miércoles, 1 de octubre de 2014

La humildad

La humildad parte del conocimiento de que no existen personas más importantes que otras, de que en el Universo todos cumplen una función.

La lluvia sirve, el viento sirve, el agua sirve, los seres humanos servimos… Todo cumple una función, y no cabe discusiones sobre si unas funciones son mejores que otras, pues todas son igualmente útiles.

Humildad no es sentirse inferior a nadie, ni creer que existe alguien mejor que tú. Procede de un sentimiento de paz interior; por ello, la humildad es el principio básico de una vida equilibrada.

Frederic Solergibert

"Quien tiene fe en el futuro, tiene fuerza en el presente"

"Quien tiene fe en el futuro, tiene fuerza en el presente"

Esta frase ha añadido tanta energía y seguridad en momentos claves en mi vida que jamás podré olvidarla. La vida tiene altibajos, incluso situaciones difíciles y duras en las que no sale nada, y cualquier cosa que hagamos acaba en desastre, sin embargo si nuestra fe en que lo que estamos haciendo es correcto, nuestra firme creencia en que antes o después todo acabará saliendo bien, puede darnos una energía que nos saque de esa situación momentánea y mantenernos motivados aun a pesar de que toda vaya rematadamente mal.

Al tener fe en lo que vendrá, pero fe real, no estoy hablando de esperanza de que todo mejore, sino de convencimiento firme de que más allá de lo que hoy ocurra hay un tiempo futuro en el que el éxito ha llegado y nos hemos convertido en verdaderos triunfadores, pues esa fe, nos pone las baterías interiores al 100% sin posibilidad de descarga pase lo que pase.

Hay que decidir lo que hacemos en la vida, pero una vez hecha esta decisión hay que mantener la fe completa en que estamos en el camino correcto y que nada va interponerse en nuestro camino hasta llegar al éxito, y que conocedores de que el camino no será fácil, esas dificultades sólo nos confirman que vamos en la dirección correcta y que pronto podremos reírnos de todas ellas desde la cima de nuestro triunfo mirando la colina que hemos recorrido para llegar hasta allí.

Fuente: Motivalia

martes, 30 de septiembre de 2014

La Suerte

Hace algunos años oí una frase que me hizo reflexionar sobremanera, el orador dio una definición que rompió mis paradigmas: "Suerte es el cruce de caminos entre la preparación y la oportunidad".

¡¡¡Que curioso!!! Para definir algo que se supone que es aleatorio, utilizaba un vocablo que nada tiene que ver con el azar: la preparación.

Aquella frase cambió mi forma de concebir "la suerte" ya que encierra una verdad realmente contundente y al mismo tiempo muy muy simple. La vida nos ofrece a lo largo de los años muchas oportunidades, pero para muy pocas estamos suficientemente preparados para aprovecharlas y pasan delante de nosotros sin apenas verlas, y por eso les atribuimos la palabra "suerte" a aquellos que estuvieron preparados cuando la oportunidad se cruzo en sus vidas y la aprovecharon. Quizás estuvodelante nuestro con anterioridad y ni nos llegamos a enterar.

La vida pasa, los años se suceden de forma vertiginosa y el mundo evoluciona teniéndonos inmersos en una espiral de cambio continuo. Y es en esos momentos de cambio, cuando más oportunidades surgen, pero son muy pocos los que están preparados para hacerlas suyas.

Voy a poner algunos ejemplos que aclaren mejor mi explicación: Nos enteramos que una gran empresa necesita un nuevo directivo con estudios de marketing y está dispuesta a pagarle un gran sueldo además de unas inmejorables condiciones, pero nosotros no tenemos esos estudios ¿hemos tenido mala suerte? Lo normal es decir que si, que tuvimos mala suerte. No, ha sido una oportunidad que otro aprovechara por haberse preparado a tiempo.

