martes, 26 de agosto de 2014

Queriéndose a uno mismo

Quererse a sí mismo es quizás el hecho más importante que garantiza nuestra supervivencia en un mundo complejo y cada vez más difícil de sobrellevar. Aún así y curiosamente, gran parte del aprendizaje social se orienta a sancionar o subestimar el valor del amor propio, posiblemente para evitar caer en las garras del engreimiento. Si decides felicitarte dándote un beso, es probable que las personas que te rodean (incluso el psicólogo de turno) evalúen tu conducta como ridícula, narcisista o pedante.Es mal visto que nos demos demasiado gusto o que estemos muy alegres de ser como somos (una persona muy feliz consigo mismo y con el mundo, puede fácilmente ser diagnosticada como hipomaníaca por algunas reconocidas clasificaciones psiquiátricas).

Cuando nos ocupamos de nosotros mismos por demasiado tiempo, nos mimamos o nos autoelogiamos, llegan las advertencias: “¡Cuidado con el exceso de autoestima!” o “¡Ojo con el orgullo!” Y en parte resulta entendible viendo los estragos que puede realizar un ego inflado y sobredimensionado, sin embargo, una cosa es ser ególatra (endiosamiento de sí mismo), egoísta (avaricioso e incapaz de amar al prójimo) o egocentrista (incompetente de reconocer puntos de vista distintos), y otra muy distinta ser capaz de aceptarse a sí mismo de manera honesta y genuina sin hacer alharaca ni despliegues publicitarios.

La humildad es ser consciente de la propia insuficiencia, pero de ninguna manera implica ser ignorante de la valía personal.

Walter Riso

El diamante

El sanyasi había llegado a las afueras de la aldea y acampó bajo el árbol para pasar la noche. De pronto llegó corriendo hasta él un habitante de la aldea y le dijo:

—¡La piedra! ¡La piedra! ¡Dame la piedra preciosa!

—¿Qué piedra, preguntó el sanyasi.

—La otra noche se me apareció en sueños el Señor Shiva, dijo el aldeano, y me aseguró que si venía al anochecer a las afueras de la aldea encontraría a un sanyasi que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre.

El sanyasi rebuscó en su bolsa y extrajo una piedra.

—Probablemente se refería a ésta, -dijo mientras entregaba la piedra al aldeano- La encontré en un sendero del bosque hace unos días. Por supuesto que puedes quedarte con ella.

El hombre se quedó mirando la piedra con asombro. ¡Era un diamante! Tal vez el mayor diamante del mundo, pues, era tan grande como la mano de un hombre.

Tomó el diamante y se marchó. Pasó la noche dando vueltas en la cama, totalmente incapaz de dormir. Al día siguiente, al amanecer, fue a despertar al sanyasi y le dijo:

—Dame la riqueza que te permite desprenderte con tanta facilidad de este diamante.

Anthony de Mello

lunes, 25 de agosto de 2014

Diez pensamientos que causan felicidad

Reflexionemos en cada uno de los pensamientos y aplica en tu vida los que sientas que necesitas recuerda que estamos aquí para ser felices disfruta el aquí y el ahora.
Se feliz.

1.-Nadie va a darme la felicidad, sólo yo puedo conseguirla.
Con este primer pensamiento, el ser humano toma la responsabilidad a través de su libre albedrío, e inicia una búsqueda y un esfuerzo por encontrar eso que tanto busca en su existencia.

2.-Yo soy un ser único en toda la tierra, nadie me comprende mejor que yo, y nadie sabe lo que yo necesito mejor que yo.
Con este segundo pensamiento, se dan las bases para eliminar cualquier ofensa que las personas reciban de parte de otras; cualquier comentario que deprima a una persona podrá ser nulificado bajo este principio, ya que la persona reconoce que nadie puede opinar acerca de ella, puesto que nadie la conoce mejor que ella misma.

