jueves, 17 de septiembre de 2015

El Arte de la Serenidad (III)

Es más tolerable y más fácil no adquirir que perder.

Que no se apodere de nosotros la inconstancia, vicio en extremo 
enemigo de la serenidad.

Quien se dedica a muchas cosas, a menudo entrega a la suerte el 
dominio de sí mismo.

Es propio del hombre reírse de la vida antes que lamentarse. Es mejor aceptar con tranquilidad las costumbres públicas y los 
defectos humanos, y que no se escapen involuntariamente ni la risa ni 
las lágrimas.


En tus males conviene que te conduzcas de tal modo que des al 
dolor sólo cuanto la naturaleza ordene, no cuanto ordene la 
costumbre.

No es grata y segura la vida de quienes viven siempre bajo una 
máscara.

Hay que mezclar y alternar estas cosas: la soledad y la compañía 
de la multitud.

No hay que tener la mente en la misma tensión constantemente.

Hay que dar un alivio a nuestros espíritus: tras haber descansado 
surgen los mejores y más vivos proyectos.

A través de las ocupaciones se pasa la vida.

Ante todas las cosas es necesario evaluarse a uno mismo, porque 
las más veces nos parece que podemos más de lo que en verdad podemos.

Los patrimonios, causa máxima de las aflicciones humanas.

La mejor medida del dinero es no caer en la pobreza ni alejarse 
demasiado de la pobreza.

¡Qué tarde es comenzar a vivir cuando hay que abandonar la vida!
Séneca


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Solamente ten Fe

Tantas veces caminamos en esta vida sin rumbo, sin saber a dónde vamos y sin embrago, buscando la felicidad.

La encontramos,sí, pero la intentamos encontrar en nosotros mismos... hasta que un día, uno de esos días, en que todo parece caerse, nos encontramos a alguien que nos dice "Solamente ten fe". Y con estas palabras, que pueden resonar de mil maneras en nuestro corazón, entonces, sólo entonces, empieza a tomar sentido nuestra vida, nuestra existencia. La vida toma tonalidad, color, belleza...

Quien ha descubierto esto, ha descubierto la Vida.

Desconozco a su autor

miércoles, 8 de julio de 2015

¡Alto! ¿Dónde vas sin metas? (II)

Triunfar significa mantener una verdadera armonía entre muchísimos factores. Entonces si queremos triunfar, vamos a plantearnos en serio nuestra vida, ya que se vive sólo una vez.

Plantémonos ideales que realmente valgan la pena, que realmente nos sirvan para llevar una vida plena y más útil. Establezcamos metas en función de nuestras propias necesidades, de nuestro interés específico, del ambiente en que nos desenvolvemos. No copiemos. Seamos nosotros mismos, auténticos y no permitamos que nadie anule nuestro juicio personal.

Sabemos que no es fácil, pero aún estamos a tiempo. Al igual que las grandes empresas, empecemos a planear el futuro, planifiquemos actividades a mediano y largo plazo. Organicemos planes y programas y cumplámoslos en la medida de nuestras posibilidades.
Elijamos correctamente nuestros objetivos; pues el no hacerlo nos llevará a una existencia gris y sin perspectivas y nos llevará inevitablemente a un descontento con nosotros mismos, que se reflejará en nuestra propia autoestima, en el carácter y hasta en la salud.

Para conocer cuáles son nuestras metas en la vida, hagamos una lista objetiva y sincera, que ésta se convierta en una verdadera declaración de principios y no en un pedazo de papel en el que hay un puñado de esperanzas; allí estará el programa de nuestra vida.
Haciendo esto estaremos dando el paso que marca el principio de una existencia plena y feliz. Ánimo,
¡SOMOS INVENCIBLES!

Mons. R. Emiliani


sábado, 4 de julio de 2015

Se necesita silencio (II)

Se necesita silencio para admirar los gestos sencillos, pero cargados de amor que mucha gente en la vida realiza. Se necesita silencio para que el esposo escuche los latidos del corazón amoroso y tierno de su esposa, su fidelidad, su paciencia y viceversa. Por falta de silencio se ahogan oportunidades maravillosas de amar, porque el ruido nos impide pensar, el ruido nos impide reflexionar, el ruido nos impide en definitiva amar.

Necesitamos silencio para escuchar la voz del que sufre, la voz del que padece, el lamento del que nos necesita. Hay mucho lamento de soledad, de miedo, de dolor, de hambre, y de vacío. Hay mucha gente que sufre y el ruido en que vivimos nos impide contemplar el sufrimiento y el dolor de tanta gente. Necesitamos silencio para escucharlos.

Necesitamos silencio porque la lengua es un arma muy peligrosa, y fijémonos cómo usamos nuestra lengua. ¿Qué decimos?, ¿Cómo lo decimos?, ¿Qué transmitimos generalmente? Muchas veces transmitimos angustia, sospechas, miedos, intrigas, tensión. Y muchas veces no dejamos que los demás hagan su silencio. Con nuestro ruido robamos a los otros la paz que podrían tener.

En el silencio se han concebido las grandes obras artísticas, científicas y filosóficas. En el silencio muchos hombres se han hecho grandes, porque han podido pensar.

¿Por qué no haces del silencio tu mejor aliado en esta sociedad tan ruidosa? En el silencio encontrarás la paz, el equilibrio y la serenidad.

Desconozco a su autor


jueves, 25 de junio de 2015

La mujer

La mujer no quiere una mirada, quiere una sonrisa.
La mujer no quiere compañía, quiere presencia.
La mujer no quiere llanto, quiere lágrimas
La mujer quiere, lo que es más sencillo, otorgar.
La mujer no busca una mano, busca tacto.
La mujer no busca momentos, espera acontecimientos.
La mujer no busca tu risa, espera tu alegría.
La mujer ofrece, lo que siempre has podido dar.
La mujer no desea un cuerpo, desea un abrazo.
La mujer no desea halagos, desea palabras.
La mujer no desea unos labios, desea un beso.
La mujer no desea ser persona, desea ser mujer.
La mujer no espera tu tiempo, espera tiempo contigo.
La mujer no espera pasión, espera romance.
La mujer no espera sexo, espera amor.
La mujer no espera belleza, espera la hagan sentir bella.
La mujer es mujer, no la trates como a un hombre.
La mujer es mujer, no es física, es sentimental.
La mujer es mujer, no es cuerpo, es corazón.
La mujer no eres tú, no la trates como esperas que te traten.
La mujer no es para poseer, es para admirar.
La mujer no es para convencer, es para amar.
La mujer no es para conocer, es para entender.
La mujer no es lo que tú crees, ella es mucho más.
La mujer no es un rostro, es un todo.
La mujer no es difícil, es misteriosa.
La mujer no es tacto, es caricia.
La mujer no es la espina, es la rosa.

Autor desconocido