sábado, 28 de diciembre de 2013

Miedo

Muchas veces tenemos miedo…
Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer.
Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos.
Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas.
Decimos que no, cuando queremos decir que sí.
Nos callamos cuando queremos gritar y gritamos con fuerza cuando
deberíamos cerrar la boca.
¿Por qué?
Después de todo sólo vivimos una vez.
No hay tiempo de tener miedo.
Entonces basta.
Haz algo que nunca hiciste. Atrévete.
Olvídate que te están mirando.
Intenta la jugada imposible. Corre el riesgo.
No te preocupes por ser aceptado.
No te conformes con ser uno más.
Nadie te ata. Nadie te obliga. Sé tú mismo.
No tienes nada que perder y todo, todo, todo por ganar.
Muchas veces creemos en el destino.
Rezamos, esperamos que las cosas pasen y nos olvidamos de lo más
importante.
¡Creer en nosotros mismos!.
Nos conformamos en vez de arriesgarnos.
Sin pensar que cada día que pasa nunca volverá.
Nada está hecho.
Todo depende de nuestra voluntad.
De esa fuerza que nos sale de adentro.
De decir "sí puedo" a cada desafío.
Tenemos el poder. Cuando estamos decididos.
Cuando estamos convencidos, cuando de verdad queremos algo.
No hay obstáculo capaz de imponerse.
Si queremos podemos llegar alto, hacer lo que sea.
Sólo hay que proponérselo.
Si sueñas con ser el mejor del mundo…
Si sueñas con los aplausos…
Si sueñas con ganar campeonatos…
Despiértate!!
Dentro de ti hay 206 huesos y más de 700 músculos esperando.
Sólo falta tu decisión. Tus ganas de jugar como nunca.
Enfréntate a tu destino.
No seas sólo un espectador.
Pide la pelota y créete su dueño.
Exígete más y más.
Vive…
Corre cada día un poco más lejos.
Salta cada día un poco más alto.
Súmate a dar vuelta el marcador.
Cuando no esperes nada de los demás.
Cuando sientas que cada tanto depende de ti, se fortalecerá tu
espíritu.
Y poco a poco, las voces se convertirán en ovación.
Tus respiros se llenarán de logros, y tu vida de sentido.
Están los que usan siempre la misma ropa.
Están los que llevan amuletos, los que hacen promesas,
los que imploran mirando al cielo.
Los que creen en supersticiones.
Y están los que siguen corriendo cuando le tiemblan las piernas.
Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire.
Los que siguen luchando cuando todo parece perdido.
Como si cada vez fuera la última.
Convencidos que la vida misma es un desafío.
Sufren pero no se quejan.
Porque saben que el dolor pasa. El sudor se seca. El cansancio
termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá, la satisfacción de haberlo
logrado.
En nuestros cuerpos corre la misma sangre.
Lo que nos hace diferentes es nuestro "espíritu".
La determinación de alcanzar la cima.
Una cima a la que no se llega superando a los demás.
Sino superándose a uno mismo.
Tiempo sobra para los mediocres, pero tiempo falta para realizar tus
sueños!.


Fuente: Sendero espiritual 


viernes, 27 de diciembre de 2013

Una declaración de Amor


"«Una declaración de amor»… Se podrían decir muchas cosas sobre
esta expresión. Los hombres y las mujeres suelen declararse su
amor, sin saber que en este modo de obrar se desliza un elemento
interesado y egoísta. Quieren atraer, ganar y capturar a la
persona a la que se dirigen. Le escriben o le hablan del modo más
poético posible, escogiendo los gestos, las palabras, el tono de
voz apropiado, con la esperanza de que la persona, fascinada,
conmovida, y maravillada, se deje convencer.

El amor que se expresa tiene demasiado a menudo por objetivo
ganar y conservar para sí al ser amado; a partir de este momento,
nadie más tiene derecho a acercarse a él. Es pues el egoísmo y la
falta de fe en el poder del amor lo que guía a los humanos. Como
no poseen el verdadero amor que hace maravillas, se apresuran a
manifestarlo con medios concretos: palabras, escritos, gestos,
para aprisionar al ser que aman. Y si aseguran que es la fuerza
de sus sentimientos lo que les impulsa a obrar así, en realidad,
están confesando su propia debilidad. Aquél que está habitado por
el amor verdadero no lo expresa, no es necesario, porque este
amor se siente, resplandece."

Omraam Mikhaël Aïvanhov

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Debido a que los pensamientos son cosas, soy responsable por mi vida


Debido a que los pensamientos son cosas, no somos inútiles o incontrolables. La gente, la suerte y las circunstancias no tienen que determinar lo que pensamos. Los pensamientos entran en nuestras mentes por nuestra elección, no por el mandato de otra persona. Las condiciones tampoco pueden determinar lo que pensamos, porque ellas no determinan nuestras reacciones o la experiencia de nuestra vida.

Ahora comprendemos las implicaciones del versículo bíblico que declara: “Señoree (el hombre) en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra” (Génesis 1:26). El dominio de las circunstancias es posible porque se nos ha dado la habilidad de determinar nuestros pensamientos, actitudes y creencias.

