miércoles, 12 de junio de 2013

Que no te detenga el miedo al fracaso

Muchos tenemos miedo y a veces no sabemos su origen, lo mejor es enfrentarlo.
Un buen texto para empezar…

¿Miedo al fracaso…? que no te detenga

Muchas veces no hacemos las cosas que queremos,
porque nos invade una especie de terror
a hacer las cosas mal y a quedar en ridículo.
Nuestros miedos son más fuertes que nuestros sueños
y por eso no logramos lo que nos proponemos
y a veces ni siquiera intentamos plantear cumplir un deseo.
Nos atormentamos pensando: “¿Y qué pasa si no sale bien?”

El miedo nos convence de que fracasar
sería una catástrofe para resto de la vida,
cuando en realidad el fracaso es solo una etapa
en nuestras vidas, la que nos permite aprender, crecer,
buscar otros caminos para llegar hacia donde queramos.
No hay ni una sola persona en el mundo
que no ha fracasado en toda su vida.
Y muchas veces el éxito se esconde detrás del fracaso
solo hay que saber “ver” la oportunidad que se nos presenta.

En realidad el miedo al fracaso es solo “fruto de nuestra mente”,
surge de nuestra imaginación y es totalmente irreal.
Imaginamos y visualizamos un resultado negativo
de nuestras acciones, que en realidad no han ocurrido,
pero la imaginación nos parece tan real que nos paraliza
y entramos en el bloqueo emocional.
Simplemente nos lo hemos imaginado y lo hemos creído.
El miedo dificulta mucho el camino hacia lo que perseguimos.
Frena la energía y provoca fatiga
a la hora de dar el siguiente paso.
Tenemos que aprender dar la cara al miedo
y de esta manera veremos que es mucho más pequeño
de que parecía al principio.
Cuando somos concientes de nuestro miedo,
el terror deja de tener poder sobre nosotros.

Aprende a dar la cara al miedo.

1. Nunca reprimas tus miedos.
No puedes pasar las veinticuatro horas del día reprimiendo el miedo.
Cuando reprimas el miedo, una vez que el vuelve a salir
a la superficie golpeará con más fuerza.
No tenemos que eliminar el miedo.
No se puede evitar tenerlo.
Cuando damos la cara al miedo, a fuerza de ese
que nos perseguía como sombra al cuerpo empieza a disminuir.

2. Acepta tus miedos.
El miedo sólo es una sensación que se presenta
cuando te atreves con algo nuevo y abandonas la zona de confort.
Acéptalo y siéntelo. Hazte una pregunta:
“¿ A qué temo exactamente?”,
“¿ Cómo sería exactamente fracaso?”.
A observar con la lupa cualquier fantasía de fracaso,
el miedo se reduce.
Ten preparado un plan de emergencia
y piensa algunas medidas de salvación.
Se duerme mucho mas tranquilo
cuando se tiene un plan “B” en el bolsillo.

3. No te detengas.
No intentar lograr lo que se propone, por miedo al fracaso,
es como no vivir por miedo a morir.
Hay que arriesgarse y asumir nuevos retos.
Recuerda que en la vida se avanza aprendiendo
de los errores sin perder el entusiasmo,
el carácter y la iniciativa.
No te detengas, da el siguiente paso y descubrirás
que la realidad no es tan terrible como el miedo te hacía creer.
La gente que evita el fracaso también evita el éxito.

Robert Kiyosaki


lunes, 10 de junio de 2013

Una gran piedra en el camino… La envidia

Si la hierba del otro lado de la valla parece más verde…
es el momento de regar la tuya…

A veces es más fácil creer que el césped del vecino
está más verde que el nuestro, o que para los demás todo
es menos complicado que para nosotros.
El problema es que la envidia nos hace buscar la felicidad
“fuera” de nosotros, nunca en nuestro interior.
Nos pasamos la vida mirando por encima de la valla
deseando lo que tiene el vecino, en vez de vivir en nuestro lado,
aquí y ahora.

¿Cuántas veces nos hemos dejado de impresionar por lo que parecía
una boda maravillosa o por el trabajo estupendo de alguien,
para luego ver cómo el matrimonio culminaba en divorcio
o el gran ejecutivo terminaba siendo acusado de desfalco?.
¿Cuántas veces hemos intentado solucionar nuestros problemas
saltando la valla, pensando que una vez que estuviéramos
al otro lado las cosas serían mejores?.
Y todo para descubrir que los problemas tienen una curiosa forma
de seguirnos dondequiera que vamos; y que, estemos donde estemos,
la hierba se marchita y muere si no le prestamos la atención
y los cuidados que necesita.

