Comparte tus conocimientos, tus sueños, tus pensamientos, tus sentimientos. Si te los guardas, los estancas y enmohecen, si los expresas germinan, suscitan nuevas emociones, despiertan inquietudes, cobran movimiento, crecen, estremecen.
Compartir no es restarte, compartir es multiplicar, compartir es prolongar tu ser, es causar sensaciones, es irradiar, dejar huellas que perduren en la memoria y en los corazones de los demás.
Compartir es engarzar tu propio eslabón en una cadena que propague una corriente de generosidad, esperanza, gratitud, alegría, energía, aprecio, aceptación y perdón.
Compartir ayuda a recomponer los pedazos desintegrados por la soledad, a cicatrizar las heridas de la desdicha, a amortiguar los golpes del destino, a tapar las grietas de la desconfianza, a asentar los cimientos de la amistad.
Compartiendo ganas mucho más de lo que puedas recibir a cambio, porque el afán de tener algo que ofrecer, te lleva a nutrirte tú mismo, a elevarte, a enriquecerte.
Para poder compartir te esfuerzas en mejorar, en aprender, en potenciar la imaginación, en alertar tus sentidos, en cultivar tus valores, en engrandecer tus virtudes, en fortalecer tu espíritu, en emanar vitalidad.
El anhelo de compartir te esculpe con un martillo y cincel guiados por la minuciosidad de la sensibilidad, por la belleza de entregar, por la magia de emocionar.
Brinda tu sonrisa, ofrece una palabra amable, siembra ilusiones, contagia entusiasmo, provoca palpitaciones, reparte consuelo, inspira confianza, derrocha ternura, transmite comprensión, estimula comunicación, motiva complicidad.
Vive creciendo, vive compartiendo.
Adelaida Delgado
Iniciamos una aventura para re-inventarnos a través del conocimiento, con lecturas que nos permitan tener una mejor calidad de vida.
lunes, 22 de abril de 2013
El miedo al compromiso
“No te prometo nada, sino que una vez más te elijo a vos, para estar, para compartir tus cosas y también las mías, para construir juntos, si así lo decidimos, porque simplemente desde el amor y por amor estoy comprometido con vos”
¿Los hombres hablan del “no compromiso”?
El compromiso no depende de lo que “puedo hacer” sino hasta donde voy a involucrarme yo en esta historia, en esta relación que estoy sosteniendo con el otro.
El compromiso no tiene que ver con la posibilidad de cumplir con lo que me comprometo sino con mi Actitud hacia aquello con lo que me comprometo.
Partimos del hecho de que si uno de los dos no quiere tener un compromiso entonces “los dos no pueden” y la pareja no se consolida.
“Si no te queres comprometer yo si puedo comprometerme conmigo mismo, comprometerme con lo que quiero y siento, pero no puedo comprometerme con vos”. Para que haya un compromiso se necesita de dos porque el proyecto es de a dos.
“Y si no queres comprometerte, está bien, pero entonces no conmigo”,
Es decir, no puedo ser cómplice de tu elección de “ no compromiso” si tu elección a mi me daña y me deja en un lugar que no me gusta.
Suele aparecer el miedo a comprometerse en aquellas cosas que producen cambios. Porque comprometerse significa abandonar algo para elegir otra cosa y eso implica cambios en nuestra vida. Y el “no compromiso” es: el no estoy dispuesto a dejar mis intereses personales para abocarme a otra cosa.
La vida es mas o menos asi: Tanto pones, tanto sacas y si pones poco, sacás poco. Cuanto más pones en la vida, más sacas de la vida.
Si queres vivir una vida chata y opaca es muy simple… no te comprometas, pero tampoco exijas ni esperes que la vida te de cosas y a su vez te sorprenda, no esperes poder disfrutarla ni vivirla en plenitud, porque para vivirla tenes que “estar ahí” y para estar ahí, tenes que comprometerte desde adentro.
Hay muchas personas que temen comprometerse por miedo a no poder cumplir en el mañana con lo que prometió hoy.
…
Comprometerse no tiene nada que ver con cumplir aquello que uno dijo sino con la actitud de uno. Por eso la diferencia entre comprometerse y prometer;
“ No sería bueno que elabores una pareja desde prometer cosas, sino estar comprometidamente desde el alma y con tu vida con la otra persona”.
Lo difícil no es dejar de prometer cosas sino el hecho de no poder comprometerse desde adentro, en ese momento, con el otro.