Esta comprensión nos trae cara a cara con algo que hemos querido evitar por una gran parte de nuestras vidas: la responsabilidad. Cuando éramos rehenes e indefensos para determinar el curso de nuestras vidas, creíamos que otra gente y las circunstancias eran responsables de nuestra manera de ser y de las situaciones de nuestras vidas. La verdad es: nosotros éramos los responsables.

A menudo esta comprensión es acompañada de un sentido de culpabilidad. Déjalo ir, porque tienes las llaves de la transformación. Si nuestras vidas están en desorden, es verdad que nosotros somos responsables del desorden, pero podemos ser también responsables de nuestras nuevas vidas. El mismo principio, “los pensamientos son cosas”, que nos puso de rodillas pronto nos levantará a nuevas alturas.

Si estás pasando por un tiempo difícil en tu vida, haz una pausa a lo largo del día y veinte veces declara silenciosamente: Soy responsable de este problema, o mi reacción a él, y puedo ser responsable de su solución.

Si éste es un tiempo de paz en tu vida, haz una pausa a lo largo del día y veinte veces declara silenciosamente: Debido a que soy responsable por mi vida y estoy dispuesto(a) a aceptar esta responsabilidad, esta paz nunca tiene que dejarme.

Fuente: Sendero Espiritual 

lunes, 16 de diciembre de 2013

Adicciones


Puedes liberarte de tus adicciones. Te ha sido dado todo lo que necesitas para aliviar cualquier adicción que tengas. Puedes hacerlo en cualquier momento que lo desees al enfocarte en el aquí y ahora. Es una clave muy simple, excepto que tus adicciones te dirán que no puedes hacerlo de esa manera. Por lo tanto, tienes que dejar de escuchar a eso que dice que no puede hacerse y comenzar a hacerlo.

No se trata de hacerlo todo de una vez, sino hacer lo que viene a tu existencia aquí y ahora, para que lo manejes aquí y ahora.

Si estás hablando con la gente mientras reflexionas acerca de lo que sucedió la semana pasada, te estás dividiendo. Cuando haces esto o algo similar, estás yendo a los recuerdos y los recuerdos no son lo que desea el corazón. El corazón no quiere recuerdos, quiere el aquí y ahora.

- John-Roger

viernes, 13 de diciembre de 2013

Acéptalo

Cuando aceptas, te relajas, sueltas y te llenas de paciencia.

Ese es un estado o lugar agradable (y efectivo) tanto para participar como para de allí, partir. Quedarte y luchar (aún por las cosas entretenidas: ¿cuántas veces te esforzaste por pasar un buen rato?) o escaparte con disgusto o temor no son las formas más plenas de vivir o de dar. Sin embargo, ese es el resultado inevitable de no aceptar.

Date unos pocos momentos y considera una situación con la que no estés feliz – no pienses en la carga mayor de tu vida, simplemente un evento en el que te sentiste fastidiado. Ahora, acéptalo todo de esa situación. Déjalo ser tal cual es. Porque después de todo: así es, ¿verdad?

- John-Roger

jueves, 12 de diciembre de 2013

Llega un momento en que dejamos de preguntarnos

El Guerrero Espiritual vive la vida espontáneamente, dejando ir constantemente. La persona común y corriente quiere justificar las cosas. Quiere reconocimiento por lo que lleva a cabo y quiere culpar a alguien por lo que no sale bien. Si no puede encontrar una razón, inventarán una.

Así que, aquí está la clave: olvida tus razones; siempre serán perfectas. No significan nada. Las razones nos mantienen en un estado de contracción. No necesitas justificar tu vida. Sólo vive. Sé espontáneo y haz lo que tu corazón te mueva a hacer. No tienes que esperar que muchas cosas se ordenen de manera apropiada para relajarte. Sólo relájate. Qué simple es esto y sin embargo no lo hacemos… porque tenemos todas las razones para no hacerlo.

En algún momento dejamos de hacer preguntas y comenzamos solo a ser quienes somos espiritualmente – no nuestra personalidad que es la realidad aparente, sino el ser auténtico, el Espíritu interior, el que nunca pereció.

Las personas por lo general andan tras la experiencia de algo más que de la información.

Si puedes traer una experiencia a la gente que le muestre una manera de expandir el alcance de su creatividad, estarás comunicando con éxito.

Cuando estás bajo la ley, la gente se acercará a ti para aplicar la ley con acusaciones de tu mala conducta, acusaciones de tus errores y acusaciones de lo terrible que eres. Se supone que ellos sean los puros. Pero es más probable que aquellos que no se acerquen a ti sean los puros; ve con ellos y deja tranquilos a los otros.

Bajo la gracia, descubrirás que se dice: “Oh Señor, he venido a hacer Tu voluntad. Tu ley está escrita en mi corazón”, no es en mi cabeza o en las bocas de mis enemigos.

“Como un hombre piensa, se vuelve así en su corazón.” Esa es una de las razones por las que se ha dicho “no juzguéis”.

