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lunes, 2 de marzo de 2015

El segundo mandamiento del éxito

Debes aprender que, con paciencia, puedes mejorar tu destino.

Debes saber que, mientras más tenaz sea tu paciencia, más segura será tu recompensa.

No existe ningún gran logro que no sea el resultado de un trabajo y de una espera pacientes.

La vida no es una carrera. Ningún camino será demasiado largo para ti si avanzas deliberadamente y sin prisa.

Evita, como la peste, todo carruaje que haga un alto para ofrecerte un rápido viaje a la riqueza, la fama y el poder. La vida tiene condiciones tan duras, hasta en sus mejores momentos, que las tentaciones, cuando hacen su aparición, pueden destruirte. ¡Camina.! Puedes hacerlo.

La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce.

Con paciencia puedes soportar cualquier adversidad y sobrevivir a cualquier derrota.

Con paciencia puedes controlar tu destino y tener lo que desees.

La paciencia es la clave de la satisfacción para ti y para los que deben vivir contigo. Comprende que no puedes apresurar el éxito del mismo modo que los lirios del campo no pueden florecer antes de la estación.

¿Qué pirámide se construyó alguna vez si no fue piedra sobre piedra? ¡Cuán pobres son los que no tienen paciencia! ¿Qué herida sanó alguna vez a no ser poco a poco?

Todos lo inapreciables atributos que los hombres prudentes proclaman como necesarios para alcanzar el éxito, son inútiles si no tienes paciencia. El ser valiente sin paciencia puede matarte. El ser ambicioso sin paciencia puede destruir la carrera más prometedora.

El esforzase por alcanzar la riqueza sin paciencia no hará sino separarte de tu magra bolsa. El perseverar sin paciencia es siempre algo imposible. ¿Quién puede dominarse, quién puede perseverar sin la espera que es uno de sus atributos?

Empléala para robustecer tu espíritu, para dulcificar tu carácter, para calmar tu enojo, para sepultar tu envidia, abatir tu orgullo, refrenar tu lengua, contener tu mano y entregar todo su ser, a su debido tiempo, a la vida que mereces.

Desconozco su autor


sábado, 19 de abril de 2014

El éxito comienza con el pensamiento

Si piensas que estás vencido, lo estás.
Si piensas que no te atreves, no lo harás.
Si piensas que te gustaría ganar pero no puedes, no lo lograrás.
Si piensas que perderás, ya has perdido.
Porque en el mundo encontrarás
que el éxito comienza con el pensamiento del hombre.
Todo está en el estado mental.
Porque muchas carreras se han perdido
antes de haberse corrido,
y muchos cobardes han fracasado
antes de haber su trabajo empezado.
Piensa en grande y tus hechos crecerán.
Piensa en pequeño y quedarás atrás.
Piensa que puedes y podrás.
Todo está en el estado mental.
Si piensas que estás aventajado, lo estás.
Tienes que pensar bien para elevarte.
Tienes que estar seguro de ti mismo
antes de intentar ganar un premio.
La batalla de la vida no siempre la gana
el hombre más fuerte, o el más ligero,
porque, tarde o temprano, el hombre que gana
es el que cree poder hacerlo.

Fuente: GranComboClub

lunes, 17 de marzo de 2014

Pasearse con sus preocupaciones

"Pasearse con sus preocupaciones, sus penas grabadas en el rostro es una falta de amor, es una carga que se coloca sobre los hombros de los demás. ¿Pensáis que el mundo no es lo bastante triste? ¿Para qué añadirle vuestra propia tristeza?

Ciertamente, la existencia nos proporciona cada día ocasiones por las que sentirse triste, desanimado, es imposible no sentirlo, pero ¿por qué mostrarlo? Diréis: «Pero ¿cómo no mostrar lo que se siente?» Cuando os encontráis con alguien, ¿acaso no podéis hacer el esfuerzo de hallar un tema de conversación o incluso un chiste divertido que le beneficie? ¡Reid juntos! Haciéndole el bien a él, os lo haréis también a vosotros, porque lo que él sienta volverá hasta vosotros. En efecto, ahí también actúa la ley del eco sobre la que os he explicado a menudo las correspondencias en la vida espiritual."

Omraam Mikhaël Aïvanhov