Si uno cree que tiene que cumplir con lo que se comprometió aunque en realidad haya cambiado de idea, si uno cree que no puede decir “ mirá esto que nos pasaba a vos y a mi, a mi ya no me pasa, yo he cambiado de idea”.
Si uno no puede aprender a salir de una cosa asi entonces no se compromete nunca hasta que no esté absolutamente seguro de todo y la seguridad en todo no existe.
Cuando hablamos de decisiones podemos distinguir entre: decisiones definitivas, las permanentes y las decisiones postergadas.
“ No tomar decisiones es una forma de no comprometerse por lo cual no existe un compromiso interno con el otro”.
Postergar una decisión es muchas veces postergar un compromiso y cuando es permanente también es una falta de compromiso.
Una decisión es permanente cuando digo: “Esto es asi y es asi para siempre” y esto es desconocer que yo cambio, vos cambias, la realidad cambia.
Una decisión es definitiva cuando decido ponerle “fin” a una situación. Es decir;
“A menos que la situación cambie esta es mi decisión, mientras todo siga como está, esta es mi decisión y cuando cambie yo te voy a avisar y te lo voy a decir porque vos sos participe de esto, y porque estás a mi lado”.
Muchas personas creen que tomar un compromiso con otra es estar “obligado/a”.
Nadie está obligado a nada, si tengo la obligación de respirar por ejemplo.
“No estoy obligado a muchas cosas pero si comprometido con otras”.
…
Lo que importa cuando uno busca que el otro se comprometa no es querer arrancarle una promesa que después el otro no va a poder cumplir, sino ver el modo de encajar tu proyecto personal de vida y el mío, de entender y hablar sobre cual es tu proyecto y cual es el mío.
Y si tu proyecto de vida no encaja con el del otro
¿porqué insistir con alguien que no quiere comprometerse?.
“ Si yo estoy con alguien que quiero mucho pero no lo siento comprometido desde adentro, más que preguntarme el por qué no quiere comprometerse me preguntaría ¿que hago yo acá? Que lugar ocupo en esta relación? “
“ No estar sola/o no es una buena razón para estar con alguien”.
…
La razón para querer que alguien se comprometa conmigo es el AMOR, es la elección compartida de un “proyecto en común”, no es el llenar un vacío que dejó alguien o algo en mi vida.
A veces creo que el miedo al compromiso es el miedo a no poder decir:
“ Mi proyecto no es este, mi proyecto no te incluye o mi proyecto no te incluye todavía”
Y será cuestión de poder hablar de esta historia y no de escaparse del tema o tal vez hablar un poquito nada más del tema para no llegar a comprometerse.
…
Finalmente , COMPROMISO tiene que ver con RESPONSABILIDAD, es decir;
responder por lo que decido. NO significa estar obligado a nada, no significa mantener esta decisión infinitamente, significa ir chequeando cada día quién soy a través de lo que decido y de lo que elijo.
“Hay personas que les gusta pensar que han sido elegidas una vez y para toda la vida, y hay otras que preferimos despertarnos a cada mañana y confirmar; que esta mañana, también he sido elegido Una Vez Más, por la persona que amo”.
¿Los hombres hablan del “no compromiso”?
El compromiso no depende de lo que “puedo hacer” sino hasta donde voy a involucrarme yo en esta historia, en esta relación que estoy sosteniendo con el otro.
El compromiso no tiene que ver con la posibilidad de cumplir con lo que me comprometo sino con mi Actitud hacia aquello con lo que me comprometo.
Partimos del hecho de que si uno de los dos no quiere tener un compromiso entonces “los dos no pueden” y la pareja no se consolida.
“Si no te queres comprometer yo si puedo comprometerme conmigo mismo, comprometerme con lo que quiero y siento, pero no puedo comprometerme con vos”. Para que haya un compromiso se necesita de dos porque el proyecto es de a dos.
“Y si no queres comprometerte, está bien, pero entonces no conmigo”,
Es decir, no puedo ser cómplice de tu elección de “ no compromiso” si tu elección a mi me daña y me deja en un lugar que no me gusta.
Suele aparecer el miedo a comprometerse en aquellas cosas que producen cambios. Porque comprometerse significa abandonar algo para elegir otra cosa y eso implica cambios en nuestra vida. Y el “no compromiso” es: el no estoy dispuesto a dejar mis intereses personales para abocarme a otra cosa.