- John-Roger

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Beneficios de la meditación

Encender sahumerios, sentarse con las piernas casi hechas un nudo cual contorsionistas, con ambas manos a los costados y el dedo índice y pulgar tocándose, con música suave de fondo y con el claro objetivo de poner la mente en blanco… ¡alto! ¡Meditar no es tan complicado! ¿Te imaginás que alguien puede hoy, en medio de esta vertiginosa vida, poner la mente en blanco? Mitos fuera: meditar no es poner la mente en blanco; más bien es casi todo lo contrario. La idea no es no pensar en nada, sino, según la técnica, dejar que los pensamientos fluyan pero sin enroscarse con ellos, o dirigir intencionalmente tus pensamientos hacia cierto recuerdo o sensación para provocar un estado armónico. Y no hace falta estar en un templo hindú para hacerlo ni en incómodas posiciones que sólo logran generarnos sensaciones extrañas en el cuerpo y convierten la concentración en algo imposible. ‘L! a meditación tiene que ver con transformar nuestra mente; lo externo no hace diferencia’, explica Kelsang Rinchung, maestra y monja budista de la tradición Kadampa. Enrique Loor, instructor de meditación del centro Brahma Kumaris, suma: ‘Las palabras ‘meditar’ y ‘medicina’ provienen de una misma raíz, que significa ‘sanar’. La meditación sana el alma y el alma no es una entidad separada de uno. Uno es el alma. La meditación trabaja en ese nivel, se ordenan las cosas de adentro hacia afuera y se producen cambios en el estilo de vida que son maravillosos’.

‘Cada persona con la que hables te va a dar una definición diferente de la meditación y eso tiene que ver con cómo cada uno la entiende. Para mí es la desconcentración. Sería todo lo contrario a lo que estamos acostumbrados desde que nacimos. La meditación es un estado más, igual que estoy despierto, durmiendo o soñando puedo estar meditando. No es algo ajeno a las personas, es para todos, y el ciento por ciento de la humanidad ya ha meditado sin saberlo’, explica Santiago Barrenechea, instructor de meditación de la Fundación El Arte de Vivir.

El mar de la calma

Básicamente, lo que logramos mediante el hábito de meditar es darle un respiro, un descanso, a nuestra mente. Hay estudios médicos que afirman que tenemos un promedio de sesenta mil pensamientos por día, algo así como uno por segundo. Cuando te sentás a meditar, si bien no ponés la mente totalmente en blanco, lográs que esas olas vengan cada vez más espaciadas, generando un mar más calmo, que es el que te permite tomar las mejores decisiones. Cuando estás en el medio de un tsunami, saltando olas para que no te aplasten, no podés pensar en nada más que en eso y no tenés la posibilidad de detenerte a evaluar cada situación y tomar la mejor medida. En cambio, cuando estás calma, con el panorama limpio, sin nada que barrenar, es más probable que puedas darte el lujo de nadar un poco e investigar en tu propio océano cuáles son las opciones que m&aac! ute;s te cierran.

En pocas palabras: al estar relajada, tu mente se vuelve a cargar de energía y eso se traduce en que te sentís mucho mejor, entonces tomás mejores decisiones porque tenés más foco y energía para concentrarte en lo que de verdad precisás. Y como si todo esto fuera poco, te sentís mucho más feliz.

‘Los beneficios son infinitos. Por lo pronto, lo primero que nos promueve la meditación es a pacificar nuestra mente, que esté serena, libre de preocupaciones para que podamos experimentar la felicidad. Además, reduce el estrés y la ansiedad, y permite que disfrutemos de cada momento con más plenitud’, explica la monja budista.

Cómo, cuándo y dónde practicarla depende de vos y de la técnica que elijas. Acá te contamos tres bien diferentes; pero hay más, muchas más para seguir investigando y probando hasta encontrar la que te atrape.

• El Arte de Vivir

La técnica que usan se llama ‘Sahaj Samadhi’ (‘Saha’ significa ‘sin esfuerzo’ y ‘Samadhi’ es el estado de meditación). La idea es, entonces, llegar a la meditación de una forma simple.

Cómo: te sentás de la manera que te resulte más cómoda y donde quieras, pero con la espalda derecha y relajada. Cuanto más te acerques a la postura de loto, mejor. Cerrá los ojos y aceptá los pensamientos que aparezcan en tu mente. ‘Lo que resiste, persiste’, dicen en la Fundación. Por lo tanto, si te resistís a los pensamientos que van viniendo a tu mente, sólo lograrás que continúen allí. Aceptalos y dejalos pasar. ‘En la Fundación cada uno recibe un mantra propio (es decir, una vibración, un sonido, que se repite) y cuando te sentás a meditar y sentís que lo necesitás, lo usás. En el curso aprendés a hacerlo en el momento adecuado’, explica Barrenechea.

Cuándo: se recomienda hacerlo entre una y dos veces al día. Lo ideal es que la primera sea por la mañana, ni bien te levantás. No hay un lapso de tiempo estimado para meditar, pero con la práctica vas logrando habituarte cada vez más.

• Budismo Kadampa

Para esta tradición budista, la meditación es la mente que se concentra en un objeto virtuoso (algo que tiene el poder de apaciguar los pensamientos, ya que concentrarnos en eso nos produce paz interior). Hay 21 objetos virtuosos, entre los que se encuentra el amor, y son la síntesis de las enseñanzas de Buda.