Otro ejemplo: Nos enteramos que por necesidades de una urgencia familiar venden una casa de lujo por menos de la mitad de su valor ya que necesitan el dinero con mucha rapidez y está dispuestos a perder dinero pero con el fin de tener la liquidez suficiente para resolver su problema, pero nuestros ahorros no alcanzan a esa cantidad para acceder a dicha inversión ¿diríamos que ha tenido suerte aquel que ha ahorrado durante años y tiene el dinero para comprarla? ¿O solo nos fijaríamos en que alguien ha comprado una casa a mitad de precio y tuvo suerte de encontrar ese chollo?

Hay miles de ejemplos que nos hacen comprobar que es cierto, la vida pone oportunidades en nuestros caminos y en muchas ocasiones pasarán desapercibidas sin que ni seamos capaces ni siquiera de identificarlas, sin embargo habrá otros que las verán y tendrán la suerte de aprovecharlas. Sólo quien esté preparado será quién las vea, y sólo quien las vea será quien pueda tener la suerte de hacerse con ellas.

Mientras tanto la sociedad seguirá enseñándonos que la mayoría de las cosas importantes en la vida son cuestión de suerte, pues en eso se basa principalmente la estructura social, en que seamos conformistas y nos mantengamos como una abejita más que labora el panal, pero que nunca tratará de ser reina, aunque desde hoy nosotros sabremos que la suerte no existe, la suerte la podemos crear nosotros mismos preparándonos a tiempo y con tiempo.

Hay que definir lo que uno quiere en la vida y plantearse objetivos a largo plazo, y paulatinamente irse preparando para alcanzarlos, sin desfallecer, con la mirada fija en esos sueños y alimentándonos diariamente de su energía, porque si lo hacemos, la vida se encargara de darnos las oportunidades y algún día las aprovecharemos y dirán que nosotros también tuvimos suerte.

Así que nunca olvides que los sueños sólo existen para que alguien se atreva a hacerlos realidad.

Te deseo muchos éxitos en la vida.

Antonio Domingo.
www.antoniodomingo.com

La conciencia de existir

Séneca recomendaba que por las noches, antes de acostarse, había que preguntarse si realmente hemos vivido ese día, porque cada jornada es un regalo. Vivir con las ganas puestas a cada momento, implicados en lo que hacemos y lo que dejamos de hacer.

Seguros y coherentes para que “la fuerza de existir” nos empuje a mantener activo nuestro ser y a evolucionar al máximo. La esencia que nos define jamás se conforma, la “voluntad de poder” induce: queremos ser mejores y perfeccionar nuestro yo; no importa la clase social, la inteligencia o la fama, la naturaleza nos induce a crecer psicológicamente: ser más, si se puede.

“¡He vivido! ¡Con cada parte de mi cuerpo y de mi mente, a cada instante, persistentemente!”. Es la sensación de que nos hemos jugado por lo que creemos, que nos hemos apropiado de lo que somos, a la máxima expresión. Vivir implica estar comprometido con el propio yo, de tal manera que nada importante se nos escape, que cada ilusión y cada sueño cuente: percibir cada cosa con intensidad, recordar con lujo de detalles, fantasear descaradamente, gustar y degustar, sentir de veras, pensar de veras, atentamente, con la vitalidad imprescindible de quien no se resigna a perder. Bajar las defensas y dejar que los cinco sentidos se multipliquen.

Es verdad que no siempre andamos enchufados a la mayor capacidad, pero eso no significa que debamos entregarnos a la apatía del insensible. ¿Dónde está la belleza? Pues en cualquier parte. Tropezamos todo el tiempo con ella, pero no la vemos ¿Qué puedo descubrir si estoy encerrado en mi mismo, esperando el nirvana o algún paraíso perdido? El sabio no busca la eternidad, ya habita en ella. Insisto: el plan es bajar los umbrales sensoriales para que la experiencia entre y nos sacuda. La gente se resigna al letargo, a la parálisis de los sentidos que ya parecen callos.

Haber vivido cada día de verdad es también reafirmar los papeles que hemos aceptado llevar a cabo. Si soy padre, pues seré un padre con mayúsculas, un buen padre, un padre dispuesto. Si soy esposo o esposa, pues me lo tomaré en serio y haré que mi pareja reconozca positivamente mi presencia. Si voy a trabajar en algo, trabajaré lo mejor posible. Si soy hijo, pues no lo seré de tanto en tanto, abrazaré a mis padres como si fuera el último día. El yo es información organizada sobre lo que pienso, hago y siento, sobre las aquellas creencias, motivaciones y valores más arraigados, que necesitan actualizarse y revisarse para no perder la identidad y fortalecerla.