La vida es mas o menos asi: Tanto pones, tanto sacas y si pones poco, sacás poco. Cuanto más pones en la vida, más sacas de la vida.
Si queres vivir una vida chata y opaca es muy simple… no te comprometas, pero tampoco exijas ni esperes que la vida te de cosas y a su vez te sorprenda, no esperes poder disfrutarla ni vivirla en plenitud, porque para vivirla tenes que “estar ahí” y para estar ahí, tenes que comprometerte desde adentro.
Hay muchas personas que temen comprometerse por miedo a no poder cumplir en el mañana con lo que prometió hoy.
…
Comprometerse no tiene nada que ver con cumplir aquello que uno dijo sino con la actitud de uno. Por eso la diferencia entre comprometerse y prometer;
“ No sería bueno que elabores una pareja desde prometer cosas, sino estar comprometidamente desde el alma y con tu vida con la otra persona”.
Lo difícil no es dejar de prometer cosas sino el hecho de no poder comprometerse desde adentro, en ese momento, con el otro.
Si uno cree que tiene que cumplir con lo que se comprometió aunque en realidad haya cambiado de idea, si uno cree que no puede decir “ mirá esto que nos pasaba a vos y a mi, a mi ya no me pasa, yo he cambiado de idea”.
Si uno no puede aprender a salir de una cosa asi entonces no se compromete nunca hasta que no esté absolutamente seguro de todo y la seguridad en todo no existe.
Cuando hablamos de decisiones podemos distinguir entre: decisiones definitivas, las permanentes y las decisiones postergadas.
“ No tomar decisiones es una forma de no comprometerse por lo cual no existe un compromiso interno con el otro”.
Postergar una decisión es muchas veces postergar un compromiso y cuando es permanente también es una falta de compromiso.
Una decisión es permanente cuando digo: “Esto es asi y es asi para siempre” y esto es desconocer que yo cambio, vos cambias, la realidad cambia.
Una decisión es definitiva cuando decido ponerle “fin” a una situación. Es decir;
“A menos que la situación cambie esta es mi decisión, mientras todo siga como está, esta es mi decisión y cuando cambie yo te voy a avisar y te lo voy a decir porque vos sos participe de esto, y porque estás a mi lado”.
Muchas personas creen que tomar un compromiso con otra es estar “obligado/a”.
Nadie está obligado a nada, si tengo la obligación de respirar por ejemplo.
“No estoy obligado a muchas cosas pero si comprometido con otras”.
…
Lo que importa cuando uno busca que el otro se comprometa no es querer arrancarle una promesa que después el otro no va a poder cumplir, sino ver el modo de encajar tu proyecto personal de vida y el mío, de entender y hablar sobre cual es tu proyecto y cual es el mío.
Y si tu proyecto de vida no encaja con el del otro
¿porqué insistir con alguien que no quiere comprometerse?.
“ Si yo estoy con alguien que quiero mucho pero no lo siento comprometido desde adentro, más que preguntarme el por qué no quiere comprometerse me preguntaría ¿que hago yo acá? Que lugar ocupo en esta relación? “
“ No estar sola/o no es una buena razón para estar con alguien”.
…
La razón para querer que alguien se comprometa conmigo es el AMOR, es la elección compartida de un “proyecto en común”, no es el llenar un vacío que dejó alguien o algo en mi vida.
A veces creo que el miedo al compromiso es el miedo a no poder decir:
“ Mi proyecto no es este, mi proyecto no te incluye o mi proyecto no te incluye todavía”
Y será cuestión de poder hablar de esta historia y no de escaparse del tema o tal vez hablar un poquito nada más del tema para no llegar a comprometerse.
…
Finalmente , COMPROMISO tiene que ver con RESPONSABILIDAD, es decir;
responder por lo que decido. NO significa estar obligado a nada, no significa mantener esta decisión infinitamente, significa ir chequeando cada día quién soy a través de lo que decido y de lo que elijo.
“Hay personas que les gusta pensar que han sido elegidas una vez y para toda la vida, y hay otras que preferimos despertarnos a cada mañana y confirmar; que esta mañana, también he sido elegido Una Vez Más, por la persona que amo”.
Del programa:
” El buscador” de Jorge Bucay
La autodependencia
Autodepender significa establecer que no soy omnipotente, que me sé vulnerable y que estoy a cargo de mí.