La meditación se presenta en dos tipos: una analítica y otra de emplazamiento. La primera es cuando contemplamos o estudiamos el significado de las enseñanzas espirituales; y la segunda es cuando, a través de esa contemplación, llegamos a una conclusión y nos concentramos en ella.

Cómo: una vez que calmaste tu mente a través de la respiración, te sentás en el suelo o en una silla, lo más cómoda que puedas, pero siempre con la espalda recta, las manos sobre tu regazo con la derecha sobre la izquierda y los pulgares de ambas tocándose y apuntando suavemente hacia arriba. La cabeza debe estar levemente inclinada hacia abajo y los ojos entreabiertos. Comenzás a meditar sobre alguna de las 21 virtudes: la preciosa existencia humana, la ecuanimidad, el aprecio de la bondad de todos los seres, el igualarse uno mismo con los demás, el amor que desea la felicidad a los demás…. Por ejemplo, si elegís el amor que desea la felicidad de los demás, contemplás el aprecio de la bondad en todos los seres, comenzando por tu madre. Pensá cómo gracias a cada uno tenés hoy tu plato para comer, tu casa, los caminos para transitar, etc.; cómo si no fuera ! por la bondad de los demás no podrías hoy disfrutar de cada pequeña cosa. Y a medida que vas reflexionando sobre cada uno de estos seres y su bondad, vas entrando en estado meditativo hasta generar un sentimiento de amor.

Cuándo: cuando puedas. Idealmente, por la mañana.

Clave: meditarenargentina.org. Mirá el listado completo de los objetos de meditación virtuosos, y los libros para bajarte gratis.

• Brahma Kumaris

‘Nuestro punto de partida es que somos un espíritu encarnado en este cuerpo, que es el vehículo a través del cual nos podemos expresar’, explica Loor.

La meditación para Brahma Kumaris requiere concentración en determinados pensamientos que queramos generar. Es evocar registros que están dentro de nosotros vinculados con la paz. Al evocarlos, aparecen en la mente y hay que sostenerlos. La paz, el amor y la verdad son tres virtudes que, según esta escuela espiritual, todos tenemos, por lo que sólo basta con recurrir a ese registro para que emerja el sentimiento.

La técnica que aquí enseñan se llama Raja Yoga (‘Raja’ es ‘rey’ y ‘Yoga’ es ‘conexión’, por lo que es la conexión que nos vuelve reyes de nosotros mismos). Es un tipo de meditación que tiene en su esencia recuperar esa energía que está dentro del ser y activarla cuando uno lo desea. Primero tenés que saber qué querés cambiar de vos (si sos temerosa, ansiosa, etc.). Después, te sentás en un lugar cómodo con el cuerpo relajado, donde quieras y como quieras. Respirá, usando el método que prefieras. La meditación de este centro se practica con los ojos abiertos, pero al principio podés cerrarlos hasta acostumbrarte y así evitar distraerte. Una vez que estás relajada, buscá dentro tuyo el sentimiento que quieras generar (amor, paz, lo que sea), y empezá a realizar diferentes afirmaciones con ese objetivo, como ‘y! o soy un ser de paz’, ‘yo soy un ser de luz’, ‘yo soy un alma amorosa’. Vas a ver que cuando llegues al décimo ya vas a empezar a sentir lo que estás afirmando. No es un mantra, así que no es necesario que repitas siempre lo mismo. Podés hacer diferentes afirmaciones, pero que apunten a un mismo objetivo, a generar un mismo sentimiento. También podés recordar momentos en los que te sentiste así.

Cuándo: cuanto más temprano a la mañana, más fresca está la mente. La meditación en ayunas es la más potente y te dura todo el día. La idea es que puedas hacer una cada dos o tres horas.

Clave: bkumaris.org.ar. Mirá las meditaciones para practicar online. También hay descargas gratuitas de libros y de cds con meditaciones guiadas.

Inhalar, exhalar…

En todos los casos, la respiración es un paso anterior y fundamental para poder calmar la mente y lograr la concentración. También aquí hay diferentes técnicas y tipos de respiraciones, pero lo importante es que te concentres en ella. Ya sea rítmica o no, focalizate en cómo el aire entra y sale por tus fosas nasales. De esa manera, la mente dejará de estar saltando del pasado al futuro y del futuro al pasado, y se situará en el presente, en el aquí y ahora. De a poco tu respiración se irá calmando y sentirás una relajación que te permitirá ir al siguiente paso: la meditación.

Fuente: http://www.revistamaru.com
Por Verónica Salatino

lunes, 9 de diciembre de 2013

Amor...

Un amor es quien te acepta como eres, quien te ayuda a ser mejor. 
Es alguien que te levanta el ánimo cuando lo necesitas. 
Es alguien con quien se puede bromear sin que te enojes. 
Es alguien que se acuerda de ti cuando reza. 
Es alguien que te quiere por lo que eres y no por lo que tienes ni por lo que sabes. 
Es alguien que no se queda mirando, sino que te lleva a mirar juntos en la misma dirección.
Es alguien que se interesa por tus cosas... aunque sean pequeñas. 
Es alguien que se acuerda de ti cuando tu no estas y no te deja cuando fracasas. 
Es alguien que comparte tu soledad y tu tristeza, así como tus alegrías y tus sonrisas. 
Es alguien que trata de entenderte.
Es alguien que sé lanza contigo a correr riesgos y que nunca te negará su ayuda cuando la necesites.