¿Quien puede decirse a sí mismo, honestamente y con plena certeza: “he vivido”? No muchos. Unos pacientes me decían que vivían a ratos, porque la mayor parte del tiempo los invadía un sentido de despersonalización, es decir, cierto desconocimiento de quienes eran. La automatización, el hábito que se repite obsesivamente, no es vida. Vivir requiere de cierta audacia y bastante experimentalismo: vive quien corre riesgos saludables, los demás vegetan. Alguien afirmaba: “No soy yo el que vive… Soy un espectador de mí mismo…”. Fragmentación del ser que no se reconoce, que no se registra en lo íntimo, que se pierde en la sombra que se persigue a sí misma.

Resignarse a lo que no nos gusta, a lo que afecta nuestros principios, a lo que no va con uno, es quitarle fuerza a la vida, es vivir menos, es conformarse con otro yo, que internamente se violenta y se apaga. Vivir no solo es respirar, es hacer revoluciones, crear utopías de todo tipo, renovarse, recrearse, vencer los miedos, superar las dudas, y muchos etcéteras más. Seneca tenía razón, si hemos vivido hoy, queremos repetir mañana.

Walter Riso

lunes, 29 de septiembre de 2014

Jugar un papel

Jugadlo, pero a sabiendas… Jugad vuestros juegos, sean cuales fueren; no los reprimáis. Si surge la idea, jugadla Tan perfectamente como os sea posible, pero plenamente alertas. Disfrutadlo, y otros también lo disfrutarán.

Aunque una persona juegue un papel, hay un motivo para ello. Ese papel tiene alguna importancia para la persona. Si el juego se juega a la perfección, algo del inconsciente desaparecerá, se evaporará, y quedaréis libres de una carga.

Por ejemplo, si queréis jugar como un niño, eso significa que en vuestra infancia algo ha permanecido incompleto. No pudisteis ser un niño como quisisteis ser, alguien os detuvo. La gente os hizo más serios, os obligó a ir más allá de vuestra edad, os hizo aparecer más adultos y maduros de lo que erais. Algo ha permanecido ahí incompleto. Esa imperfección exige ser completada y os seguirá hostigando. Así que acabadla. No hay nada malo en ello. Aquella vez, en el pasado, no pudisteis ser niños; ahora sí.

Una vez que podáis sumergiros totalmente en ello, veréis que ha desaparecido y que no volverá nunca más.

DÍA A DÍA, 365 meditaciones para el aquí y el ahora de Osho

En cuanto metes tu yo…

Santa Teresa dijo que Dios le concedió el don de desidentificarse de sí misma y poder ver las cosas desde fuera. Éste es un gran don, pues el único obstáculo y raíz de todo problema es el yo. Des identificarse significa no afectarnos por lo que está ocurriendo -vivirlo como si le ocurriese a otro-, pues en cuanto metemos nuestro yo en cualquier persona, situación o cosa, preparémonos para sufrir. Vivir desidentificados es vivir sin apegos, olvidados del ego, que es el que genera egoísmo, deseo y celos, y por el cual entran todos los conflictos. Otra cosa que nos muestra que estamos programados es creer que cada uno está en posesión de la verdad.

Cada religión cree tener la verdad y ser la única, la exclusiva. ¿Por qué? Temen perder si reconocen que puede haber verdad en cada una y en todas ellas. Si viviésemos desidentificados de nuestras creencias, no nos preocuparíamos por lo que lleven de acertado o no. Las creencias pueden cambiar, lo importante es lo esencial que descubramos dentro de nosotros y que nos lleva a ir buscando la verdad, y saber que es de todos.

Despertarte es despertar a la realidad de que no eres el que crees ser. Esto es desidentificación. Sólo podrás conseguir esto cuando seas capaz de atribuir tus tribulaciones a tu programación y no a la realidad. Cuando uno se aflige, intenta cambiar la realidad para ajustarla a su programación, pues cree que ésa será la solución a su problema; pero como no lo consigue, su frustración viene a sumarse a su aflicción y el problema no se aclara.