Yo soy el director de esta orquesta, aunque no pueda tocar todos los instrumentos, tengo la batuta.
Yo soy el protagonista de mi propia vida, aunque no soy el único actor de mi película.
Autodependencia significa dejar de colgarme del cuello de los otros. Puedo necesitar su ayuda en algún momento, pero mientras sea yo quien tenga la llave, esté la puerta cerrada o abierta, nunca estoy encerrado.
Autodependencia significa contestarse las 3 preguntas esenciales básicas, y en este orden:
Cuidado con tratar de decidir adónde voy según con quién estoy. Cuidado con definir quién soy a partir de quién me acompaña.
Para saber quién soy, hace falta poder escuchar. Cuanto más te muestre de mí y más te escuche, más voy a saber de mí. Y cuanto más sepa de mí, de mejores maneras voy a estar a cargo de mi persona y menos dependiente seré del afuera. Solamente si me conozco voy a poder transitar el espacio de aportarte lo mejor que tengo.
Para autodepender, voy a tener que pensarme a mí como el centro de todas las cosas que me pasan y no dejarme manipular. He de tener la capacidad de defender el lugar que ocupo y la persona que soy, de tener fuerzas para no dejar de ser el que soy para complacer a otros. He de afirmarme en mis decisiones, tener criterio propio y cuidar mis espacios de invasores y depredadores. He de tener el coraje de ser quien soy.
No nos vamos a quedar sin posibilidad de amar a los otros si nos amamos a nosotros mismos.
Para poder ayudarte, pedirte, ofrecerte, para poder darte lo que tengo para darte y poder recibir lo que tú tengas para darme, primero voy a tener que conquistar este lugar, el lugar de la autodependencia.
Voy a tener que concederme a mí mismo algunos permisos para permitirme ser auténticamente quien soy:
Somos cómplices obligados de todo lo que nos sucede porque de una manera o de otra hemos elegido.Y siempre hay un precio que pagar. Pero precisamente porque es mi decisión es que tiene mérito. Mi historia personal puede condicionar mi elección, pero no me quita la posibilidad de elegir, ahí está mi libertad y soy responsable de mis elecciones.
Es importante empezar a darnos cuenta que nuestra relación con el mundo, con los demás en realidad es hacer cosas "con" los otros. Y que este "con el otro" es autónomo, que depende de nuestra libre decisión de hacerlo.
Que no hago las cosas por ti y que por eso no me debes nada.
Que no haces las cosas por mí y por eso no te debo nada.
Que en todo caso, hacemos las cosas juntos. y estamos alegres por eso.
Aprender a caminar juntos será nuestro nuevo desafío…
El amor concede, empuja, fomenta que aquellos a quienes yo amo transiten también espacios cada vez menos dependientes. No intentaré que me temas, ni que me odies, ni que me necesites, ni me haré la víctima para que me tengas lástima… me conformaré con que me quieras o no. Y en todo caso, si no me quieres, no te angusties por mí… siempre habrá alguien capaz de quererme…
Resumen del libro:
Yo soy el director de esta orquesta, aunque no pueda tocar todos los instrumentos, tengo la batuta.
Yo soy el protagonista de mi propia vida, aunque no soy el único actor de mi película.
Autodependencia significa dejar de colgarme del cuello de los otros. Puedo necesitar su ayuda en algún momento, pero mientras sea yo quien tenga la llave, esté la puerta cerrada o abierta, nunca estoy encerrado.
Autodependencia significa contestarse las 3 preguntas esenciales básicas, y en este orden:
- Quién soy
- Adónde voy
- Con quién
Cuidado con tratar de decidir adónde voy según con quién estoy. Cuidado con definir quién soy a partir de quién me acompaña.
Para saber quién soy, hace falta poder escuchar. Cuanto más te muestre de mí y más te escuche, más voy a saber de mí. Y cuanto más sepa de mí, de mejores maneras voy a estar a cargo de mi persona y menos dependiente seré del afuera. Solamente si me conozco voy a poder transitar el espacio de aportarte lo mejor que tengo.
Para autodepender, voy a tener que pensarme a mí como el centro de todas las cosas que me pasan y no dejarme manipular. He de tener la capacidad de defender el lugar que ocupo y la persona que soy, de tener fuerzas para no dejar de ser el que soy para complacer a otros. He de afirmarme en mis decisiones, tener criterio propio y cuidar mis espacios de invasores y depredadores. He de tener el coraje de ser quien soy.
