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sábado, 15 de noviembre de 2014

El perfil de una gran persona

Mantiene su modo de pensar independientemente de la opinión pública.

Es tranquilo, paciente; ni grita, ni se desespera.

Piensa con claridad, habla con inteligencia, vive con sencillez.

Es del futuro, no del pasado.

Siempre tiene tiempo.

No desprecia a ningún ser humano.

Capta la impresión de los vastos silencios de la naturaleza: el cielo, el océano, el desierto.

No siente vanidad. Como no busca alabanza, no se le puede ofender. Siempre tiene más de lo que cree que merece.

Está siempre dispuesto a aprender aun de los niños.

Trabaja por el placer del trabajo no por la recompensa material.

Vive cierto aislamiento espiritual a donde no llega ni la alabanza ni la censura. Sin embargo, su aislamiento no es frío: ama, sufre, piensa, comprende.

Lo que usted tiene, dinero o posición social, no significa nada para él.

Le importa sólo lo que usted es.

Cambia su opinión fácilmente en cuanto ve su error.

No respeta la consistencia venerada por los espíritus pequeños.

Respeta sólo la verdad.

Tiene mente de adulto y corazón de niño.

Se conoce a sí mismo tal cual es y conoce a Dios.—

¿Y tu tienes todos los ingredientes para ser una gran persona? ¿Cuáles te falta?

Desconozco su autor.

jueves, 23 de octubre de 2014

El vuelo del alma

Cuando el camino se hace cuesta arriba, NO LO DEJES.
Cuando las cosas andan mal como a veces sucede NO ABANDONES.
Cuando no consigas resultados, y se sumen los problemas, NO TE RINDAS.
Cuando quieras sonreír y sólo puedas suspirar NO TE CAIGAS.
Cuando la suerte, te sea adversa, y no encuentres fuerzas para seguir NO RENUNCIES.
Cuando no encuentres compañeros de lucha, NO TE APURES.

Hay manos que sostienen las tuyas!
Cree y Siente en cada minuto de tu vida, deja que tu alma " vuele libre " por los jardines hermosos de la confianza en algo superior que llega donde nuestra visión no puede alcanzar, pero sí nuestro corazón puede sentir.

Tu alma desea estar libre para darte fuerza y estímulo!

INTENTA !

Cierra los ojos por algunos minutos y deja tus pensamientos volar por sitios de amor.

No podemos cambiar el mundo, ni quitar todo el dolor de la tierra, ni tener ya resueltos todos nuestros problemas, pero podemos a cada minuto mirar con ojos del amor a cada cosa.

Si pensamos que todo es pasajero, miraremos con cariño lo negativo que te encamina a la elevación y perfección, y luego observaremos con felicidad el cambio del mal en bien, de tristezas en alegrías.

Lo que hoy nos hace sonreír fueron las cosas que nos hicieron llorar ayer.

Nuestras faltas de hoy también son las alegrías de mañana.

Las personas se van, los amores se pierden en el tiempo, los problemas se solucionan, hasta el mismo sol se va cada noche para renacer al día siguiente... no te quedes en el medio del camino porque allá... algo te espera !.

Fuente: Oasis


lunes, 20 de octubre de 2014

Como peces fuera del agua

"¡Cuántos seres humanos son como peces fuera del agua! Se sienten incómodos y extraños en el medio donde viven; entonces, cuando pueden, abandonan a su familia, se exilian a otro país, o bien viven completamente marginados de la sociedad. En realidad, la cuestión que se plantea a los humanos no es únicamente la del lugar que deben ocupar físicamente, socialmente; es necesario que no sólo su corazón y su intelecto, sino también su alma y su espíritu encuentren en este lugar las condiciones adecuadas para su desarrollo. Mientras no encuentren su lugar, son como semillas que esperan ser sembradas. Y su lugar, es una tierra fértil, la tierra espiritual donde podrán crecer. ¡Cuántos todavía se parecen a semillas almacenadas en un granero!

Cuando encontréis el lugar de vuestro corazón, de vuestro intelecto, de vuestra alma y de vuestro espíritu, habréis hallado vuestro verdadero lugar. Así pues, en cualquier lugar donde os encontréis, cualquiera que sea vuestra situación material y social, sentiréis que vuestro lugar está ahí."

Omraam Mikhaël Aïvanhov


martes, 7 de octubre de 2014

El Gallo

Aunque nadie olvidaba sus obligaciones, la vida en el pajar era muy divertida. Vivían en él doce gallinas con sus polluelos y una pareja de ratones con sus crías. ¡Se la pasaban tan bien! Las gallinas conversaban en voz alta, los polluelos corrían de un lado al otro y los ratones desordenaban los montones de heno. Todos entraban y salían a su gusto.

El dueño de la granja era un hombre de buen carácter pero no aguantaba tanto escándalo. Además, siempre se le hacía tarde para levantarse. Para resolver los dos problemas decidió comprar un gallo. Cuando éste llegó al corral todos pensaron que con él podrían divertirse aún más. Pronto se desilusionaron:
—No perdamos el tiempo —dijo el gallo. ¡A trabajar!
Exigió a las gallinas guardar silencio. Les prohibió a los polluelos salir a jugar y expulsó a los ratones.

—¡Déjalos seguir viviendo acá! —pidieron las gallinas.
—No. Y yo soy el que manda aquí.

El corral se volvió un lugar triste. No se permitían visitas, charlas o juegos. Todos se despertaban de madrugada. El orgulloso gallo salía a eso de las cuatro, se encaramaba en un palo y desde allí cacareaba “Quiquiriquí, quiquiriquí” hasta ponerles las plumas de punta. Poco a poco fue creciendo el disgusto.
—Es un tirano —comentaban en voz baja las gallinas.

Aprovechando un agujero en la esquina del pajar, se pusieron de acuerdo con los ratones. Cada quien dio su opinión y tramaron un plan. Una noche, cuando el gallo dormía, uno de los ratones untó con goma el palo donde se subía a cantar.

Como todas las madrugadas, el gallo se trepó: “Quiquiriquí, Quiquiriquí”, Pero al querer bajar no pudo mover las patas: las tenía pegadas.