3.-Lo que recibo ahora es lo que sembré ayer, y lo que siembre ahora será lo que reciba mañana.
Con este tercer pensamiento, se permite al ser humano reconocer que los problemas actuales son resultado de acciones incorrectas del pasado, pero que, por lo mismo, el momento presente es el indicado para ir sembrando un futuro.

4.-Ni el pasado ni el futuro pueden lastimarme, sólo el presente tiene valor en mi vida.
Con este cuarto pensamiento, la persona le dará todo el valor que tiene su momento presente y le restará importancia a los hechos pasados que le causan remordimientos, y a los hechos futuros que le causan angustia.

5.-Sólo yo decido lo que debo hacer en este momento.
Con este quinto pensamiento, el ser humano entiende que las influencias ajenas son tan sólo eso, influencias, y él es el único que puede decidir qué hacer en ese instante.

6.-Sólo en el amor y en la paz interior puedo tomar las decisiones correctas.
Con este sexto pensamiento, hemos de actuar en el tiempo presente, tendremos que hacerlo en paz y con amor, pues de esta manera, las acciones que tomemos estarán inspiradas en nuestra más alta capacidad tanto de servicio como de inteligencia.

7.-En mis decisiones tomaré siempre en cuenta el beneficio de los demás.
Con este séptimo pensamiento, tomaré aquellas decisiones que beneficien a la mayor cantidad de personas; de esta forma, mi vida se estará encaminando hacia la más alta gloria...

8.-Mi cara es el reflejo de mi estado interior.
Con este octavo pensamiento, entendemos que nuestro rostro es el reflejo externo de nuestra alma, cuidemos siempre el aspecto de nuestro rostro, adornémoslo siempre con la sonrisa, y que los ojos se encuentren siempre prestos a mandar una mirada de amor, porque de esta forma estaremos reflejando la serena armonía de quien ha aprendido a caminar en el sendero de la felicidad.

9.-Soy un Ser Humano al servicio de la humanidad.
Con este noveno pensamiento, entendemos que todo lo que yo haga, todo lo que yo diga, todo lo que yo piense o sienta, servirá para gloria de la humanidad, o bien, para perdición de ella.

10.-Yo tengo una misión en la vida, ser feliz y hacer feliz a los demás.
Con este décimo pensamiento, se le da sentido a nuestra existencia, y, a la vez, orienta nuestros esfuerzos hacia el beneficio de toda la humanidad.

Reflexión:
Definitivamente los pensamientos y creencias marcan nuestra vida y atraen a ella más de lo que pensamos, más de lo que creemos, más de lo que sentimos y más de las vibraciones que al universo enviamos.

Desconozco el autor

Antigua leyenda Sufí

Según una antigua leyenda sufí, Nasrudin y un amigo se hallaban una tarde tomando una taza de té, y hablando de sus vidas y amores el amigo preguntó:

-¿Por qué nunca te casaste?

-Te diré la verdad -respondió Nasrudin- Pasé gran parte de mi vida buscando la mujer de mi vida. Una vez me encontré en el Cairo con una chica hermosa, de ojos como aceitunas negras, pero era bastante antipática. Otra vez en Bagdad, encontré una mujer inteligente y muy afectuosa pero no era guapa. Siempre aparecía una mujer que era muy vieja o muy joven o que le faltaba algo. Pero un día… La encontré. Era hermosa, inteligente, generosa, en todo perfecta.

-¿Entonces por qué no te casaste?- le preguntó su amigo.

-Tuve mala suerte- dijo Nasrudin, terminando su taza de café.

- Ella también estaba buscando al hombre perfecto… 

Desconozco el autor

sábado, 23 de agosto de 2014

A veces

A veces parece que todos los caminos se cierran,
que la noche es eterna,
que el invierno ha congelado los corazones,
que no existen más rosas,
que tu destino son las lágrimas,
que no hay sino soledad para ti,
que han desaparecido las estrellas,
que la sonrisa se apagó sobre la tierra,
que los días son cortos y lluviosos,
que las noches son interminables y sin luna,
que no hay espacio alguno para tus pies,
que no hay salida en la calle de tu vida,
que la indiferencia y la desilusión
aprisionan tu corazón...