No nos vamos a quedar sin posibilidad de amar a los otros si nos amamos a nosotros mismos.
Para poder ayudarte, pedirte, ofrecerte, para poder darte lo que tengo para darte y poder recibir lo que tú tengas para darme, primero voy a tener que conquistar este lugar, el lugar de la autodependencia.
Voy a tener que concederme a mí mismo algunos permisos para permitirme ser auténticamente quien soy:
- Permiso de estar y de ser quien soy, en lugar de creer que debo esperar que otro determine dónde yo debería estar o cómo debería ser.
- Permiso de sentir lo que siento en vez de sentir lo que otros sentirían en mi lugar
- Permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene
- Permiso de correr los riesgos que yo decida correr, con la única condición de aceptar pagar yo mismo los precios de esos riesgos
- Permiso de buscar lo que yo creo que necesito del mundo, en lugar de esperar que alguien me dé el permiso para obtenerlo
Somos cómplices obligados de todo lo que nos sucede porque de una manera o de otra hemos elegido.Y siempre hay un precio que pagar. Pero precisamente porque es mi decisión es que tiene mérito. Mi historia personal puede condicionar mi elección, pero no me quita la posibilidad de elegir, ahí está mi libertad y soy responsable de mis elecciones.
Es importante empezar a darnos cuenta que nuestra relación con el mundo, con los demás en realidad es hacer cosas "con" los otros. Y que este "con el otro" es autónomo, que depende de nuestra libre decisión de hacerlo.
Que no hago las cosas por ti y que por eso no me debes nada.
Que no haces las cosas por mí y por eso no te debo nada.
Que en todo caso, hacemos las cosas juntos. y estamos alegres por eso.
Aprender a caminar juntos será nuestro nuevo desafío…
El amor concede, empuja, fomenta que aquellos a quienes yo amo transiten también espacios cada vez menos dependientes. No intentaré que me temas, ni que me odies, ni que me necesites, ni me haré la víctima para que me tengas lástima… me conformaré con que me quieras o no. Y en todo caso, si no me quieres, no te angusties por mí… siempre habrá alguien capaz de quererme…
Resumen del libro:
"El camino de la autodependencia"
Jorge Bucay
domingo, 21 de abril de 2013
Errores que las mujeres cometen con los hombres
Comportarse como madres
Si tratas a un hombre como a un niño, excediéndote en ayudarle, haciendo las cosas que él debería hacer por sí mismo, recordándole continuamente sus obligaciones, reprendiéndole sus descuidos, sin confiar en que haga las cosas bien, corrigiéndole y mandándole… él seguirá comportándose como un niño. Si das por supuesto que es un incompetente, nunca dejará de serlo.
Tenemos miedo a vernos abandonadas y hacemos al hombre dependiente de nosotras para resultarles imprescidibles… pero tarde o temprano todo niño desea escapar de las faldas de su madre y además el sentirse inepto hará decaer su amor propio y más se comportará como un inútil, menos amante se mostrará contigo al ser incapaz de verte bajo un prisma erótico y romántico… y en consecuencia de todo ello menos interesante te resultará y menos atraída te sentirás hacia él.
Así que deja de ser una madre para tu hombre y conviértete en su amante.
Deja de hacer por él las cosas que debería hacer por sí mismo, que aprenda a hacer las cosas por sí solo, aunque tengas que tener paciencia si en su aprendizaje el hogar resulta algo caótico. Repartid las responsabilidades de vuestra relación y no te metas en su terreno aun cuando él cometa una equivocación.
No le recuerdes las informaciones que él solo debería recordar; si se le olvidan no le riñas, solidarízate con su frustación y sigue ocupándote de tus asuntos.
No caigas en la tentación de ayudarle. Deja que cometa sus propios errores y apechuga con las consecuencias, porque es la única manera de que aprenda a evitarlos en el futuro.
Sacrificarse a sí misma, relegándose a un segundo lugar y poner por delante al hombre que aman
No renuncies a tus propios intereses, aficiones y actividades, aunque creas ingenuamente que no te supone un sacrifio abandonarlos.
No dejes de frecuentar tus amistades o familia por el hecho de que no le caigan bien a él. Una de las tácticas que utilizan los hombres para dominarte es la de separarte de aquellas personas y grupos que te aprecian y a quienes podrías recurrir en demanda de ayuda.