Los habitantes del pajar reanudaron su vida de antes. El gallo pasó varios días a la intemperie, pegado a la percha, hasta que una noche les preguntó:
—¿Para qué me hicieron esto?
—Para que veas lo desagradable que es que alguien te imponga su voluntad —respondieron.

Tras pensarlo, el gallo les pidió perdón. Entre todos lo ayudaron a bajar de la percha y desde entonces nadie da órdenes en el pajar: los habitantes (incluyendo al gallo) se ponen de acuerdo para trabajar —y divertirse— juntos.

Fábula popular.


viernes, 3 de octubre de 2014

El ángel vendedor

Un joven soñó que entraba a un supermercado recién inaugurado y, para su sorpresa, descubrió que un ángel se encontraba detrás del mostrador.

- ¿Qué vendes aquí? - le preguntó

- Todo lo que tu corazón desee -respondió el ángel.

Sin atreverse a creer lo que estaba oyendo, el joven emocionado se decidió a pedir lo mejor que un humano podría desear:

- Quiero tener amor, felicidad, sabiduría, paz de espíritu y ausencia de todo temor. Deseo que en el mundo se acaben las guerras, el terrorismo, el narcotráfico, las injusticias sociales, la corrupción y las violaciones a los derechos humanos. Cuando el joven terminó de hablar, el ángel le dijo:

-Amigo, creo que no me has entendido. Aquí no vendemos frutos; solamente vendemos semillas.


Desconozco a su autor

miércoles, 24 de septiembre de 2014

La búsqueda del Paraíso

La experiencia del niño obsesiona durante toda su vida a la gente inteligente. La quieren repetir: la misma inocencia, el mismo asombro, la misma belleza. Ahora es un eco lejano; parece como si la hubiese visto en un sueño.

Pero toda la religión nace de la cautivadora experiencia de la infancia, del asombro, de la verdad, de la belleza y de la hermosa danza de la vida en todas las cosas. Los cantos de los pájaros, los colores del arco iris, la fragancia de las flores recuerdan al niño, que ha perdido el Paraíso, en lo más profundo de su ser.

No es una coincidencia que todas las religiones del mundo tengan en sus parábolas la idea de que una vez el hombre vivió en el Paraíso y de alguna manera, por alguna razón, fue expulsado de él. Hay diferentes historias, diferentes parábolas, pero significando una verdad sencilla: estas historias son sólo un modo poético de decir que todo hombre nace en el Paraíso y después lo pierde. Los retrasados, los poco inteligentes, lo olvidan por completo.

Pero las personas inteligentes, sensibles, creativas, siguen estando obsesionadas por el Paraíso que una vez conocieron y que ahora permanece en ellas como una tenue memoria, difícil de creer. Empiezan a buscarlo de nuevo.

La búsqueda del Paraíso es nuevamente la búsqueda de tu infancia. Por supuesto, tu cuerpo no será ya el de un niño, pero tu conciencia puede ser tan pura como la de un niño. Este es el secreto del camino místico: hacerte de nuevo un niño inocente, sin contaminar por los conocimientos, sin saber nada, todavía consciente de todo lo que te rodea, con un profundo asombro y sentido del misterio que no puede ser desmitificado.

Fragmentos de El Libro de los Niños de Osho


viernes, 22 de agosto de 2014

El banquero y el pescador

Un banquero y experto en inversiones, estaba en el muelle de un pequeño pueblo caribeño, cuando llegó un pescador en su bote.
Dentro del bote había varios atunes amarillos bastante grandes y el banquero elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó:
-¿Cuánto tiempo le tomo pescarlos?
-Muy poco tiempo, respondió el pescador.
-¿Porqué no se quedó más tiempo pescando, podría haber traído mas peces? Preguntó el banquero.
-Si, seguramente, pero esto es suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de mi familia, dijo el pescador
-Pero permíteme que te pregunte, dijo el banquero ¿qué haces con el resto de tu tiempo?,
-Después de pescar, descanso un poco, juego con mis hijos, duermo la siesta, luego acompaño a mi esposa hacer las compras y por las noches me reúno con los amigos para pasar un buen rato conversando. Llevo una vida tranquila y despreocupada, dijo el pescador.
-Mira, yo soy un especialista en marketing y asesor de grandes empresas y podría ayudarte a desarrollar un negocio. Lo que tendrías que hacer, es dedicar más tiempo a la pesca y con los ingresos podrías comprar un bote más grande. Al tener un bote más grande puedes pescar mucho más que ahora, de manera que duplicarías las ganancias. Con el tiempo podrías comprar varios botes y tener empleados que pesquen para ti.
El siguiente paso es que en lugar de vender el pescado a un intermediario, lo podrías vender directamente a la empresa que distribuye el pescado una vez envasado y empaquetado y con el tiempo podrías tener la distribución para la provincia o el país entero.
Claro cuando eso ocurra, tendrías que dejar este pequeño pueblo para instalarte en la gran ciudad, desde donde manejarías tu empresa, sin tener que salir a pescar.
-¿Pero, cuánto tiempo hace falta para que ocurra todo eso? Preguntó el pescador.
-Entre diez y quince años, dijo el banquero.
-¿Y luego qué? Dijo el pescador.
-Después se puede anunciar una IPO (Oferta Inicial de Acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te harás millonario.
-¿Y luego qué? Le preguntó sonriendo al banquero.
-Luego te puedes retirar. Te compras una casita en un pueblecito de la costa, donde puedes descansar, dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, ir con tu esposa de compras y reunirte con tus amigos y familiares para pasarlo bien. Dijo el banquero.
-¿Acaso no es eso lo que ya tengo?

Cuántas vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos. La verdadera felicidad consiste en amar lo que tenemos y no sentirnos mal por aquello que no tenemos.

"Si lloras por haber perdido el Sol, tus lágrimas no te dejarán ver las estrellas"

Desconozco a su autor

miércoles, 20 de agosto de 2014

Sólo es Feliz quien se Permite ser feliz

Ser Feliz es, en gran medida, una elección personal.

Y Ser Feliz es una responsabilidad que hay que asumir dedicándole atención plena y prioridad preferente.

No somos más felices porque no sabemos con qué o con cuánto es suficiente para ser feliz.