Pero aun entonces puedes confiar
que tú eres un camino eterno y abierto,
que tú eres un día luminoso,
que en tu alma no hay estaciones,
sólo las hay en tu mente,
que hasta en el desierto más árido y seco hay una flor,
que las lágrimas, como el agua, dan vida y fecundidad,
que tú eres el mejor amigo de ti mismo,
que tu alma es un cielo lleno de luz y de estrellas,
que dentro de ti el rostro de la vida sonríe,
que en ti está el sol radiante,
solo es noche si le das la espalda,
que el mundo es ancho y no ajeno,
sino tuyo porque tú eres el mundo,
que norte, sur, este y oeste son puntos para tu elección,
que tú eres amor pleno.

Estás destinado a dar, más que a recibir.
Ten confianza porque aunque tu mente
te hable de puertas cerradas y de soledad,
ese es un engaño temporal y pasajero.
Tú estás destinado a ser luz
para muchos que necesitan de tu luz y de tu amor.
No te quedes cerrado en tu rincón.


Darío Lostado

viernes, 22 de agosto de 2014

Luz en el camino

Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.

La ciudad era muy oscura en las noche es sin luna como aquella. En determinado momento, se encuentra con un amigo.

El amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:

-¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves... Entonces, el ciego le responde:

-Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí.

Desconozco a su autor

El banquero y el pescador

Un banquero y experto en inversiones, estaba en el muelle de un pequeño pueblo caribeño, cuando llegó un pescador en su bote.
Dentro del bote había varios atunes amarillos bastante grandes y el banquero elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó:
-¿Cuánto tiempo le tomo pescarlos?
-Muy poco tiempo, respondió el pescador.
-¿Porqué no se quedó más tiempo pescando, podría haber traído mas peces? Preguntó el banquero.
-Si, seguramente, pero esto es suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de mi familia, dijo el pescador
-Pero permíteme que te pregunte, dijo el banquero ¿qué haces con el resto de tu tiempo?,
-Después de pescar, descanso un poco, juego con mis hijos, duermo la siesta, luego acompaño a mi esposa hacer las compras y por las noches me reúno con los amigos para pasar un buen rato conversando. Llevo una vida tranquila y despreocupada, dijo el pescador.
-Mira, yo soy un especialista en marketing y asesor de grandes empresas y podría ayudarte a desarrollar un negocio. Lo que tendrías que hacer, es dedicar más tiempo a la pesca y con los ingresos podrías comprar un bote más grande. Al tener un bote más grande puedes pescar mucho más que ahora, de manera que duplicarías las ganancias. Con el tiempo podrías comprar varios botes y tener empleados que pesquen para ti.
El siguiente paso es que en lugar de vender el pescado a un intermediario, lo podrías vender directamente a la empresa que distribuye el pescado una vez envasado y empaquetado y con el tiempo podrías tener la distribución para la provincia o el país entero.
Claro cuando eso ocurra, tendrías que dejar este pequeño pueblo para instalarte en la gran ciudad, desde donde manejarías tu empresa, sin tener que salir a pescar.
-¿Pero, cuánto tiempo hace falta para que ocurra todo eso? Preguntó el pescador.
-Entre diez y quince años, dijo el banquero.
-¿Y luego qué? Dijo el pescador.
-Después se puede anunciar una IPO (Oferta Inicial de Acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te harás millonario.
-¿Y luego qué? Le preguntó sonriendo al banquero.
-Luego te puedes retirar. Te compras una casita en un pueblecito de la costa, donde puedes descansar, dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, ir con tu esposa de compras y reunirte con tus amigos y familiares para pasarlo bien. Dijo el banquero.
-¿Acaso no es eso lo que ya tengo?

Cuántas vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos. La verdadera felicidad consiste en amar lo que tenemos y no sentirnos mal por aquello que no tenemos.

"Si lloras por haber perdido el Sol, tus lágrimas no te dejarán ver las estrellas"

Desconozco a su autor