No sacrifiques quien eres por convertirte en lo que el hombre quiere que seas, acabarás queriéndote menos a ti misma.
No abandones tus propios sueños por ayudar a un hombre en la realización de los suyos.
Cada vez que abandonas un interés, una amistad o un sueño con la esperanza de ganar el amor de un hombre, entregas un pedazo de ti misma. Si te vas amputando para hacerte querer, perderás tu esencia y tu alma de mujer. En cambio, cuanto más completa y realizada estés como mujer, menos probabilidad tendrás de buscar una relación sólo para valorarte y que te ofrezcas como candidata a un sacrificio.
No sacrifiques tu orgullo, tu sentido de la dignidad personal y de integridad, tu amor propio con la pretensión de conseguir que un hombre te ame. No seas una mártir del amor. Deja de claudicar ante un hombre.
Enamorarse de las aptitudes y cualidades que creen intuir en el hombre
Enamórate de un hombre tal como es ahora, sin pretender “salvarlo” ni esperando que mañana llegue a ser diferente. No soportes malostratos en espera de que se manifieste lo que creemos que lleva dentro.
Un hombre sólo cambia cuando se quiere a sí mismo lo suficiente.
Ocultar su propia excelencia y su eficacia por temor a parecer orgullosa o vanidosa
La mujer que rebosa seguridad en sí misma resulta muy atractiva.
Acepta los cumplidos. Procura unirte a un hombre que te deje brillar.
Fingirse niña para conseguir lo que quieren de los hombres
No te finjas ingenua o ignorante. Expresa tu furia. No utilices voz lastimera. No crees una crisis para llamar la atención. No te ganarás el respeto de un hombre comportándote como una niña.
Dedicarse ella sola a tirar del remo en las relaciones
En las relaciones, la mujer se lanza a cubrir los vacíos emocionales, a romper los silencios, a salvar las distancias por medio del cariño, a llenar el tiempo con actividades, a remediar separaciones mediante el amor. Pero cuando exageramos, caemos en el peligro de tener que remar solas para que la barca avance.
Espera a que tu pareja se acerque a tu lado de la cama en vez de ser tú quien se acurruca siempre en el suyo, dale ocasión de iniciar la seducción, dile que te sorprenda planeando el fin de semana o las vacaciones o una velada romántica…
Procura dar sentido a tu vida con otras actividades creadoras y satisfactorias, de manera que vuestra relación no sea la única salida para tus energías.
Extraído del libro:
Si tratas a un hombre como a un niño, excediéndote en ayudarle, haciendo las cosas que él debería hacer por sí mismo, recordándole continuamente sus obligaciones, reprendiéndole sus descuidos, sin confiar en que haga las cosas bien, corrigiéndole y mandándole… él seguirá comportándose como un niño. Si das por supuesto que es un incompetente, nunca dejará de serlo.
Tenemos miedo a vernos abandonadas y hacemos al hombre dependiente de nosotras para resultarles imprescidibles… pero tarde o temprano todo niño desea escapar de las faldas de su madre y además el sentirse inepto hará decaer su amor propio y más se comportará como un inútil, menos amante se mostrará contigo al ser incapaz de verte bajo un prisma erótico y romántico… y en consecuencia de todo ello menos interesante te resultará y menos atraída te sentirás hacia él.
Así que deja de ser una madre para tu hombre y conviértete en su amante.
Deja de hacer por él las cosas que debería hacer por sí mismo, que aprenda a hacer las cosas por sí solo, aunque tengas que tener paciencia si en su aprendizaje el hogar resulta algo caótico. Repartid las responsabilidades de vuestra relación y no te metas en su terreno aun cuando él cometa una equivocación.
No le recuerdes las informaciones que él solo debería recordar; si se le olvidan no le riñas, solidarízate con su frustación y sigue ocupándote de tus asuntos.
No caigas en la tentación de ayudarle. Deja que cometa sus propios errores y apechuga con las consecuencias, porque es la única manera de que aprenda a evitarlos en el futuro.
Sacrificarse a sí misma, relegándose a un segundo lugar y poner por delante al hombre que aman
No renuncies a tus propios intereses, aficiones y actividades, aunque creas ingenuamente que no te supone un sacrifio abandonarlos.
No dejes de frecuentar tus amistades o familia por el hecho de que no le caigan bien a él. Una de las tácticas que utilizan los hombres para dominarte es la de separarte de aquellas personas y grupos que te aprecian y a quienes podrías recurrir en demanda de ayuda.