En más de una ocasión hemos sentido la sensación de plenitud de felicidad con un encuentro, una sonrisa, o una llamada… sin más.

Todos hemos visto personas que, aun no teniendo posesiones, y viviendo en unas condiciones duras, son felices.

Todos hemos asistido a una conversación en que uno acaba diciendo, más o menos, “se puede ser feliz con cualquier cosita…”

La infelicidad se basa, en gran medida, en las inconscientes preocupaciones que todos tenemos.

Sabemos, y le estamos dando vueltas continuamente aunque no nos demos cuenta, que un hijo tiene un problema, que en la casa hay que hacer una reparación, que notamos distante a una amiga, que nos vamos haciendo mayores, que nos falta nuestra amada madre… y eso espanta a la felicidad.

Nos gustaría tenerlo todo y que todo fuera perfecto a nuestro alrededor.

Gastamos demasiada energía, demasiada atención, y demasiado tiempo, en añorar lo que ya no tenemos, lo que no se ha cumplido, lo imposible…

Y ese tiempo que dedicamos a ello podríamos invertirlo mejor en estar presentes en el presente, en disfrutar lo que somos y lo que tenemos a nuestro alcance

La felicidad se manifiesta en los momentos en que nuestra mente no está divagando en sus pre-ocupaciones, en que estamos en contacto solamente con nuestro centro, y cuando no estamos distraídos con otras cosas.

Decimos en muchas ocasiones, de esos que saben ser felices a menudo, que son “unos irresponsables”.

¿Será que es bueno ser “un irresponsable”?

¿Será que a veces nos estancamos en el papel que nosotros llamamos “responsable” y no nos damos permiso para disfrutar la felicidad?

¿Será que a medida que nos vamos haciendo mayores creemos que tenemos que ser serios?

Creo que sólo se es feliz cuando se usa el corazón.

La felicidad no es un asunto de la razón.

Piensa en los momentos en que te hayas sentido absolutamente feliz, y verás que tienen cosas en común: No estabas pendiente de otra cosa más que de aquello que activó tu felicidad, y lo que te produjo felicidad no era algo material.

Comprar un coche nuevo o una nueva casa, un ascenso en el trabajo, gastar dinero, una buena comida en un buen restaurante… eso te produce satisfacción, entusiasmo, placer, euforia, contento, una especie de alegría… y todo eso está muy bien, pero eso no es la felicidad: eso son momentos puntuales en el tiempo que van desapareciendo.

La suma de alegrías, risas, sonrisas, satisfacción, diversión, buen humor, placer… aun no siendo la auténtica felicidad –porque son efímeras- sí que provocan una “sensación” de felicidad, una “sensación” que se parece bastante a la felicidad –que es menos aparatosa, y es más discreta y prudente-; la parte buena es que predisponen en buena medida a ser feliz porque provocan un optimismo que alienta a relacionarse bien con la felicidad.

Ser feliz no es estar alegre, eso ya lo sabemos, si bien estar alegre puede ser una manifestación de ser feliz.

Ser feliz se puede manifestar como una serenidad que no requiere demostraciones externas –aunque se aprecia en la mirada, en la sonrisa y en el aura-.

La felicidad no es eufórica, es casi invisible, porque es un sentimiento interior que se parece más a la paz que a cualquier otra cosa.

Es una satisfacción íntima con uno mismo, resultado de una aceptación de Sí Mismo, y de su pasado y su presente.

Cualquier oposición a la aceptación total impide la manifestación de la felicidad.

Y esa aceptación necesita una comprensión de todo lo que haya hecho uno en el pasado: lo que se pueda calificar como “malo” y lo que haya estado bien. Comprensión de que uno actuó del modo que consideró adecuado o del modo que le permitieron sus capacidades o circunstancias de entonces. Y he escrito “comprensión”, y no “perdón”. Porque no hay nada que perdonar ni auto-perdonarse. Eso sólo mostraría una especie de superioridad y prepotencia del que perdona hoy al que fue ayer.

Ser feliz se basa, básicamente, en encontrarse bien de Autoestima, en tener una buena relación con Uno Mismo, en saber apreciar la vida y sus cosas, en saber renunciar a lo imposible y no obsesionarse con la consecución de utopías, en comprender que no se puede tener todo ni ser el mejor, en saber aceptar y saber renunciar, en darse cuenta de que lo que verdaderamente vale y es importante es cultivar la relación consigo mismo, y admitirse sin condiciones en lo que uno llama equivocadamente sus “imperfecciones” y sus “fracasos”.

Sólo serás feliz si realmente te propones ser feliz y eliminas tus propias oposiciones.

Permítete ser feliz… y serás feliz.

Francisco de Sales, es el creador de la web www.buscandome.es, para personas interesadas en la psicología, la espiritualidad, la vida mejorable, el Autoconocimiento y el Crecimiento Personal

viernes, 1 de agosto de 2014

Elévate por encima del infortunio

Siempre habrá momentos difíciles y días complicados en nuestra vida.

Nos da la impresión de que ciertas cosas simplemente no estaban destinadas a pasar y que algunos proyectos simplemente no estaban destinados a funcionar.

Siempre enfrentaremos decepciones, pero también recibiremos muchas bendiciones especiales.

Todo lo que se nos pide es que nos elevemos por encima de nuestros infortunios.

Deja que la vida te muestre nuevas maneras de encarar viejos problemas.

Deja que te ofrezca nuevos descubrimientos.

Deja que los días desplieguen ante ti nuevas posibilidades que hasta entonces desconocías, nuevos sueños que nunca soñaste, y que te regale las semillas de nuevas ideas que nunca antes sembraste.

Deja que la vida modere tus convicciones y te muestre todo lo que está oculto detrás de cada escena: la profunda paz del cambio de estaciones, la majestad de lo que significa tener y ser un amigo, la alegría que se descubre al comprender que nunca es tarde para volver a empezar.

Deja que la vida brinde abundancia a tu alma y a tu corazón.

Déjala cantar en ti y mostrarte cómo apuntar a las estrellas.

Deja que te ayude a alcanzar todo lo que deseas para ser todo lo que eres.

Se trata de una regla muy sencilla: Cuanto más das, más recibes. Y cuanto más lo hagas, más te gustará hacerlo.

