miércoles, 15 de mayo de 2013

Discusión



El necio discute para ganar una discusión; el sabio discute para buscar la verdad.
El necio discute para imponer su opinión; el sabio discute para someterse a la verdad.
Si discutes con el necio pierdes el tiempo, si discutes con el terco te irritas, si discutes con el soberbio recoges ofensas, si discutes con el sabio te acercas a la luz.

De la discusión madura salen dos personas en comunión, aunque con distintas opiniones; de la discusión inmadura quedan dos personas lastimadas y ofendidas, aunque coincidan en sus opiniones.

En toda discusión, más allá del tema discutido, están en juego: tu necesidad de dominar y someter al otro, tu honestidad para con la verdad. Y tu capacidad de aceptar y respetar al otro como otro, distinto de ti.

René Trossero

Tu poder interior

El que no es bueno consigo mismo, no puede actuar desde su corazón.

Tener fuerza o poder interior es realmente el único modo de poder adaptarnos a un ritmo de vida, que cambia día a día, sin que nos volvamos locos. Esperamos que los demás cambien cuando el secreto está en empezar a recuperar nuestro poder interior.

¿Quién más que uno mismo tiene poder sobre si?
¿Quién tiene el poder de pensar en nuestra propia mente?
¿Acaso alguien puede impedirnos elegir tener pensamientos de prosperidad, puede alguien impedirnos actuar desde el amor, puede alguien frenarnos en aumentar nuestra propia felicidad?
Nadie puede obligarnos a tener ideas negativas, tristes, catastróficas, dañinas,…Pues nadie se puede meter en nuestra cabeza, ni tampoco sentir por nuestro propio corazón.

Durante siglos hemos buscado el poder fuera; en los padres, en los dioses, en los superiores, en los reyes, en los sabios, en magos, en la medicina, en la religión,… Ahora entendemos que el poder solo lo encontraremos dentro de nosotros mismos, en nuestro interior.

Dentro de todos y cada uno de nosotros brilla un poder interior que se expande en función de nuestras vivencias y comportamientos. Él nos guía natural y amorosamente hacia la salud perfecta, la pareja perfecta, la profesión perfecta y nos ofrece la prosperidad en todo aquello que deseamos.

Nuestro poder interior es el motor de nuestra felicidad
Amarnos a nosotros mismos es reconocer esa guía, es crecer con esa luz y hacer que se expanda libremente desde nuestro interior hacia su fuente, el mismo universo.
El peligro reside en el Olvido de quienes somos y qué hemos venido a hacer en este rincón de universo; que tipo de sentimientos hemos venido a experimentar, como seres humanos, a compartir y expandir en este mundo. El peligro reside en olvidarse de que todo este viaje ha sido programado y deseado por nuestra esencia divina.

Abandonarnos es darle la espalda a esta realidad. Olvidarnos de ser felices es convertirnos en seres prisioneros de la incapacidad (no soy capaz de esto, no voy a lograr lo otro, no me merezco esto, esto no es para mí), en victimas de los demás (si mis padres se hubiesen comportado de otra forma, si mis hermanos me hubiesen entendido), nos convertimos en ciegos ante nuestra propia responsabilidad. En inválidos a la hora de aumentar nuestro propio poder interior. Nos convertimos en el renegado ante nuestro único guía interior. Negar nuestras capacidades nos convierte en victimas. Entonces surgen: el desamor, la rabia, el resentimiento, la tristeza, el dolor, la enfermedad y todo sentimiento de incapacidad, de autocrítica,… como llamadas de atención para decirnos: ¡ojo, que no es por ahí! ¡Qué eso no te hace feliz!

¿Y cómo puedo amarme a mismo?
La única forma de amarnos es aceptarnos tal y como somos, con nuestras rarezas, defectos, fallos, conscientes de que nuestra evolución está encaminada… Somos hijos del universo; y este no nos juzga ni nos critica. Solo quiere lo mejor para nosotros.

¿Y tú, acaso quieres lo mejor para ti?
Si el universo no nos juzga ni nos critica, ¿Por qué lo hacemos nosotros?
¿Quiénes somos nosotros para juzgarnos, castigarnos, privarnos si el Universo mismo no lo hace?