No sacrifiques quien eres por convertirte en lo que el hombre quiere que seas, acabarás queriéndote menos a ti misma.
No abandones tus propios sueños por ayudar a un hombre en la realización de los suyos.
Cada vez que abandonas un interés, una amistad o un sueño con la esperanza de ganar el amor de un hombre, entregas un pedazo de ti misma. Si te vas amputando para hacerte querer, perderás tu esencia y tu alma de mujer. En cambio, cuanto más completa y realizada estés como mujer, menos probabilidad tendrás de buscar una relación sólo para valorarte y que te ofrezcas como candidata a un sacrificio.
No sacrifiques tu orgullo, tu sentido de la dignidad personal y de integridad, tu amor propio con la pretensión de conseguir que un hombre te ame. No seas una mártir del amor. Deja de claudicar ante un hombre.
Enamorarse de las aptitudes y cualidades que creen intuir en el hombre
Enamórate de un hombre tal como es ahora, sin pretender “salvarlo” ni esperando que mañana llegue a ser diferente. No soportes malostratos en espera de que se manifieste lo que creemos que lleva dentro.
Un hombre sólo cambia cuando se quiere a sí mismo lo suficiente.
Ocultar su propia excelencia y su eficacia por temor a parecer orgullosa o vanidosa
La mujer que rebosa seguridad en sí misma resulta muy atractiva.
Acepta los cumplidos. Procura unirte a un hombre que te deje brillar.
Fingirse niña para conseguir lo que quieren de los hombres
No te finjas ingenua o ignorante. Expresa tu furia. No utilices voz lastimera. No crees una crisis para llamar la atención. No te ganarás el respeto de un hombre comportándote como una niña.
Dedicarse ella sola a tirar del remo en las relaciones
En las relaciones, la mujer se lanza a cubrir los vacíos emocionales, a romper los silencios, a salvar las distancias por medio del cariño, a llenar el tiempo con actividades, a remediar separaciones mediante el amor. Pero cuando exageramos, caemos en el peligro de tener que remar solas para que la barca avance.
Espera a que tu pareja se acerque a tu lado de la cama en vez de ser tú quien se acurruca siempre en el suyo, dale ocasión de iniciar la seducción, dile que te sorprenda planeando el fin de semana o las vacaciones o una velada romántica…
Procura dar sentido a tu vida con otras actividades creadoras y satisfactorias, de manera que vuestra relación no sea la única salida para tus energías.
Extraído del libro:
"Secretos de los hombres que toda mujer debería saber"
Bárbara de Angelis
sábado, 20 de abril de 2013
El sentido de la vida
- Lo mas importante de la vida es aprender a dar amor y a dejarlo entrar. El amor es el
único acto racional - Me permito un buen llanto si lo necesito. Es toda la autocompasión que me concedo. Después me concentro en todas las cosas buenas que me quedan en la vida.
- A veces no eres capaz de creerte lo que ves, tienes que creer lo que sientes. Y si quieres que los demás lleguen a confiar en ti, también tú debes sentir que puedes confiar en ellos, aunque estés a oscuras Aunque te estés cayendo.
- Estamos muy absortos en asuntos egocéntricos, en nuestra carrera profesional, en la familia, en tener dinero… estamos muy ocupados en billones de actos pequeños que sólo sirven para salir adelante De modo que no adquirimos la costumbre de contemplar nuestras vidas desde fuera y decirnos: ¿esto es todo? ¿es esto todo lo que quiero? ¿me falta algo?. Necesitas que alguien te empuje en ese sentido. Todos necesitamos maestros en nuestras vidas.
- No trabajaré nunca explotando a otra persona y no consentiré nunca ganar dinero a costa del sudor de otros.
- Todo el mundo sabe que se va a morir pero nadie se lo cree. Si nos lo creyéramos haríamos las cosas de otra manera. Es mejor saber que te vas a morir y estar preparado en cualquier momento. Así, puedes llegar a estar verdaderamente más comprometido en tu vida mientras vives. Haz lo que hacen los budistas. Haz que todos los días se pose en el hombro un pajarito que te pregunta:"¿Es éste el día? ¿Estoy preparado? ¿Estoy haciendo todo lo que tengo que hacer? ¿Estoy siendo la persona que quiero ser?".