Si el problema viene de tu programación, no puedes cambiar la vida y a los demás, sino desprogramarte o ver, por lo menos, claramente, de dónde viene el problema. Si cambias y te abres a la realidad, verás cómo todo cambia a tu alrededor, pues era tu mente la equivocada, y al cambiar tu mente y abrirte a la realidad, cambiará manera de ver y de vivir llamando cada cosa y situación por su nombre.

Recuerda aquello de: “En vez de alfombrar todo el mundo para que no tropieces, es más fácil que te calces unas zapatillas.” ¿Se consigue la felicidad en esta vida? Cuando sueltes tus alucinaciones, te darás cuenta de que la felicidad siempre estuvo en ti, pero se metieron las exigencias de por medio, la cultura, los deseos, los miedos, con sus mecanismos de defensa, y la fueron ahogando. Darnos cuenta de esto ya es dar un gran paso.

Una persona, con tantas exigencias y problemas, no puede amar, ni encontrar la felicidad, porque ya tiene bastante con defenderse de lo que cree que la está atacando. En ese estado, lo que llamamos amor es egoísmo, amor a nuestro ego, interés propio. Nos sentimos tan mal y con tantos miedos, que sólo podemos mirarnos a nosotros mismos, vigilándonos con recelo porque, en verdad, tampoco nos amamos.

Amor es pura gratitud, y nosotros nos ponemos condiciones.Y si nos ponemos condiciones a nosotros mismos ¿cómo no vamos a ponérselas a los demás? “Convertimos eso que llamamos amor en un egoísmo refinado que utilizamos, o para darnos placer, o para evitar sensaciones desagradables, sensaciones de culpabilidad, o miedo al rechazo. Para evitar esto, comerciamos con lo que llamamos amor. Si somos capaces de ver esto y de llamar las cosas por su propio nombre, ya vemos claro.”

Anthony de Mello de su Libro Autoliberacion Interior



domingo, 28 de septiembre de 2014

¡No te ates!

¿Qué hace falta para despertarse?

No hace falta esfuerzo ni juventud ni discurrir mucho. Sólo hace falta una cosa, la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido.

Es la capacidad de movernos fuera de los esquemas que tenemos. Ser capaz de saltar sobre los esquemas y mirar con ojos nuevos la realidad que no cambia.

El que piensa como marxista, no piensa; el que piensa como budista, no piensa; el que piensa como musulmán, no piensa… y el que piensa como católico, tampoco piensa. Ellos son pensados por su ideología.

Tú eres un esclavo en tanto y en cuanto no puedes pensar por encima de tu ideología. Vives dormido y pensado por una idea. El profeta no se deja llevar por ninguna ideología, y por ello es tan mal recibido. El profeta es el pionero, que se atreve a elevarse por encima de los esquemas, abriendo camino.

La Buena Nueva fue rechazada porque no querían la liberación personal, sino un caudillo que los guiase.Tememos el riesgo de volar por nosotros mismos. Tenemos miedo a la libertad, a la soledad, y preferimos ser esclavos de unos esquemas. Nos atamos voluntariamente, llenándonos de pesadas cadenas, y luego nos quejamos de no ser libres.

¿Quién te tiene que liberar si ni tú mismo eres consciente de tus cadenas?

Las mujeres se atan a sus maridos, a sus hijos. Los maridos a sus mujeres, a sus negocios. Todos nos atamos a los deseos y nuestro argumento y justificación es el amor. ¿Qué amor? La realidad es que nos amamos a nosotros mismos, pero con un amor adulterado y raquítico que sólo abarca el yo, el ego. Ni siquiera somos capaces de amarnos a nosotros mismos en libertad. Entonces, ¿cómo vamos a saber amar a los demás, aunque sean nuestros esposos o nuestros hijos?

Nos hemos acostumbrado a la cárcel de lo viejo y preferimos dormir para no descubrir la libertad que supone lo nuevo.

Autoliberacion Interior de Anthony De Mello