Algunos pasos para recuperar tu poder interior
Asumir nuestra responsabilidad: somos los únicos responsable de nuestra felicidad. De nada sirve mendigar a otros que nos hagan felices, ni tampoco culpar a otros y responsabilizarlos de nuestra propia infelicidad. Por mucho daño que nos hayan podido hacer solo nosotros tenemos la llave de nuestros pensamientos y sentimientos. Solo nosotros somos responsables de perdonar. Esto es un acto propio del único corazón del que disponemos. Aquí se encuentra la verdadera liberación del agredido y el verdadero poder interior.
Atreverse a expresar nuestros sentimientos: durante siglos hemos sido enseñados a que expresar emociones era cosa de débiles o de maleducados. La expresión de la rabia ha sido crudamente censurada, especialmente en la mujer. La tristeza y el llanto resultan insoportables para la mayoría: cuantas veces habremos visto a adultos animando a un niño que se ha hecho daño, a callarse y cortar su llanto, cuantas veces les podemos escuchar diciendo: no es nada. Pero al niño le duele. Reconocer el dolor lleva a tranquilizarse o tranquilizar al otro. Negar el dolor es automáticamente aumentarlo. Negar es un modo de enseñar, y así se nos ha enseñado, que las emociones, los dolores, no importan, no son nada. Y así aprendemos a tragar en vez de sacar y limpiar.
¿Cuántas emociones habremos tragado con los años…?
¿Cuántas emociones reprimidas llevamos con nosotros cada día?
¿Cuanto daño nos hacemos expandiendo así el malestar por no enfrentarlo y sacarlo?

Reprogramar nuestra mente: para recuperar nuestro poder interior con nuevos pensamientos de valía y merecimiento alegra a nuestra más potente herramienta que es el corazón.
Devolverle su guía la hace renacer:
Me merezco lo mejor y ahora lo acepto.
Soy una y la misma cosa con el Poder que me ha creado.
Me amo y me acepto exactamente tal y como soy.
La felicidad corre por mi vida como la sangre por mis venas…
Realizar afirmaciones cada día es una eficaz forma de reorientar nuestras convicciones sobre nosotros mismos, la Vida…
Ahora elijo detectar e identificar los obstáculos que me señalan mi equivocación, que me sugieren el nuevo camino que puedo tomar.
Me autorizo a salir de las situaciones que puedan frenar mi vivencia de la felicidad. Estoy a salvo viendo crecer, día a día, mi poder interior.

Anne Astilleros

martes, 14 de mayo de 2013

Conduciendo nuestras vidas

Su vida es importante, usted ocupa un lugar en el orden universal, usted se encuentra aquí, y ahora, cumpliendo una misión fundamental para quienes giran a su alrededor; todo lo que usted hace o dice, deja de hacer o de decir, influye o afecta positiva o negativamente en alguna otra persona. Usted tiene una gran responsabilidad en el orden del universo. Nada es intrascendente, nada es en vano. Piénselo.

Cada persona que conoce y con quien se relaciona, trae consigo una lección importante para usted, algo que vale la pena aprender o algo que deberíamos evitar. No somos jueces, ni fiscales, ni supervisores de la vida de los demás, aprendamos discretamente la lección que cada ser humano representa, aprovechemos lo bueno de cada quien y procuremos evitar lo negativo, pero sin emitir juicios. Mejoraremos cada día un poco más.

Cultive hoy, de manera especial, su energía amorosa, sea amable, cordial, gentil, cariñoso, paciente y tolerante con las personas que le rodean; hoy, de manera especial, sea comprensivo con los demás, y ante todo hoy procure perdonar aquel detalle, aquella actitud, aquel evento que aún afecta su alma y perturba su paz interior. Perdone ya, de una vez, perdone y olvide

Usted es el conductor, el guía, el faro y la brújula de su vida; usted es el presidente ejecutivo de esa importante empresa que es su vida; usted es además el motor y la hélice para el desarrollo, avance y crecimiento de su vida. Hágase responsable de lo que dice o deja de decir, actúe con responsabilidad en lo que hace o deja de hacer. Su vida sólo depende de usted mismo y usted posee, en su interior, las capacidades suficientes para hacerla feliz y agradable, tanto como se lo proponga y desee serlo.

Desconozco a su autor

Sintiéndome bien

Si la visión que tenemos de nosotros mismos proviene de lo que nos dice la gente seremos como un espejo deformado.