- Cuando aprendes a morir, aprendes a vivir. Te quitas de encima todas esas tonterías y te centras en lo esencial. Cuando te das cuenta de que te vas a morir, lo ves todo de manera muy diferente. Las cosas a las que dedicas tanto tiempo, todo ese trabajo que haces, podrían parecerte menos importantes. Podrías tener que hacer sitio a cosas más espirituales.
- Si no tienes el apoyo, el amor, el cariño y la dedicación que te ofrece una familia, no tienes gran cosa. Amaos los unos a los otros o pereceréis. La familia no es sólo amor, es también seguridad espiritual, te hace saber que hay alguien velando por ti. Nada en el mundo te dará eso. Ni el dinero, Ni la fama. Ni el trabajo.
- Si quieres tener la experiencia de ser completamente responsable de otro ser humano y de aprender a mar y a estrechar lazos de la manera más profunda, entonces debes tener hijos.
- Tienes que aprender a desligarte. El desapego no significa que no dejes que la vivencia penetre en ti. Al contrario, dejas que penetre en ti plenamente. Así es como eres capaz de dejarla.
- El envejecimiento no es sólo decadencia. Es crecimiento. Es algo más que el factor negativo de que te vas a morir, también es el factor positivo de que entiendes que te vas a morir, y de que vives por ello una vida mejor. Tienes que encontrar lo que hay de bueno, de verdadero y de hermoso en tu vida tal como es ahora. Si miras atrás, te vuelves competitivo. Y la edad no es una cuestión de competitividad.
- El dinero no sirve de sucedáneo de la ternura, y el poder tampoco. Ni el dinero ni el poder te darán el sentimiento que buscas, por mucho que tengas de las dos cosas.
- Lo que aporta satisfacción de verdad es ofrecer a los demás lo que puedes dar. No el dinero, sino tu tiempo, tu interés, tu capacidad para contar cuentos… Así es como empiezas a recibir respeto, ofreciendo algo que tienes. Dedícate a amar a los demás, dedícate a la comunidad que te rodea y dedícate a crear algo que te aporte un norte y un sentido. Haz la cosas que te salen del corazón. Cuando las hagas, no estarás insatisfecho, no tendrás envidia, no desearás las cosas de otra persona. Por el contrario, lo que recibirás a cambio te abrumará.
- Cuando estés con alguien mírale directamente a los ojos y escúchale como si fuese la única persona en el mundo. Estate plenamente presente.
- El matrimonio te pone a prueba. Descubres quién eres, quién es la otra persona, de qué manera te adaptas o no te adaptas. Si no respetáis a la otra persona, vais a tener muchos problemas. Si no sabéis transigir, vais a tener muchos problemas. Si no sabéis hablar abiertamente de lo que pasa entre vosotros, váis a tener muchos problemas. Y si no tenéis un catálogo común de valores en la vida, vais a tener muchos problemas. Vuestros valores deber ser semejantes. Y el mayor de esos valores es vuestra fe en la importancia de vuestro matrimonio.
- El cómo piensas, el qué valoras, debes elegirlo tú mismo. No puedes dejar que nadie, ni que ninguna sociedad lo determine por ti.
- Antes de morir, perdónate a ti mismo, después perdona a los demás. No tiene sentido guardarse la venganza ni la terquedad, ni el orgullo ni la vanidad. No te puedes quedar atascado en el arrepentimiento por lo que debería haber pasado.
- Mientras podamos amarnos los unos a los otros y recordar el sentimiento de amor que hemos tenido, podemos morirnos sin marcharnos del todo nunca. Todo el amor que has creado sigue allí. Todos los recuerdos siguen allí. Sigues viviendo en los corazones que has conmovido y que has nutrido mientras estabas aquí. Al morir se pone fin a una vida, no a una relación personal.
- En los negocios, las personas negocian para ganar, negocian para obtener lo que quieren. El amor es diferente. El amor es cuando te preocupas tanto por la situación de otra persona como por la tuya propia.
Extraído del libro "Martes con mi viejo profesor", de Mitch Albom.
Enseñanzas que el catedrático Morris Schwartz, con una enfermedad degenerativa en fase casi terminal, transmite a su antiguo alumno/amigo universitario en su última asignatura: "El sentido de la vida".
Enseñanzas que el catedrático Morris Schwartz, con una enfermedad degenerativa en fase casi terminal, transmite a su antiguo alumno/amigo universitario en su última asignatura: "El sentido de la vida".
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