Eres una persona maravillosa que merece tener una bella vida. Y si alguna vez sobreviene la dificultad, sé que puedes elevarte por encima de ella.

Desconozco el autor/a.

martes, 29 de julio de 2014

¿Que se siente al ser vieja? ...

El otro día, una persona joven me preguntó:
- ¿Qué se sentía al ser vieja?-

Me sorprendió mucho la pregunta, ya que no me consideraba vieja. Cuando vio mi reacción, inmediatamente se apenó, pero le expliqué que era una pregunta interesante.

Y después de reflexionar, concluí que hacerse viejo es un regalo.
Soy la persona que quiero ser.

Algunas veces me desespero al ver mi cuerpo, las arrugas, los ojos con ojeras, la celulitis. Y a menudo me sorprendo de la persona que vive en mi espejo. Pero no me preocupo por esas cosas por mucho tiempo.

No cambiaría mi amada familia, ni a mis sorprendentes amigos, ni mi maravillosa vida, por menos cabellos canosos y un estómago plano.

Me he convertido en mi amiga.

No me regaño por no hacer mi cama, o por comer esa galleta extra. Estoy en mi derecho de ser un poco desordenada, ser extravagante y oler las flores.

He visto algunos queridos amigos irse de este mundo, antes de haber disfrutado la libertad que viene con hacerse viejo.

-¿A quién le interesa si escojo leer o jugar en el ordenador hasta las 4 de la mañana y después dormir hasta quién sabe qué hora?-

Bailaré conmigo al ritmo de esos maravillosos acordes de los 50´s y 60´s.
Y si después deseo llorar por algún amor perdido…. ¡Lo haré!

Caminaré por la playa con un traje de baño que se estira sobre un cuerpo regordete y haré un clavado en las olas dejándome ir, a pesar de las miradas de compasión de las que usan bikini.

Ellas también se harán viejas, si tienen suerte…

Sé que algunas veces soy olvidadiza, pero me acuerdo de las cosas importantes. A través de los años mi corazón ha sufrido por la pérdida de alguien querido, por el dolor de un niño, o por ver morir a mi mascota. Pero es el sufrimiento lo que nos da fuerza, lo que nos hacer crecer.

Un corazón que no se ha roto, es estéril y nunca sabrá de la felicidad de ser imperfecto.

Me siento orgullosa por haber vivido lo suficiente para que mis cabellos se vuelvan grises y por conservar la sonrisa de mi juventud, antes de que aparezcan los surcos profundos en mi cara.

Cuando se envejece, es más fácil ser positivo. Te preocupas menos de lo que los demás puedan pensar.

Ahora bien, para responder a la pregunta, con sinceridad puedo decir:
-¡Me gusta ser vieja, porque me ha dado mi libertad!- Me gusta la persona en la que me he convertido.

No voy a vivir para siempre, pero mientras esté aquí, no perderé tiempo en lamentarme por lo que pudo ser, o preocuparme de lo que será.

Trataré de Amar sencillamente. Amar generosamente. Hablar amablemente. Y el resto, dejárselo a Dios.

Qué bello es contemplar las flores y aspirar su fragancia. Qué bellas son las mariposas que vuelan de flor en flor.

Queridos amigos, disfruten sus años de vida y no se preocupen por haber perdido su juventud. Sonrían cada mañana, porque Dios se despierta antes que nosotros para colgar el sol y poder verlo desde nuestras ventanas.


Desconozco la autora.


sábado, 26 de julio de 2014

No hay dificultad

No hay dificultad
que no pueda ser conquistada
con suficiente amor...

No hay mal que no se pueda curar
con suficiente amor.

Ninguna puerta que no se pueda abrir
con suficiente amor.

Ningún golfo que no pueda ser atravesado
con suficiente amor.

No hay muro que suficiente amor no pueda derribar.

Ni pecado que suficiente amor no pueda redimir.

No hay diferencia en cuan profundamente asentada
pueda estar la dificultad,
qué tan desesperada sea la perspectiva
o cuan embrollada parezca estar la confusión.

Tampoco importa cuan grande sea el error.

Una suficiente realización de amor lo disolverá todo.

Y si pudieras amar lo suficiente
serías la persona más feliz y poderosa del mundo.

Emmet Fox

jueves, 10 de julio de 2014

¡Comprométete con tu felicidad!

En la universidad leí un cuento que me parece una estupenda reflexión sobre lo importante que es mantener una actitud positiva ante la vida.

De todos modos vivirás crisis, experimentarás dolor, sentirás tristeza, inevitablemente todos los hombres pasamos por ese proceso, no para atormentarnos sino para aprender. El dolor modificará tu conducta positiva o negativamente dependiendo de ti, de tu fortaleza, de tus ganas de salir del encierro de la depresión.

Parafraseando el cuento: tres hombres estaban recluidos en una cárcel, por la noche uno de ellos soñaba con una bella mujer, el otro soñaba que estaba con dos mujeres hermosas, el tercero de ellos soñaba que era libre.


Y me parece que este tercer prisionero el que lleva su encierro más allá de los barrotes.

Cuando algo triste nos pasa, es normal enfrentar una etapa de duelo, puede durar dos o tres meses de dolor, a veces más, pero si lo asumes con madurez, si entiendes que debes sobreponerte al golpe, si trabajas por volver a estar en paz, si cumples con tus responsabilidades, cumples con tu dieta aunque no tengas apetito, respetes tus horas de descanso, si te esfuerzas por salir de ella, lo harás.

Aunque estés triste ahora, depende de ti cambiar esa emoción, si te comprometes contigo mismo y con tu felicidad, lo lograrás.

Fuente: Motivalia

miércoles, 16 de abril de 2014

Autoayuda, un encuentro de 10 minutos con nosostros mismos

En la vida cotidiana hay tantas cosas que hacer y tanto a lo que atender que el poco tiempo que resta de las obligaciones se dedica al descanso. Pero ese lapso que bien sirve para reparar las fuerzas perdidas no trae necesariamente en momentos de ocio, ni procura una tregua para mimarse a uno mismo. Es más, la dinámica nos lleva muchas veces a ceder las horas libres de las que disponemos para satisfacer a los demás y cumplir con guiones sociales, aparcando deseos y necesidades. Somos capaces de olvidarnos de nuestras apetencias interiores para que lo exterior funcione. Esta actitud, mal tildada de altruista, no respeta o desconoce los límites en que uno se mueve con satisfacción, lo que genera una negación personal y termina provocando enfado y rabia.