Yo afirmo que este día lo dedicaré completamente a buscar modos de sentirme bien, de ver el aspecto positivo de las cosas y relaciones con alegría.

De buscar en todo momento algo que apreciar y sentir gratitud.

De buscar medios para ser mejor persona y de tener claros mis objetivos y estar alerta a las oportunidades que me permitan concretarlos.

Tomo plena consciencia de mi presente. Disfruto estando aquí, pues reconozco el valor y el poder del presente.

Cuando me miro, me veo como un todo, y soy plenamente consciente de que yo he creado y que he elegido lo que estoy viviendo actualmente. Siento abundante Energía, incansable, avanzando a través de mi experiencia vital sin oponer resistencia.

Es bueno saber que no importa lo que otros hagan ni lo que otros piensen sobre lo que yo hago, lo importante es que siento satisfacción por mi persona. Al verme en esta imagen de mi yo, existo. Soy consciente que lo más importante es que me sienta bien en todo momento, sin importar lo que ocurre a mí alrededor. Los hechos no pueden afectarme a menos que los deje. Yo tengo el control en todo momento de lo que deseo experimentar. Estoy a salvo pues nada ni nadie puede hacerme daño a menos que lo atraiga con pensamientos equivocados.

Puedo verme con personas, que al igual que yo, desean crecer, las cuales se sienten atraídas a mí por mi voluntad de permitir que se sientan bien. Me veo interactuando con otros, conversando, riendo y gozando de lo que es perfecto en ellos, mientras ellos gozan de lo que es perfecto en mí. Nos apreciamos y apoyamos mutuamente. Nadie critica ni se fija en cosas no deseadas.

Me veo gozando de una salud perfecta, una prosperidad absoluta, apreciando esta experiencia vital física, la cual anhelaba tanto que decidí encarnarme en este Ser físico.

Es estupendo vivir, tomar decisiones con mi cerebro físico y acceder al poder Universo a través de la Ley de Atracción. Y desde este maravilloso estado de Ser, atraigo cosas positivas. Es magnífico. Es divertido. Me encanta.

Reconozco que mi vida es ilimitada en todas las facetas de mi experiencia. Poseo una cuenta ilimitada en el banco. No experimento ninguna limitación económica. Tomo todas decisiones según si deseo o no esa experiencia no según si puedo permitírmela. Se que yo soy una imán que atrae la prosperidad, la salud o la relación personal que deseo.

Deseo una abundancia absoluta y constante, pues entiendo que existe una riqueza sin límites en el Universo y que el hecho de atraer la abundancia hacia mí no privo a otros de nada. Hay suficiente para todos. No se trata de acumular una gran fortuna, pues puedo atraer hacia mí todo cuanto desee o necesite. Tengo a mi alcance una cantidad ilimitada de dinero y prosperidad.

Mi visualización ha concluido por hoy y durante el resto del día me ocuparé en encontrar más cosas que me hagan sentir bien.


Desconozco su autor

lunes, 13 de mayo de 2013

El valor del desahogo

Werner Erhard dijo una vez que 'lo que no se puede desahogar lo gobierna a uno'. Estoy totalmente de acuerdo. La gente nota las cosas telepáticamente, lo quiera o no, así que ni se te ocurra querer engañar a nadie. Además, el cuerpo  nunca miente. Y si pretendas que mienta, es muy dañino y doloroso para tu cuerpo.

A la gente le da miedo decirse algunas cosas porque cree que a lo mejor hiere a su interlocutor o se hiere a sí misma. Pero mucho más daño te haces si no logras desahogar lo que sea.

En primer lugar, tu cuerpo se resentirá si no te desahogas; en segundo lugar, tu interlocutor se sentirá confuso; y en tercer lugar, tus relaciones se desbaratarán. Al final, acabará descubriéndose la verdad y para entonces la desconfianza y la ira pueden haber aumentado tanto que las relaciones se malogren definitivamente.

Para reafirmar este principio puedes empezar con este pensamiento: 'NO PASA NADA POR DECIR LA VERDAD Y CUANTO MÁS SINCERO SEA ACERCA DE MIS SENTIMIENTOS, MEJOR ME SENTIRÉ Y MEJOR SE SENTIRÁN LOS DEMÁS'.

Sondra Ray