Fuente: Oasis

sábado, 7 de diciembre de 2013

El amor a su tiempo

Si tú te encuentras enamorado de una persona, que no está enamorada de ti ..... no te reproches nada a ti mismo. No hay nada de malo contigo, sino que el amor no eligió descansar en el corazón de la otra persona.

Si encuentras a alguien que está enamorado de ti, y tú no lo amas, siéntete honrado de que el amor vino, y tocó a su puerta, pero dulcemente rechaza el regalo que no puedes devolver.

Si, tú te enamoras de alguien, y está persona se enamora de ti también, y el amor elige irse, no intentes reclamarlo ó culparlo. ¡Déjalo ir!. Hay una razón poderosa y un significado.

Todo lo que puedes hacer realmente es aceptarlo de buen grado, por todo su misterio. Cuando entre a tu vida, siente como él te va llenando hasta derramarse totalmente, y entonces encuentra la manera de compartirlo con la otra persona.

Dalo a la persona que lo hizo nacer en tu vida.

Dalo a otros que sean pobres de espíritu.

Dalo alrededor del mundo, en todas las formas que puedas ó conozcas.

Es entonces que muchos que aman comenten un error, porque habiendo estado mucho tiempo sin amar, entienden el amor profundo como únicamente una necesidad del momento.

Ellos ven sus corazones como un lugar vacío, que necesita urgentemente ser llenado con el amor, y empiezan a ver el amor como si fuera algo que fluye internamente para ellos, en lugar de fluir desde ellos hacía los demás.

¡Acuérdate de eso!, y manténlo en tu corazón: el amor tiene su propio tiempo, sus propias estaciones, y sus propias razones para ir y venir.

Tú no lo puedes sobornar, coaccionar, motivar ó insistir para que se quede permanentemente dentro de ti.

Tú sólo puedes abrazarlo cuando el llega sorpresivamente, y puedes entonces repartirlo con los otros cuando el venga hasta ti.

Pero, si él elige dejar tu corazón en cualquier momento, ó el corazón de aquel a quien tú amas, no hay nada que puedas hacer al respecto, y no hay nada que debas hacer en ese momento.

El amor es, y siempre será un misterio, un enigma. Alégrate de que él haya entrado a tu vida plácidamente en algún momento de la vida.

Si tú mantienes tu corazón abierto al amor, el amor vendrá de nuevo a tí, en cualquier momento ó lugar.

¡RECUERDA QUE TÚ NO ELIGES AL AMOR!

¡EL AMOR TE ELIGE A TÍ!

Desconozco a su autor


Dar tiempo a la vida

Date tiempo para trabajar, es el premio del éxito.
Date tiempo para pensar, es el origen del poder.
Date tiempo para amar y ser amado, es el privilegio de los dioses.
Date tiempo para jugar, es el secreto de la eterna juventud.
Date tiempo para leer, es el fundamento de la sabiduría.
Date tiempo para soñar, es como enganchar tu carro a una estrella.
Date tiempo para hacer amigos, es el camino de la felicidad.
Date tiempo para mirar a tu alrededor, el día es muy corto para ser egoísta.
Date tiempo para reír, es la música del alma.

Antigua oración irlandesa.


¿De qué se trata la vida?

La vida no se mide marcando puntos (como en un juego).
La vida no se mide por el número de amigos que tienes.
O por que tan aceptado eres por los demás.
No se mide según los planes que tienes para este fin de semana o si te
quedas en casa. No se mide según con quien sales, con quien solías salir ni
por el  número de personas con quienes has salido, ni por si no has salido
nunca con  nadie.
No se mide por la manera en que te representas en una hoja de papel ni  por
quien te acepta a través de "tu escrito".
La vida simplemente no es nada de eso.

Pero la vida si se mide según a quien amas y según a quien dañas.
Se mide según que tan feliz o infeliz haces a otros a propósito.
Se mide por los compromisos que cumples y las confianzas que traicionas.
Se trata de la amistad, la cual puede usarse como algo sagrado o como un
arma.
Se trata de lo que dices y quieres decir, intentando ser dañino o benéfico.
Se trata de cuando inicias rumores y contribuyes con los pequeños chismes.
Se trata de los juicios que formulas y porque los formulas. Y a quien  se
los comentas.
Se trata de a quien no le haces caso o ignoras... adrede y con toda
intención.
Se trata de lo celoso, temeroso, ignorante y vengativo que pudieras ser.
Se trata del odio y el amor que llevas por dentro, dejándolo crecer, y de la
manera que lo prodigas.
En su mayor parte se trata de si usas tu vida para ayudar o para envenenar
el corazón de otra gente.
Tú y solo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros.

Y de esas decisiones se trata la vida.