No en vano, el hábito de dejarnos postergados a un segundo plano nos vuelve incapaces de vernos y de atender nuestras apetencias y gustos. Esta falta de interés propio nos lleva a ocultarnos, por lo que dejamos de mostrarnos ante los demás. Nos encaminamos a un espacio donde nuestras aspiraciones no caben, pues les hemos quitado importancia y hemos dejado de procurárnoslas. Habrá momentos en que reclamemos atención, más como una exigencia que como una petición, pues percibimos a los demás como deudores aunque hayamos sido nosotros mismos quienes nos hemos mutilado. Nosotros mismos somos quienes hemos olvidado guardar un tiempo para hacer actividades que nos satisfagan o para estar con aquellas personas con quienes nos apetece estar. Más aún. Existe una parcela olvidada y dejada de lado que ni echamos de menos: la de estar centrado uno consigo mismo durante un tiempo, aunque sea reducido, al día.

Programar nuestro tiempo

Diez escasos minutos son suficientes para recuperar esa parcela. Poner una cifra y que sea tan reducida puede parecer ridículo, pero al igual que programamos el resto de nuestras actividades, ¿por qué no programar ésta? El tiempo concreto que acordemos, y más aún, el hecho de hacerlo implica:

* Tenernos en cuenta.
* Darnos un lugar en las prioridades de nuestras acciones.
* Pensar que somos importantes.
* Cuidarnos al igual que cuidamos de los demás.
* Mimar nuestra existencia.

Si un familiar o un buen amigo nos solicitase diez minutos diarios casi de seguro que no dudaríamos en concedérselos. ¿Por qué no tener la misma atención y cuidado para con nosotros mismos? ¿Por qué nos cuesta tanto vernos y sentirnos como lo que somos: una persona importante? ¿Será que qué no nos valoramos ni queremos?

Aceptarnos como somos

La gran mayoría de las personas nos forjamos un ideal sobre quién queremos ser, y como ocurre con todos los ideales, no logramos que se convierta en realidad. Esto en sí no es negativo, pues esa diferencia entre lo ideal y la realidad se percibe en muchos órdenes de la vida. El problema surge cuando la dicotomía desencadena una frustración y nos lleva a enfadarnos con nosotros mismos por no ser capaces de alcanzar aquello que perseguimos, y que erróneamente pensamos que nos haría felices. El no vernos reflejados como creemos que nos gustaría ser nos lleva a sentirnos frustrados y a perder la confianza en nosotros mismos, lo que es sinónimo a no aceptar nuestros defectos, ni tampoco nuestras virtudes. Si no nos gustamos, difícilmente querremos estar a solas con nosotros, ni dedicarnos tiempo, aunque sean sólo 10 minutos. Pero esto no puede servirnos de excusa para no intentarlo.

¿Cómo disfrutar de nuestro tiempo a solas?

Diez minutos con nosotros mismos NO son para:

* Agobiarnos con todo lo que deberíamos haber hecho o nos falta por hacer.
* Recordar nuestros malestares, tanto físicos como emocionales.
* Dar vueltas a cualquier hecho que nos tiene preocupados.
* Buscar soluciones para problemas que tenemos pendientes.
* Pensar, analizar y hacer trabajar la mente.
* Aislarnos con nuestras preocupaciones o pensamientos recurrentes.

Diez minutos con nosotros SI son para:

* Aislarnos de nuestros problemas, darnos un respiro de las preocupaciones y una tregua de las obligaciones.
* Darnos un tiempo por el que constatamos la importancia que nos otorgamos.
* Conectar con nuestra propia soledad.
* Estar físicamente solos con nuestro cuerpo y nuestra mente.
* Sentirnos y conocernos más y mejor.
* Abandonarnos a nada.

Durante esos diez minutos:

* En ocasiones, se agolparán los pensamientos y otras nos vendrán de uno a uno, o ninguno. A los pensamientos hay que dejarlos pasar, sin pararnos en cada uno de ellos ni concederles interés.
* Al principio puede que ese tiempo incomode e inquiete, igual que la primera vez que compartimos un espacio y un tiempo con alguien a quien no conocemos.
* Nos habituamos a escucharnos para dejar de ser extraños de nosotros mismos.
* Encontraremos el gusto y el placer de disfrutar de nuestra propia compañía, y valorarla más.

Graciela E. Prepelitchi
“En las adversidades sale a la luz la virtud.”
(Aristófanes)

miércoles, 26 de marzo de 2014

Elijo aquellos pensamientos, palabras y acciones que me liberan

Me pregunto por qué un conductor sonríe y descansa en el tráfico, mientras que otro está tenso y frustrado. Es asunto de elección. Poder elegir es una expresión de nuestra libertad espiritual, la cual afecta nuestras actitudes y experiencias.

La decisión es sencilla: puedo estar preso en el pasado por las maneras restringidas de pensar y ser, o puedo practicar la verdadera libertad espiritual expresando amor en todo lo que piense, diga y haga. Elijo pensamientos y palabras libres de motivos que me inciten a tratar de tener siempre la razón. Elijo actividades que alimenten mi cuerpo y mente, y que expresen la libertad de mi alma. Elijo tratar a los demás de maneras que reflejen una actitud y un espíritu de libertad y amor.

martes, 18 de marzo de 2014

Vivir el Ahora nos ayuda a ser más felices

Seguramente has escuchado o leído, en reiteradas ocasiones, sobre el poder que tiene disfrutar el momento presente pero no siempre resulta sencillo llevarlo a al práctica.

Aunque no lo queramos, nuestros pensamientos oscilan entre el pasado y el futuro, recordando lo sucedido o creyendo que el mañana nos salvará de una situación difícil o sanará nuestras heridas, pero es AHORA, en este mismo instante, cuando la vida transcurre.

Por ello, y para que te resulte sencillo vivir el Presente, te presento 4 sencillos pasos para que comiences ya mismo.

Primero:

Conéctate con tu entorno.

