceptando como legítimas sus propias motivaciones.

A través de la lectura de las necesidades de los demás, podemos reajustar nuestro actuar y siempre que procedamos con sincero interés ello repercutirá en beneficio de nuestras relaciones personales. Pero ello es algo a lo que debemos estar atentos en todo momento, pues lo que funciona con una persona no funciona necesariamente con otra, o es más, lo que en un momento funciona con una persona puede no servir en otro con la misma.

Mahatma Gandhi sostenía lo siguiente “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”; en coherencia con ello, él decidió no proceder con violencia en su propósito por lograr la independencia de su país, y contra todo pronóstico la “resistencia pacífica” que propulsó fue el arma decisiva en la consecución de la ansiada liberación de su patria, la India.

Ciertamente no tenemos que ser como Gandhi para darnos cuenta que existen sutiles “armas” que podemos usar en beneficio propio y de los demás, que no son para destruir sino para hacer florecer relaciones provechosas en aras de nuestro crecimiento como seres humanos. Finalmente, no es exagerado sostener que las bases de la moralidad (que siempre es la interior) deben hallarse en la empatía, en la cual a su vez (al ser llevada con integridad) está la raíz del altruismo.

Fuente: La Página de la Vida