Desconozco a su autor


jueves, 5 de diciembre de 2013

Un instante en la vida, la vida en un instante.

La vida se vive en un instante, es tan solo un instante la vida…

En un instante somos concebidos, y es un instante maravilloso el milagro de abrir por vez primera los ojos y sentirnos vivos…

Crecer se aprende a cada instante y en ese proceso, se camina, se levanta y se cae, dándole sentido a cada paso y a lo que vivimos en cada uno de nuestros instantes…

Es un instante de triunfo y libertad los primeros pasos que se dan, son únicos y fugaces los instantes en que padres e hijos comparten y fortalecen sus lazos de amor filial.

Se disfruta el instante en que se ofrece y se recibe un abrazo y parecen fugaces o eternos los instantes en que podemos reír o llorar. Se puede ganar o perder, herir o sanar, salvar o destruir una vida en tan solo un instante.

Son instantes únicos y maravillosos los que compartimos con los amigos; es un instante sublime y mágico el beso de amor que se da; son fuerza y alegría los detalles que se renuevan a cada instante; surgen muchos instantes que a diario se nos ofrecen, pero no los vemos y se nos van.

Hay sentimientos que surgen en tan solo un instante, se hacen eternos conservándose nuevos en cada detalle que se puede ofrecer en tan solo un instante; pero hay otros que no logran consolidarse, son efímeros, surgen y se van casi que sin darnos cuenta, se nos escapan en un instante…

Estamos rodeados y sumergidos por muchos instantes en que Dios se nos manifiesta y expresa su amor; son instantes inundados de pequeños y grandes milagros que se convierten únicos y fantásticos, se encuentran escondidos en lo más sencillo y pequeño, en aquello que para descubrirlo no necesitamos tanto tiempo, solo un instante de nuestro tiempo.

Y aún así nos quedamos aferrados a tantas situaciones y condiciones que dejamos pasar; tantos instantes llenos de plenitud.

Fuente: Oasis


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Ojalá

Ojalá seamos dignos de la desesperada esperanza.
Ojalá podamos tener el coraje de estar solos
y la valentía de arriesgarnos a estar juntos,
porque de nada sirve un diente fuera de la boca,
ni un dedo fuera de la mano.

Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que
recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia
o violan nuestro sentido común.

Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo,
contra toda evidencia, que la condición humana
vale la pena, porque hemos sido mal hechos,
pero no estamos terminados.

Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando
los caminos del viento, a pesar de las caídas
y las traiciones y las derrotas, porque la historia
continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós,
está diciendo: hasta luego.

Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible
ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva
animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza,
nazca donde nazca y viva cuando viva,
porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.

Eduardo Galeano


Amar la vida

No puedes hacer lo que otros quieren de ti. La sociedad, la familia, los amigos, el ser amado no conocen lo que uno debe hacer.

Sólo uno sabe y sólo uno puede hacer, lo que es justo para sí mismo.

Comienza ahora, tendrás que esforzarte mucho... Tendrás que sobrepasar muchos obstáculos. Tendrás que soslayar sus prejuicios.

Pero puedes lograr cuanto desees, si te esfuerzas de verdad lo suficiente.

Comienza ahora mismo y vivirás una experiencia diseñada por ti y para ti. Y así podrás amar tu vida.

No podemos vivir tratando de responder a los requerimientos de los demás.

No podemos estar pendientes de las necesidades de todos...

No podemos tratar de responder a lo que los demás esperan de nosotros.

No podemos hacer lo que los demás pretenden que hagamos.

Debemos ser auténticos, sinceros con nosotros mismos: Ser !

Sólo nosotros conocemos nuestras propias necesidades, y somos los verdaderos protagonistas de nuestra historia.

Amar la vida significa también amarnos y respetarnos, asumirnos, tratar de ser mejores personas cada día no porque así lo quieren los demás sino porque somos nosotros los que deseamos crecer, cambiar, evolucionar.

Amar la vida es diseñar nuestras propias experiencias y en el diseño poner lo mejor de nosotros... lo más auténtico... Sólo porque nosotros lo deseamos así y porque reconocemos que somos los artífices de nuestro propio destino, de nuestra propia vida.

¡Qué importante! ¿no?

Con sus obstáculos, con sus problemas, con sus días grises, negros y blancos. Siempre. En la alegría y en la tristeza, en el mejor momento y en el peor.

Estamos vivos. Tenemos vida. Aprendamos a amarla desde ahora y para siempre...

En tu reloj mira la hora y comienza ya... No pierdas tiempo...


Desconozco a su autor


Querido Ser Humano: Enamorate de ti

Querido Ser Humano:

Regalate la oportunidad de pasear tu jardín interior con ojos atentos a la infinita belleza que te rodea, a la maravilla que eres.

Escucha la voz desde dentro te grita en susurros. Aunque los que te juzgan sean más no tienen más razón. Las heridas siempre acaban cicatrizando, las de fuera y las de dentro y el tejido cicatricial es, a menudo, más fuerte que la propia piel. Nadie te ningunea si no lo haces tú primero, nadie te menosprecia si no lo estuvieras haciendo tú. Nadie te desprecia si tu estuvieras amándote suficiente y bien. Si tú te abandonas, te abandona el mundo, la vida está deseosa de ver como recoges tus pedacitos y te recompones; es entonces cuando le dan permiso para volverse absolutamente maravillosa ante tus ojos, tan maravillosa como en realidad siempre lo ha sido.