Tienes que disfrutar lo que estas haciendo ahora mismo o todo lo que te rodea. Tómate unos minutos para registrar todo cuanto tengas cerca de ti, detente a contemplar los aromas, los colores, los sabores. Hay muchas cosas a tu alrededor a las que no prestas atención por ser parte de tu rutina, pero todas ellas tienen la finalidad de hacer tu vida más cómoda y confortable.

Segundo:

Piensa que en el lugar que estés o en la situación que te encuentres es la que necesitas experimentar. Quizá estas viviendo algo que debas resolver o que necesites aprender, sea cual fuese lo que tengas que atravesar asume que esta situación es un aprendizaje.


Tercero:

Aprende a relajarte, tanto sea física como mentalmente. Un cuerpo cansado o una cabeza llena de pensamientos negativos no contribuyen a vivir sanamente.

Si tu cabeza te atormenta con ideas negativas trata de cambiar la polaridad ya sea pensando algo que te haga bien, recordando un momento feliz o repitiéndote alguna frase inspiradora.

Cuarto:

Suelta las riendas o el control de todo. Hay cosas que debes soltar, eliminar de tu vida, regalar o donar para hacer lugar a que lleguen cosas buenas.

En cuanto a lo físico, limpia tu entorno, tu casa, tu lugar, tu placard, cuida tu cuerpo, tu estética, tu estilo.

Y en lo mental empieza a cambiar aquellos pensamientos que te estancan y no te dejan avanzar. Por ejemplo si siempre sentiste que todo te sale mal rescata aquello que haz hecho bien y tenlo presente continuamente.

El conectarse con el Ahora es un proceso que requiere paciencia y persistencia pero que trae aparejado un sinfín de bendiciones y tienen el poder de hacernos personas más felices y plenas. ¡Vale la pena intentarlo!

Si deseas recibir más información ingresa en www.imagenyautoestima.com.ar

Andrea Martínez

domingo, 16 de marzo de 2014

¿Y si dejamos de sufrir?

Hemos vivido muchas de nuestras experiencias sufriendo, a veces, sufriendo mucho, demasiado.

El que no ha estudiado en la educación formal sufre por ello y anhela que sus hijos puedan hacerlo para evitarles la inmensa cantidad de inconvenientes que ellos han tenido en su vida a causa de esa condición. Los que están estudiando a veces sufren porque sus padres están haciendo un gran esfuerzo y desean salir muy pronto para poder ser titulados y cumplir con sus expectativas. Los que ya se han titulado pueden sufrir porque no encuentran trabajo o porque han tenido que trabajar en algo que no se relaciona con lo que estudiaron. Los que ya están trabajando pueden sufrir por que sus salarios no son suficientes o sufren por el trato que reciben de sus colegas o jefes. Los que no tienen trabajo sufren porque no lo tienen y los que trabajan sufren porque quisieran tener un premio y no volver nunca más a sus lugares de trabajo. Algunos sufren porque ya no quieren su trabajo dependiente y quisieran encontrar una actividad independiente y mejor remunerada.

Los que están solos sufren porque no encuentran pareja. Los que tienen pareja sufren porque no es lo que querían. Los que estando casados y quieren separase sufren porque no se atreven. Los que perdieron su pareja sufren por quedarse solos. Los que no tienen hijos sufren por no poder tenerlos. Los que tienen hijos sufren porque no pueden darle todo lo que quisieran o porque tienen problemas con sus conductas. Los que les dan todo a los hijos sufren porque ellos no la han agradecido. Los que son abandonados por sus hijos sufren por su desprecio. Los que no han tenido a su padre sufren por haber crecido solos y desamparados. Los que han tenido padres abusivos sufren por el daño causado.

Los que son pobres sufren por no tener más. Algunos ricos sufren por no tener amor. Algunos que tienen amor sufren porque no tienen dinero. Algunos que tienen mucho dinero lo darían todo a cambio de la felicidad. Algunos pobres creerían ser felices si fueran ricos. Algunos pobres son felices en su pobreza porque los ricos son malos. Algunos pobres sufren su pobreza creyendo que no pueden optar y cambiar su condición.

Los enfermos sufren por sus dolencias. Algunos que están completamente sanos sufren de vicios para olvidar sus pasados dolorosos. Los que son impedidos sufren por serlo. Algunos estando completamente sanos sufren porque creen estar impedidos. Algunos estando completamente libres creen ser esclavos de ciertas circunstancias. Algunos estando completamente sanos sufren porque creen estar enfermos.

¡Que locura¡

Si estamos disponibles para sufrir y seguir sufriendo, tenemos todos estos ejemplos y mucho más. Pero ¿qué razón tenemos para ello? Ninguna.

Hemos estado tan acostumbrados a sufrir, que hemos confundido el sufrimiento con una virtud. Nos parece que mientras más sufrimos mas apoyo recibiremos y nos sentimos mas unidos en el dolor que en ninguna otra circunstancia. Hemos aceptado sufrir por miles de razones que no merecemos.

Por eones de tiempo hemos vivido todo esto y aun mucho más, miles de situaciones que ahora nos parecen inimaginables. Cada cual ha tenido lo suyo y cada cual ha salido adelante como ha podido. Hemos vivido en el escenario de la tragedia y hemos participado en muchas y variadas películas. El caso es que ninguna de esas películas es la verdad. La verdad se encuentra por sobre todo esto.


En estos hermosos tiempos podemos elevar la mirada, elevar nuestra conciencia y comprender que todo el juego puede terminar al comprender que nuestras historias de sufrimiento no corresponden a lo que somos.

Si tomas tu película y utilizas un filtro que no deje pasar el miedo, el sufrimiento y el drama, puedes ver lo te queda. Te quedas con una situación neutra, con todas las posibilidades en la mano, con la alternativa de elegir un nuevo desenlace solo por la dicha de experimentar.

