martes, 3 de diciembre de 2013

Las cuatro fases del perdón

Querido Ser Humano:
Perdónate, perdona......

El perdón no es una rendición sino una decisión consciente de dejar de guardar rencor abandonando la determinación de tomar represarías. El perdón es un acto de creación y se puede otorgar de muchas y muy variadas maneras que surge de la aceptación del otro y de uno mismo, es así mismo absolutamente necesario para mantener un estado de salud óptimo no solo emocional sino espiritual y física. El rencor desencadena una serie de reacciones fisiológicas nefastas para la salud si se mantienen en el tiempo y no se transmutan adecuadamente.

Según la Doctora Clarissa Pinkola Estés, existen cuatro fases del perdón

- Apartarse- Dejar correr.
Esto no quiere decir que haya que pasarlo por alto sino que se ha de adquirir la habilidad y la fortaleza que nos permita distanciarnos del asunto durante algún tiempo.

- Tolerar- Abstenerse de castigar.
Esto es, contemplar la situación con cierta benevolencia, con aceptación, poniéndose en el lugar del otro e intentando sentir las razones que lo llevaron al acto que nos afecta. El hecho de abstenerse de aplicar castigos innecesarios fortalece la integridad de la acción y del alma.

- Olvidar-Arrancar el recuerdo.
No pensar, aflojar, soltar la presa sobretodo de la memoria. Practicar el olvido consciente lo cual no borra el recuerdo pero si entierra las emociones que lo rodean.

- Perdonar- Dar por pagada la deuda.
El perdón es la culminación de todo lo precedente. Una forma muy profunda de perdón consiste en no excluir al otro, ignorarlo o mantener actitudes falsas o condescendientes.

¿Cómo saber si se ha perdonado?
Hemos perdonado cuando logramos compadecernos de las circunstancias en lugar de sentir cólera. Nos olvidamos dulcemente de todo cuanto se tenía que decir al respecto. Comprendemos el sufrimiento que dio lugar a la ofensa. Nos sentimos liberados y en situación de recomenzar.

Teresa Delgado Duque
(Inspirado en "Mujeres que corren con lobos de Clarissa Pinkola Estés)

No es "amor"

Si necesitas a alguien para ser feliz … eso no es amor.
ES CARENCIA.

Si tienes celos, inseguridad y haces cualquier cosa por mantener a alguien a tu lado, aún sabiendo que no eres amado … eso no es amor.
ES FALTA DE AMOR PROPIO.

Si crees que tu vida queda vacía sin esa persona … no consigues imaginarte solo … y mantienes una relación que se acabó … eso no es amor.
ES DEPENDENCIA.

Si piensas que el ser amado te pertenece te sientes dueño y señor de su vida y de su cuerpo… eso no es amor.
ES EGOÍSMO.

Si no lo deseas … no te realizas como hombre o mujer con esta persona, prefieres no tener relaciones íntimas con ella, sin embargo sientes agrado al estar a su lado … eso no es amor.
ES AMISTAD.

Si discuten por cualquier motivo, les falta acuerdo en diversas situaciones, no les gusta hacer las mismas cosas … pero hay un deseo de estar íntimamente juntos …. eso no es amor.
ES DESEO.

Si tu corazón late más fuerte, el sudor se pone intenso, tu temperatura sube y baja, sólo en pensar en la otra persona … eso no es amor.
ES PASIÓN.

Ahora, que ya sabes lo que NO ES AMOR, es más fácil analizar lo que pasa contigo y procurar atraer a alguien por la que sientas afecto, deseo, pasión, necesidad , ansiedad … y que este alguien sienta lo mismo por ti.

Desconozco a su autor


Sabiduría de los Cherokees

Preceptos Cherokees: Escucha con tu corazón: Cuando despiertes por la mañana, agradécele al Creador, a las cuatro direcciones, a la Madre Tierra, al Padre Cielo, y a todas nuestras relaciones, por la vida dentro de ti y por toda la vida a tu alrededor.

Recuerda que todas las cosas están conectadas. Todas las cosas tienen propósito. Considera rendir un “obsequio” distribuyendo tus posesiones a otros que están en necesidad. Estás atado a tus palabras, las cuales no pueden romperse a no ser con el permiso de aquellos a los que se les prometió. Busca armonía y equilibrio en todas las cosas. Siempre es importante recordar dónde estás en relación a todo lo demás y contribuir al Círculo de cualquier manera que puedas, siendo un “ayudante” y protector de la vida. Compartir es la mejor parte de recibir.

Ejerce silencio y paciencia en todas las cosas, como un reflejo de auto-control, resistencia, dignidad, reverencia, y calma interna. Ejerce modestia en todas las cosas, evitando fanfarroneo y comportamiento llamativo que atraiga atención hacia ti mismo. Conoce las cosas que contribuyen a tu bienestar, y aquellas cosas que conducen a tu destrucción. Siempre pide permiso, y da algo por todo lo que es recibido, incluyendo agradecer, y honrar todas las cosas vivientes.

Sé consciente de lo que está a tu alrededor, de lo que está dentro de ti, y siempre muestra respeto. Trata con respeto a cada persona, desde el niño más pequeño hasta el anciano más viejo. No mires fijamente a otros; baja tu mirada como una señal de respeto, especialmente en presencia de Ancianos, maestros, u otras personas honradas. Siempre da una señal de bienvenida cuando pase un amigo o un extraño. Nunca critiques o hables sobre alguien de una forma negativa perjudicial.

Nunca toques sin permiso algo que le pertenezca a alguien más. Respeta la privacidad de cada persona, asegurándote de nunca inmiscuirte en los momentos tranquilos o en el espacio personal de alguien. Nunca interfieras en los asuntos de otro haciendo preguntas u ofreciendo consejos. Nunca interrumpas a otros. En el hogar de otras personas, sigue sus costumbres más que las tuyas. Trata con respeto a todas las cosas sagradas de otros, ya sea si las entiendas o no.

Trata a la Tierra como tu madre; entrégale, protégela, hónrala; muestra profundo respeto por aquellos del mundo animal, mundo de las plantas, y mundo mineral. Escucha la orientación ofrecida por todo tu entorno; espera que esta orientación venga en forma de oración, sueños, soledad silenciosa, y en palabras y hechos de Ancianos sabios, y amigos. Escucha con tu corazón.

Aprende de tus experiencias, y siempre sé abierto a las nuevas. Siempre recuerda que una sonrisa es algo sagrado, para ser compartido. Vive cada día cuando llegue.