Si quieres ver algo realmente hermoso, si quieres ver un autentico milagro, mírate a ti mismo y a la maravilla que te rodea con ojos enamorados.

Teresa Delgado (Tripti-Tse) Delgado © 2011

martes, 3 de diciembre de 2013

Las cuatro fases del perdón

Querido Ser Humano:
Perdónate, perdona......

El perdón no es una rendición sino una decisión consciente de dejar de guardar rencor abandonando la determinación de tomar represarías. El perdón es un acto de creación y se puede otorgar de muchas y muy variadas maneras que surge de la aceptación del otro y de uno mismo, es así mismo absolutamente necesario para mantener un estado de salud óptimo no solo emocional sino espiritual y física. El rencor desencadena una serie de reacciones fisiológicas nefastas para la salud si se mantienen en el tiempo y no se transmutan adecuadamente.

Según la Doctora Clarissa Pinkola Estés, existen cuatro fases del perdón

- Apartarse- Dejar correr.
Esto no quiere decir que haya que pasarlo por alto sino que se ha de adquirir la habilidad y la fortaleza que nos permita distanciarnos del asunto durante algún tiempo.

- Tolerar- Abstenerse de castigar.
Esto es, contemplar la situación con cierta benevolencia, con aceptación, poniéndose en el lugar del otro e intentando sentir las razones que lo llevaron al acto que nos afecta. El hecho de abstenerse de aplicar castigos innecesarios fortalece la integridad de la acción y del alma.

- Olvidar-Arrancar el recuerdo.
No pensar, aflojar, soltar la presa sobretodo de la memoria. Practicar el olvido consciente lo cual no borra el recuerdo pero si entierra las emociones que lo rodean.

- Perdonar- Dar por pagada la deuda.
El perdón es la culminación de todo lo precedente. Una forma muy profunda de perdón consiste en no excluir al otro, ignorarlo o mantener actitudes falsas o condescendientes.

¿Cómo saber si se ha perdonado?
Hemos perdonado cuando logramos compadecernos de las circunstancias en lugar de sentir cólera. Nos olvidamos dulcemente de todo cuanto se tenía que decir al respecto. Comprendemos el sufrimiento que dio lugar a la ofensa. Nos sentimos liberados y en situación de recomenzar.

Teresa Delgado Duque
(Inspirado en "Mujeres que corren con lobos de Clarissa Pinkola Estés)

No es "amor"

Si necesitas a alguien para ser feliz … eso no es amor.
ES CARENCIA.

Si tienes celos, inseguridad y haces cualquier cosa por mantener a alguien a tu lado, aún sabiendo que no eres amado … eso no es amor.
ES FALTA DE AMOR PROPIO.

Si crees que tu vida queda vacía sin esa persona … no consigues imaginarte solo … y mantienes una relación que se acabó … eso no es amor.
ES DEPENDENCIA.

Si piensas que el ser amado te pertenece te sientes dueño y señor de su vida y de su cuerpo… eso no es amor.
ES EGOÍSMO.

Si no lo deseas … no te realizas como hombre o mujer con esta persona, prefieres no tener relaciones íntimas con ella, sin embargo sientes agrado al estar a su lado … eso no es amor.
ES AMISTAD.

Si discuten por cualquier motivo, les falta acuerdo en diversas situaciones, no les gusta hacer las mismas cosas … pero hay un deseo de estar íntimamente juntos …. eso no es amor.
ES DESEO.

Si tu corazón late más fuerte, el sudor se pone intenso, tu temperatura sube y baja, sólo en pensar en la otra persona … eso no es amor.
ES PASIÓN.

Ahora, que ya sabes lo que NO ES AMOR, es más fácil analizar lo que pasa contigo y procurar atraer a alguien por la que sientas afecto, deseo, pasión, necesidad , ansiedad … y que este alguien sienta lo mismo por ti.

Desconozco a su autor


Sabiduría de los Cherokees

Preceptos Cherokees: Escucha con tu corazón: Cuando despiertes por la mañana, agradécele al Creador, a las cuatro direcciones, a la Madre Tierra, al Padre Cielo, y a todas nuestras relaciones, por la vida dentro de ti y por toda la vida a tu alrededor.

Recuerda que todas las cosas están conectadas. Todas las cosas tienen propósito. Considera rendir un “obsequio” distribuyendo tus posesiones a otros que están en necesidad. Estás atado a tus palabras, las cuales no pueden romperse a no ser con el permiso de aquellos a los que se les prometió. Busca armonía y equilibrio en todas las cosas. Siempre es importante recordar dónde estás en relación a todo lo demás y contribuir al Círculo de cualquier manera que puedas, siendo un “ayudante” y protector de la vida. Compartir es la mejor parte de recibir.