El que no estudió antes puede hacerlo ahora. Los hijos tienen más acceso a los estudios formales porque lo hemos ido consiguiendo entre todos y podemos avanzar mucho mas elevando la calidad de la educación. Puedes crearte el trabajo que necesitas, si amas lo que haces serás inmensamente dichoso y muy bien recompensado, nunca te faltará. Si comprendes que nadie te puede hacer sufrir porque eres invulnerable, jamás tendrás problemas con nadie y serás grandemente estimado por los demás y te buscarán para que trabajes con ellos. El amor de pareja puede triunfar si existe la voluntad y si no fuera posible, tendrás la dicha de volver a intentarlo nuevamente con más decisión aun. Si no tiene hijos los puedes tener si lo deseas. Si tienes hijos y los amas y honras, jamás tendrás problemas con ellos y crecerán en armonía. Si has tenido vivencias doloras de infancia las puedes olvidar y crearte una nueva vida ahora. Los enfermos no son indefensos, ellos pueden sanarse a si mismos, solo hace falta amarse mucho.

El universo nos da tantas posibilidades para crear, para manifestar y encontrar los recursos que necesitamos, que sufrir por no encontrarlos está demás. Mejor es invocarlos para verlos.

Ya es hora de entender que no es necesario seguir creando mas desgracias. Podemos dar un punto final, podemos todos unidos en una mente colectiva tener una nueva conciencia que limpie todo nuestro pasado y hacer una nueva vida.

Todos anhelamos volver a casa y no podremos entrar allí cargados de dolor y sufrimiento. Todos los que han llegado allí, han tenido que abandonarlos en algún momento. No es posible que las puertas del cielo se abran para los que aun están cargados y cansados, eso no existe allí.

Patricia Gonzalez.

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sábado, 15 de marzo de 2014

La vida

Disfrutar de la vida, cuantas veces hemos escuchado esta frase, y cuantas veces también, de manera inconsciente la mayoría de ellas, nos dejamos atemorizar por lo que este concepto encierra, ¿Cómo disfrutar mientras otras personas sufren?, ¿Cómo disfrutar con la condición del país? , ¿Cómo disfrutar cuando otros “nos impiden” ser felices?

Es una decisión personal, es ir contra la corriente, es entender y aceptar la idea de que aportamos más a este mundo desde el amor, la felicidad y el disfrute pleno de nuestra existencia y nuestras facultades que desde el temor, la tristeza y la amargura por nuestras carencias, o aquello que aun no hemos tenido, o hemos dejado de tener. ¿Qué no es tan fácil? ¿Qué como lograrlo? Esta es una respuesta que nace desde el corazón de cada persona, que es capaz de aceptar una mágica respuesta universal… ¡Aceptar que si es posible!!!

Cuando te digan: "No pierdas de vista tus sueños", cierra los ojos... ¡Y sigue a tu corazón!

lunes, 27 de enero de 2014

El primer secreto del amor abundante: El poder del "Pensamiento"

El amor comienza con el Pensamiento.
Nos convertimos en lo que pensamos.
Los pensamientos amorosos crean experiencias y relaciones amorosas.
Las afirmaciones pueden cambiar nuestras creencias y pensamientos acerca de nosotros mismos y de los demás.
Si quieres amar a alguien, necesitas tener en cuenta sus necesidades y deseos.
Pensar acerca de tu pareja ideal te ayudará a reconocerla cuando entre en tu vida. 


El segundo secreto del amor abundante: El poder del "Respeto"
No puedes amar a nada ni a nadie a menos que antes lo respetes.
La primera persona que merece tu respeto eres tú.
Para recuperar el respeto por ti mismo, hazte la pregunta: ¿Qué respeto en mí?
Para respetar a los demás, incluso a las personas que te desagradan, pregúntate: ¿Qué respeto de ellos? 


El tercer secreto del amor abundante: El poder de la "Entrega"
Si deseas recibir amor, ¡todo lo que tienes que hacer es darlo!
Cuando más amor entregues, más recibirás…
Amar es entregarse sin condiciones y voluntariamente.
Practica al azar actos de bondad.
Antes de comprometerte a una relación no te preguntes por lo que la otra persona te pueda dar, sino por lo que tú puedes aportarle a ella.
La fórmula secreta de una relación amorosa, feliz y para toda la vida es centrarte siempre en lo que puedes dar en vez de en lo que puedes sacar de ella.


El cuarto secreto del amor abundante: El poder de la "Amistad"
Para encontrar un Amor Verdadero, primero debes encontrar a un amigo o a una amiga verdadera.
El amor no consiste en mirar a los ojos del otro, sino en mirar juntos en la misma dirección
Para amar a alguien de verdad debes amarlo por lo que es, no por su aspecto físico.
La amistad es la tierra en la que la semilla del amor crece.
Si deseas introducir amor en una relación, primero debes aportarle amistad. 


El quinto secreto del amor abundante: El poder del "Contacto Físico"
El contacto físico modifica una de las expresiones más poderosas del amor que existe, destruye barreras y crea vínculos entre la gente.
El contacto físico altera nuestro estado físico y emocional y nos hace más receptivos al amor.
El contacto físico nos ayuda a que el cuerpo sane y enternece el corazón.
Cuando abres tus brazos, estás abriendo el corazón. 


El sexto secreto del amor abundante: El poder del "Desprendimiento"
Si amas algo déjalo libre. Si vuelve, es tuyo; si no lo hace, nunca lo fue.
Incluso dentro de una relación amorosa, la gente necesita tener su propio espacio.
Si queremos aprender a amar, primero debemos aprender a perdonar y dejar ir nuestras heridas y dolencias del pasado.
Amar significa desprendernos de nuestros miedos, prejuicios, ego y condicionamientos.


El séptimo secreto del amor abundante: El poder de la "Comunicación"
Cuando aprendemos a comunicarnos abiertamente y con sinceridad, la vida
cambia.
Amar a una persona es establecer comunicación con ella.
Deja que la gente a la que amas sepa que la amas y aprecias. Nunca tengas miedo a pronunciar las palabras mágicas: "Te Quiero".
No dejes pasar la oportunidad de halagar a una persona.
Despídete de la gente siempre con palabras cariñosas: puede que sea la última vez que veas a esa persona.
Si estuvieras a punto de morir y pudieras llamar por teléfono a las 
personas que quieres, ¿a quién llamarías?, ¿qué les dirías?… ¿Qué esperas para hacerlo? 