¿Te has dedicado últimamente a mirar con envidia el césped del vecino?
¿Te parece mejor que el tuyo?
¿Qué tienes que no tenga él? (¡Siempre hay algo!)
Cuando envidies especialmente a alguien,
bendícelo y alégrate por él.
Entonces te darás cuenta de que no tiene nada que ver
con tu propia felicidad o infelicidad.

Marta Botta


domingo, 9 de junio de 2013

Sabiduría de vida

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto,
que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el Universo
siempre está dispuesto a complacernos,
por eso estamos rodeados de buenas noticias.

Cada mañana es una buena noticia.
Cada niño que nace es una buena noticia,
cada cantor es una buena noticia,
porque cada cantor es un soldado menos,
por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo esconde.

Aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo,
ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (o al hombre)
que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan
a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan
desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida,
ahora mismo le puedes decir “basta” al miedo que heredaste,
porque la vida es aquí y ahora mismo.

Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía
no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor.
Vacía la copa cada noche para que Dios te la llene de agua nueva
en el nuevo día.

Vive de instante en instante porque eso es la vida.
Me costó 57 años llegar hasta aquí,
¿cómo no gozar y respetar este momento?
Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere.
Y si la historia es tan simple,
¿por qué te preocupas tanto?.

No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la Tierra.
En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno.
Perdónate, acéptate, reconócete y ámate,
recuerda que tienes que vivir contigo mismo
por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo,
para no abandonar como tu padre,
para no desanimarte como tu madre,
para no tratarte como te trataron ellos,
pero no los culpes porque nadie puede enseñar lo que no sabe,
perdónalos y te liberarás de esas cadenas.

Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá,
entonces serás siempre nuevo.
Tienes el poder para ser libre en este mismo momento,
el poder está siempre en el presente porque toda la vida
está en cada instante, pero no digas “no puedo” ni en broma
porque el inconsciente no tiene sentido de humor,
lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.

Si quieres recuperar la salud abandona la crítica, el resentimiento
y la culpa, responsables de nuestras enfermedades.

Perdona a todos y perdónate, no hay liberación más grande
que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos.
Nada peor para la cabeza y por lo tanto
Para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento
y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea)
y cómplice de lo que te disgusta.

Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida,
es distraerse de ella.

El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien
para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse.
Lo que llamamos problemas son lecciones,
por eso nada de lo que nos sucede es en vano.

No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón
y esa camisa que llevas ya son ganancia.
Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida.

Hay que liberarse de la ansiedad, pensar que lo que debe ser,
será, y sucederá naturalmente.

Facundo Cabral


sábado, 8 de junio de 2013

Mirando las estrellas

Mirando las estrellas me di cuenta que en cada una de ellas
existe un paraíso.
Mirándolas a ellas descubrí la infinidad de cosas que perdemos.
Ellas que están allá, tan lejos de este mundo, al menos sobreviven
con su pequeño brillo; y nosotros acá, tan llenos de momentos,
nos sentimos morir cuando algo se termina.
Mirando las estrellas comprendí el valor que no damos a la vida.
Cuando ésta sin querer nos quita cosas, pensamos que es injusta
y olvidamos que sin ella no seríamos quienes somos.

Hoy sin pensar vi volar una estrella en su gran mundo…
La vi volar sin rumbo y la noté perdida.
Me di cuenta que a veces no sólo en este mundo existe soledad
que ellas también la sienten, como cualquier persona,
pero al menos siguen brillando, buscando una razón para salir de ella.

En cambio acá, nosotros, pensamos que estar solos
es el fin de la vida; y no nos damos cuenta que a veces
la soledad nos ayuda a encontrar respuestas que no estaban.

Mirando las estrellas pude ver que la felicidad llega en cualquier
momento… que todo se termina en este mundo, desde lo
más hermoso, hasta lo más molesto y doloroso.

Hoy mirando una estrella, sentí el calor aquel del amor que se fue.
Y descubrí que en ella están los sueños, los besos y aquel tiempo
que se perdió algún día.
Comprendí que el amor tiene un millón devueltas.
Que a veces nos sorprende, nos da felicidad,
y a veces se transforma en lo peor que hay.
Mirando una de ellas, crecí un poquito más Aprendí a sonreír,
y a ver la realidad.

Mirando una de ellas, pude ver la verdad:

Que no sirve el ORGULLO cuando existe AMISTAD;
Que no sirve LLORAR cuando un amor se va;
Que no vale la pena aprender a CALLAR;
Que no existen FRONTERAS cuando tenemos VIDA…
Y que aprender a VIVIR, ES LO MEJOR QUE HAY!!!