Ejerce silencio y paciencia en todas las cosas, como un reflejo de auto-control, resistencia, dignidad, reverencia, y calma interna. Ejerce modestia en todas las cosas, evitando fanfarroneo y comportamiento llamativo que atraiga atención hacia ti mismo. Conoce las cosas que contribuyen a tu bienestar, y aquellas cosas que conducen a tu destrucción. Siempre pide permiso, y da algo por todo lo que es recibido, incluyendo agradecer, y honrar todas las cosas vivientes.

Sé consciente de lo que está a tu alrededor, de lo que está dentro de ti, y siempre muestra respeto. Trata con respeto a cada persona, desde el niño más pequeño hasta el anciano más viejo. No mires fijamente a otros; baja tu mirada como una señal de respeto, especialmente en presencia de Ancianos, maestros, u otras personas honradas. Siempre da una señal de bienvenida cuando pase un amigo o un extraño. Nunca critiques o hables sobre alguien de una forma negativa perjudicial.

Nunca toques sin permiso algo que le pertenezca a alguien más. Respeta la privacidad de cada persona, asegurándote de nunca inmiscuirte en los momentos tranquilos o en el espacio personal de alguien. Nunca interfieras en los asuntos de otro haciendo preguntas u ofreciendo consejos. Nunca interrumpas a otros. En el hogar de otras personas, sigue sus costumbres más que las tuyas. Trata con respeto a todas las cosas sagradas de otros, ya sea si las entiendas o no.

Trata a la Tierra como tu madre; entrégale, protégela, hónrala; muestra profundo respeto por aquellos del mundo animal, mundo de las plantas, y mundo mineral. Escucha la orientación ofrecida por todo tu entorno; espera que esta orientación venga en forma de oración, sueños, soledad silenciosa, y en palabras y hechos de Ancianos sabios, y amigos. Escucha con tu corazón.

Aprende de tus experiencias, y siempre sé abierto a las nuevas. Siempre recuerda que una sonrisa es algo sagrado, para ser compartido. Vive cada día cuando llegue.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Tu decides

Cuando el circo de las relaciones humanas se nos queda estrecho, nos ahogamos en nuestra soledad. En ese momento es cuando deseamos romper las barreras que nos separan de los demás, pero nuestro adiestramiento de años nos lo pone muy difícil: el miedo al ridículo, al rechazo o a la incomprensión, nos limita en nuestra soledad.

Venimos a éste mundo siendo inocentes, almas puras. Sin emociones religadas, sin dudas, sin miedos, sin mentiras. Llegamos para descubrir, luminosos y coherentes. Vulnerables pero abiertos al mundo, animados por una curiosidad rotunda y radical, dotados de la pasión por vivir. Al poco tiempo es cuando empezamos con la búsqueda del sentido de una realidad diaria llena de luces y sombras, donde asaltan el amor, el miedo, la tristeza o la tentación…

Cuando somos adultos, nos amoldamos a una sociedad jerarquizada en la que dependemos de la opinión de los demás para poder sentirnos cómodos con nuestras decisiones y nuestros sentimientos. Necesitamos la aprobación de los demás para sentirnos adecuados. Si seguimos las normas, recibiremos esta aprobación. Cualquiera que se salga del engranaje emocional y social se sentirá abandonado a su suerte, sin necesitar siquiera la desaprobación explícita de los demás. Simplemente, sentirá que ya no pertenece al grupo y asociará este sentimiento con la desaprobación, es decir, con la exclusión del grupo. Y esto es muy difícil de sobrellevar, porque el desprecio de los demás, por razones evolutivas, suscita el miedo inconsciente a la muerte.
Cómo nos enfrentemos a estas etapas vitales, desde la inocencia o desde la rigidez, determinaremos el tejido de nuestra existencia, de cada emoción, de cada gesto, de cada pensamiento, y es sabido que viviremos según nuestros pensamientos.

Está en nuestras manos saber vivir y romper las cadenas de lo que nos oprime y encorcheta. Somos nuestros propios salvadores. Dios nos dio todas las herramientas necesarias para alcanzar nuestra propia salvación.

En lugar de sentirnos culpables por nuestros pensamientos, deseos y características negativas, podemos ocuparnos en combatirlas y transformarlas para que se conviertan en bendiciones, energía positiva y Luz pura.

Fuente: Oasis

Pon una sonrisa a la vida

Cuando tengas una pena
refúgiate en lo hermoso de la vida.
Vive una mañana con alegría
al despertar pensando
que algo mejor nos ha de llegar.

Transforma la tarde, placentera, con tus risas;
dándole a cada cosa el color perfecto.

Espera la noche con la esperanza
que la otra mañana será aún mucho mejor,
diciéndole gracias a Dios
porque cada mañana pasada,
cada tarde vivida
y cada noche soñada
te haya hecho aminorar tu pena
con una gran sonrisa a la vida.

Esa, nunca se agota;
siempre y cuando del corazón te brote
para hacer, una vez más,
que siga viva la fe
para poder enfrentar
todos los grandes retos,
todos esos escollos
que como prueba la vida nos da.

Sonríe siempre,
pues ésa será el arma poderosa
para ganar tus grandes batallas
en esta vida
y en la otra,
que quizás
también nos haga falta.

Fuente: Oasis