domingo, 21 de julio de 2013

Hoy puede ser un gran día


Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.

Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.

No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.

Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.

Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.

Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.

Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.

Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.

Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.

Hoy puede ser un gran día
duro, duro,
duro con él.

Joan Manuel Serrat

sábado, 20 de julio de 2013

Recuerda

Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar
y que ninguno es tan terrible para claudicar.
No olvides que la causa de tu presente es tu pasado
así como la causa de tu futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes,
de quien no acepta situaciones,
de quien vivirá a pesar de todo,
piensa menos en tus problemas
y más en tu trabajo y tus problemas sin alimentarlos morirán.
Aprende a nacer desde el dolor y
a ser más grande que el más grande de los obstáculos.

Pablo Neruda


jueves, 18 de julio de 2013

Comunicación sin palabras con la Existencia

Estás mirando una flor.
Mira la flor, siente su belleza, pero no emplees la palabra belleza,
ni incluso mentalmente.

Contémplala, déjala que sea absorbida en ti, sumérgete profundamente en ella,
pero no emplees palabras. Siente su belleza, pero no digas,
“Es hermosa”; ni incluso mentalmente.
No verbalices y gradualmente serás capaz de sentir
la belleza de la flor sin emplear la palabra. Realmente no es difícil; es natural.

Primero sientes y luego surge la palabra,
pero estamos tan habituados a las palabras que no hay una separación.
El sentimiento aparece,
pero no lo has ni sentido cuando de repente surge una palabra.
Crea pues una separación; siente simplemente la belleza de la flor,
pero no emplees palabras.

Si eres capaz de disociar las palabras de los sentimientos,
podrás disociar los sentimientos de la Existencia.
Deja entonces que allí esté la flor y que tú estés ahí,
como dos presencias, pero no permitas que el sentimiento aparezca.
No sientas ni siquiera que la flor es hermosa.
Deja que la flor este allí y que tú estés allí, en un profundo abrazo,
sin ningún asomo de sentimiento.
Entonces podrás percibir la belleza sin sentirla;
tú serás la belleza de la flor.
No será un sentimiento: tú serás la flor.
Entonces habrás sentido algo de forma existencial.

Cuando puedas hacer esto,
entonces sentirás que todo ha desaparecido:
pensamientos, palabras, sentimientos.
Y entonces podrás sentir existencialmente.

Osho


Un poquito más

Cuando hayas hecho lo que había que hacer,
sigue adelante y haz un poquito más.
Cuando hayas conseguido cierto impulso,
aprovéchalo al máximo.
Por si mismo, un esfuerzo pequeñito no será muy efectivo.
Pero cuando se engancha con el final de otro esfuerzo
sumándose a él,
puede representar toda la diferencia del mundo.
Aquellos que se detienen
una vez que han hecho lo que había que hacer,
por lo general se las arreglan para sobrevivir.
Quienes siguen avanzando tan sólo un poquito más allá
terminan siendo mucho más exitosos.
La diferencia entre mediocridad y un éxito asombroso
no es tanta realmente.
Y sin embargo, aunque la diferencia es pequeña,
resulta crucial.
Puedes retirarte estando empatado,
y te las arreglarás como para quedarte allí donde estás.
O puedes agregar un poquito de esfuerzo adicional
y avanzar con decisión una y otra vez.
Al estar avanzando cuentas con el impulso de tu lado.
Pásate un poquito de la meta,
y las recompensas aumentarán con cada esfuerzo.

Gabriel Sandler


miércoles, 17 de julio de 2013

La tristeza como meditación

La tristeza puede convertirse en una experiencia tremendamente enriquecedora.
Has de trabajarla. Es muy fácil escapar de tu tristeza.

Todas las relaciones son, generalmente, formas de escapar de ella; procuras evitarla. Y siempre está ahí, oculta… la corriente continúa. Incluso emerge en numerosas ocasiones en tus relaciones. Entonces tratas de arrojar la responsabilidad sobre el otro, pero eso no es lo que ocurre. Es tu tristeza, tu soledad; aún no la conoces, y por tanto una y otra vez emergerá.
Puedes escapar de ella trabajando, puedes escapar de ella estando ocupado, con tus relaciones, con la sociedad, con esto y lo otro, viajando, pero no desaparecerá porque forma parte de tu ser. Todos nacemos solos; estamos en el mundo, pero solos; nacemos a través de nuestros padres, pero estamos solos. Y todos morimos en soledad; salimos de este mundo solos. Y entre esas dos soledades, nos engañamos. Está bien acumular valor y adentrarte en esta soledad. Por muy difícil y duro que resulte al principio, te compensará enormemente. Una vez que la conozcas, una vez que la disfrutes, una vez que la percibas, no como soledad, sino como silencio, una vez que comprendas que no hay escapatoria, te relajarás.

No puedes remediarlo, de modo que, ¿por qué no disfrutar de ella? ¿por qué no entrar en sus profundidades y saborearla, descubrir qué es? ¿Por qué tienes miedo innecesariamente? Está ahí y es una realidad; es existencial, no accidental. ¿Por qué no conocerla? ¿Por qué no entras en ella y descubres qué es?

Siempre que te sientas triste, siéntate en silencio y deja que esa tristeza te invada; no trates de escapar de ella. Siéntete lo más triste que puedas. No la evites. Recuerda esto. Llora al máximo, tírate por el suelo, revuélcate… y deja que desaparezca por sí misma. No la expulses; se irá, porque nada permanece para siempre.

Cuando se vaya, te sentirás descargado, absolutamente aliviado, como si toda fuerza de gravedad hubiera desaparecido y pudieras volar, sin peso alguno. Es el momento de entrar en ti mismo. Primero, ábrete a la trsiteza. Corrientemente, no te abres a ella; buscas sistemas para poder fijarte en otras cosas; vas al restaurante, te reunes con amigos, lees un libro o vas al cine, o tocas la guitarra; haces algo para poder sumirte en ello y distraer tu atención.

Has de recordar esto: cuando te sientas triste, no te pierdas la oportunidad. Cierra las puertas, siéntate y siéntete tan triste como puedas, como si el mundo entero fuera un infierno. Sumérgete en ella, profundiza en ella. Deja que cualquier pensamiento de tristeza te invada, deja que la emoción te agite. Y llora, gime, exprésate… en voz alta… no tienes por qué preocuparte.

En primer lugar, vive esa tristeza durante unos días, y cuando la tristeza desaparezca te sentirás muy calmado, tranquilo, como tras una tormenta. En ese momento siéntate en silencio y disfruta del silencio que está apareciendo en ti. No lo has provocado; te abriste a la tristeza. Cuando la tristeza desaparece, en ese espacio, surge el silencio.

Escúchalo.
Cierra tus ojos. Siéntelo…
percibe su textura…
su fragancia.
Y si te sientes feliz, canta y baila.

Osho