Pautas eficaces para tomar buenas decisiones

¿Sabias que según datos de estudios estadísticos tomamos unas 217 decisiones diarias relativas a comida? ¿Te sorprende que escojamos tan mal sobre que comer?
El investigador Roy Baumeinster nos cuenta que el hecho de tomar una y otra decisión va haciendo que nuestra habilidad cerebral de hacerlo bien, disminuya. Experimentamos lo que se conoce como “fatiga decisional” sin casi ser conscientes de ello.

Nuestro cerebro funciona de la siguiente forma: el 95% de las veces toma decisiones automáticamente, por hábito o reactivo a las demandas del exterior. ¿Y cómo pordríamos tomar mejores decisiones en un mundo repleto de opciones?

La respuesta está en la “auto-consciencia” , algo similar a la tendencia mindfulness tan de moda hoy en día.

El primer reto es como resistirse a ser reactivos.
Muchas de las peores decisiones las tomamos porque somos empujados por un desencadenante externo que nos genera estados emocionales negativos. Reaccionamos instintivamente impulsados por las hormonas del estrés, en un estado de huida o lucha.

Esto está muy bien cuando te persigue un león, pero no es nada práctico en la vida cotidiana. Si reaccionamos sin intención, por mera reacción, es posible que luego cueste mas resolver ese problema.

Aquí tienes tres claves que te pueden ayudar a tomar decisiones verdaderamente buenas:

1º La primera clave es no tomar malas decisiones ;)
Y todo comienza por tomar conciencia. Para ello es preciso poner atención las señales de tu cuerpo que pueden estar advirtiendo cierto ataque o peligro. Señales como rigidez en el cuello u otra parte del cuerpo, cambios en tu respiración, emociones como miedo, ira…El mero hecho de sentir una emoción intensa no significa que tengas que hacer algo, al contrario. Puedes tomar un par de respiraciones muy profundas, centrar tu atención en el peso de tu cuerpo sobre tus pies, algo que te ayuda a volver a tu realidad.

Estas pautas te permitirán ganar tiempo, ya que una vez que tu fisiología se calme, podrás pensar con mayor claridad y reflexionar sobre cual sería la mejor respuesta.
2º La siguiente clave sería el juego de perspectivas. Las partes primitivas de nuestro cerebro no están preparadas para considerar el futuro, y tienden a buscar la fuente más inmediata de gratificación que suponga menos dolor y malestar.

Demasiado a menudo utilizamos nuestra corteza prefrontal para racionalizar nuestras decisiones en lugar de prever las consecuencias futuras. Es usual ponernos excusas como, “me tomaré este postre, esta mañana he ido al gimnasio...", aunque puede que sea la primera vez que asistías al gimnasio en un mes. O bien, nos convencemos de posponer una tarea difícil y en cambio revisamos los e-mail "urgentes" agotando nuestra energía para poder retomar el trabajo importante, mas tarde.

¿Que te parece esta solución?:
Cada vez que tengas que tomar una decisión difícil hazte esta simple pregunta:
¿Qué opción va a añadir mayor valor en mi vida y felicidad en el futuro?

Habra casos en que priorizar lo urgente, pero también es fácil decirte a ti mismo que siempre tienen demandas urgencias y no dejar tiempo las cosas que pueden ser más difíciles de hacer, y realmente aportarían mucho valor añadido a tu vida. Una idea es comenzar con lo más importante a primera hora del día que es cuando tienes mas energía.

3. Y el mayor reto: como hacer lo correcto!, especialmente cuando no necesitamos que sea inmediatamente.
Para superar este bloqueo es necesario trabajar nuestros valores y convicciones, porque elegir solo en base a “lo correcto” puede implicar sacrificio e incomodidad.
Es la diferencia entre hacer lo que te hace sentir bien –quizá podrías conseguirlo tomándote un par de cervezas– o hacer lo que te hace sentir bien contigo mismo.

Responde con honestidad...: ¿dejarías de lado tus convicciones incluso si estuviese en juego la venta de tu producto? Si crees en la amabilidad y el servicio a los demás ¿prestarías ayuda a un amigo que lo necesitase aún cuando te sintieses cansado o sobrecargado?
Puedes comenzar siendo realista y preguntárte: ¿Qué decisión tomaría si decidiese desde mi "mejor yo"? ¿Quién quiero ser yo realmente? Encarnar nuestros valores en nuestra conducta diaria requiere valor para anular los impulsos más primitivos.
Piensa por un momento en alguien que te genero muchas emociones negativas hace poco. ¿Cómo reaccionaste? ¿tu comportamiento te ayudo a conseguir lo que querías realmente? ¿Fuiste consistente con la persona que querías ser?

Siempre tenemos la posibilidad de elegir nuestro comportamiento, sobre todo si tenemos como reto elevar nuestro "nivel de juego" cada día para sentirnos más satisfechos, mejores personas y más saludables.

Fuente: Emociones Saludables