domingo, 21 de julio de 2013

Mantén tu cabeza en alto.


Algunas veces, las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que esto pasa porque debe de ser así, para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar.

Tú no sabes quiénes son estas personas, pero cuando fijas tus ojos en ellas, sabes y comprendes que afectarán tu vida de una manera profunda.

Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero en realidad entiendes que si no superas estas cosas nunca habrías realizado tu potencial, tu fuerza, o el poder de tu corazón.

Todo pasa por una razón en la vida. Nada sucede por casualidad o por la suerte... Enfermedades, heridas, el amor, momentos perdidos de grandeza o de puras tonterías, todo ocurre para probar los límites de tu alma.

Sin estas pequeñas pruebas la vida sería como una carretera recién pavimentada, suave y lisa. Una carretera directa sin rumbo a ningún lugar, plana, cómoda y segura, más empañada y sin razón.

La gente que conoces afecta tu vida; las caídas y los triunfos que tú experimentas crean la persona que eres.

Inclusive se puede aprender de las malas experiencias.

Es más, quizás sean las más significativas en nuestras vidas.

Si alguien te hiere, te traiciona o rompe tu corazón, le das las gracias porque te ha enseñado la importancia de perdonar, de dar confianza y de tener más cuidado de a quien le abres tu corazón.

Si alguien te ama, ámalo tu también no porque él o ella te ame, sino porque te han enseñado a amar y a abrir tu corazón y tus ojos a las cosas pequeñas de la vida.

Haz que cada día cuente y aprecia cada momento, además de aprender de todo lo que puedas, porque quizás más adelante no tengas la oportunidad de aprender lo que tienes que aprender de este momento.

Entabla una conversación con gente con quien no hayas dialogado nunca, escúchalos y presta atención.

Permítete enamorarte, liberarte y poner tu vista en un lugar bien alto.

Mantén tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho de hacerlo. Repítete a ti mismo que eres un individuo magnífico y créelo; si no crees en ti mismo nadie más lo hará tampoco.

Crea tu propia vida, encuéntrala y luego vívela... No olvides que Dios tiene un plan maravilloso para cada uno de nosotros, y debemos aprender a descubrirlo.

Desconozco a su autor

Hoy puede ser un gran día


Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.

Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.

No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.

Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.

Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.

Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.

Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.

Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.

Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.

Hoy puede ser un gran día
duro, duro,
duro con él.

Joan Manuel Serrat

sábado, 20 de julio de 2013

Recuerda

Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar
y que ninguno es tan terrible para claudicar.
No olvides que la causa de tu presente es tu pasado
así como la causa de tu futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes,
de quien no acepta situaciones,
de quien vivirá a pesar de todo,
piensa menos en tus problemas
y más en tu trabajo y tus problemas sin alimentarlos morirán.
Aprende a nacer desde el dolor y
a ser más grande que el más grande de los obstáculos.

Pablo Neruda


jueves, 18 de julio de 2013

Comunicación sin palabras con la Existencia

Estás mirando una flor.
Mira la flor, siente su belleza, pero no emplees la palabra belleza,
ni incluso mentalmente.

Contémplala, déjala que sea absorbida en ti, sumérgete profundamente en ella,
pero no emplees palabras. Siente su belleza, pero no digas,
“Es hermosa”; ni incluso mentalmente.
No verbalices y gradualmente serás capaz de sentir
la belleza de la flor sin emplear la palabra. Realmente no es difícil; es natural.

Primero sientes y luego surge la palabra,
pero estamos tan habituados a las palabras que no hay una separación.
El sentimiento aparece,
pero no lo has ni sentido cuando de repente surge una palabra.
Crea pues una separación; siente simplemente la belleza de la flor,
pero no emplees palabras.

Si eres capaz de disociar las palabras de los sentimientos,
podrás disociar los sentimientos de la Existencia.
Deja entonces que allí esté la flor y que tú estés ahí,
como dos presencias, pero no permitas que el sentimiento aparezca.
No sientas ni siquiera que la flor es hermosa.
Deja que la flor este allí y que tú estés allí, en un profundo abrazo,
sin ningún asomo de sentimiento.
Entonces podrás percibir la belleza sin sentirla;
tú serás la belleza de la flor.
No será un sentimiento: tú serás la flor.
Entonces habrás sentido algo de forma existencial.

Cuando puedas hacer esto,
entonces sentirás que todo ha desaparecido:
pensamientos, palabras, sentimientos.
Y entonces podrás sentir existencialmente.

Osho


Un poquito más

Cuando hayas hecho lo que había que hacer,
sigue adelante y haz un poquito más.
Cuando hayas conseguido cierto impulso,
aprovéchalo al máximo.
Por si mismo, un esfuerzo pequeñito no será muy efectivo.
Pero cuando se engancha con el final de otro esfuerzo
sumándose a él,
puede representar toda la diferencia del mundo.
Aquellos que se detienen
una vez que han hecho lo que había que hacer,
por lo general se las arreglan para sobrevivir.
Quienes siguen avanzando tan sólo un poquito más allá
terminan siendo mucho más exitosos.
La diferencia entre mediocridad y un éxito asombroso
no es tanta realmente.
Y sin embargo, aunque la diferencia es pequeña,
resulta crucial.
Puedes retirarte estando empatado,
y te las arreglarás como para quedarte allí donde estás.
O puedes agregar un poquito de esfuerzo adicional
y avanzar con decisión una y otra vez.
Al estar avanzando cuentas con el impulso de tu lado.
Pásate un poquito de la meta,
y las recompensas aumentarán con cada esfuerzo.

Gabriel Sandler