El octavo secreto del amor abundante: El poder del "Compromiso"
Si deseas amor en abundancia, debes establecer el compromiso de lograrlo, un compromiso que se reflejará en tus acciones y en tus pensamientos.
El compromiso es la verdadera prueba de que el amor está presente.
Si quieres tener una relación con amor, debes comprometerte a crear la relación que quieres.
Cuando estamos realmente comprometidos a algo o con alguien, abandonar nunca es una opción.
El compromiso distingue una relación frágil de una sólida. 


El noveno secreto del amor abundante: El poder de la "Pasión"
La pasión enciende el amor y lo mantiene vivo.
Una pasión duradera no produce exclusivamente de la atracción física, sino que se origina gracias a un profundo compromiso, entusiasmo,
interés y fascinación por la otra persona.
La pasión se puede reavivar recreando experiencias pasadas en las que sentiste pasión.
La espontaneidad y las sorpresas crean pasión.
El amor y la felicidad comparten la misma esencia; todo lo que necesitamos hacer es vivir cada día con pasión. 


El décimo secreto del amor abundante: El poder de la "Confianza"
La confianza es esencial para establecer una relación con amor. Si un miembro de la pareja está cegado por la sospecha, la ansiedad y el temor, el otro se sentirá atrapado y emocionalmente ahogado.
No puedes amar a una persona plenamente a menos que confíes en ella.
Actúa como si la relación que mantienes con una persona nunca fuese a acabarse.
Una manera de saber si una persona es la adecuada para ti es preguntándote: ¿Confío en ella plenamente y sin reservas? Si la respuesta es negativa, piénsatelo con cuidado antes de comprometerte más. 


Cómo crear Amor en tu Vida
1 Elige pensamientos llenos de amor.
2 Aprende a respetar a los demás y a ti mismo.
3 Céntrate en lo que puedes dar en vez de en lo que puedes tomar.
4 Para hallar amor, primero encuentra un amigo.
5 Abraza a la gente. Abre tus brazos y tu corazón.
6 Deja ir los temores, los prejuicios y los enjuiciamientos.
7 Expresa tus sentimientos.
8 Muestra capacidad de compromiso: haz que el amor sea tu prioridad número uno.
9 Vive con pasión.
10 Confía en los demás; confía en ti mismo y en la vida. 

Cómo volver a poner Amor en tus Relaciones
1 Piensa en las necesidades de tu pareja tanto como en las tuyas propias.
2 Aprende a respetar a tu pareja y respétate tú. Pregúntate: ¿Qué respeto de mí? y ¿qué respeto de mi pareja?
3 Céntrate en lo que puedes aportar a la relación en vez de en lo que crees que puedes sacar de ella.
4 Haz de tu pareja tu amigo o amiga. Compartid intereses y buscad aficiones comunes.
5 Abraza y toca a tu pareja con cariño. Ábrele tus brazos.
6 Olvida el pasado y perdona. Empieza de nuevo.
7 Expresa tus sentimientos abiertamente y con sinceridad.
8 Comprométete en la relación. Sitúa a tu Pareja en el número Uno dentro de tu lista de prioridades.
9 Recrea la pasión en tus relaciones.
10 Aprende a confiar en tu pareja y en tu relación. Actúa como si fuese a durar para siempre. 

Extracto del Libro "Amor Abundante" de Adam J. Jackson
(ed. Sirio)

sábado, 18 de enero de 2014

Sana tus heridas

Cuando nos sentimos heridos emocionalmente, pueden surgir memorias que la mayoría de nosotros quiere arrojar al sótano del inconsciente. Pensamos que el tiempo se encargará de curarlas, pero ellas continúan volviendo. He aquí un método mucho más efectivo para curarlas…

“Si te estás sintiendo desgraciado, deja que esto sea una meditación. Siéntate en silencio, cierra las puertas. Primero, siente la desgracia con tanta intensidad como sea posible. Siente el dolor. Alguien te ha insultado: Ahora, la mejor manera de esquivar el dolor consiste en ir e insultarle, a fin de poder estar ocupado con esa persona. Eso no es meditación.

Si alguien te ha insultado, agradécele porque te ha dado la oportunidad de sentir una herida profunda. Esa persona ha abierto una herida. La herida puede haber sido creada por muchos, muchos insultos que has padecido en toda tu vida; puede que esa persona no sea la causa de todo el sufrimiento, pero ha disparado un proceso.

Simplemente cierra tu habitación, siéntate en silencio, sin enojo por la persona, pero con total atención al sentimiento que está surgiendo en ti: el sentimiento de dolor porque has sido rechazado, porque se te ha insultado. Y, entonces te quedarás sorprendido pues no sólo esa persona está ahí: todos los hombres y todas las mujeres y toda la gente que alguna vez te ha insultado empezarán a pasar por tu memoria.

Empezarás no solo a recordarlos, empezarás a revivirlos. Entrarás en una especie de primal. Siente el dolor, siente la pena, no la esquives. Por eso es que, en muchas terapias se le pide al paciente que no tome droga alguna antes de que empiece la terapia, por la razón simple de que las drogas son una forma de escapar de tu miseria interior. No te permiten ver las heridas, las reprimen. No te dejan penetrar en tu sufrimiento y, a menos que penetres en tu sufrimiento, no puedes ser liberado de su aprisionamiento.

Es perfectamente científico dejar todas las drogas antes de entrar en la terapia, si es posible incluso drogas como el café, el té, el cigarrillo, porque son todas formas de escapar. ¿Has observado? Cuando te sientes nervioso inmediatamente empiezas a fumar. Es una forma de evitar el nerviosismo; te entretienes fumando. En realidad es una regresión. El cigarrillo te hace sentir otra vez como un niño – despreocupado, irresponsable- porque el cigarrillo no es más que un seno simbólico. El humo caliente te lleva simplemente otra vez a los días en que te alimentabas del pecho materno y la leche tibia iba penetrando: El pezón se ha convertido en un cigarrillo. El cigarrillo es un pezón simbólico. Por medio de la regresión esquivas las responsabilidades y las penas de ser adulto. Y eso es lo que sucede con muchas, muchas drogas.

El hombre moderno está drogado como nunca antes, porque está viviendo en un gran sufrimiento. Sin las drogas sería imposible vivir con tanto sufrimiento. Esas drogas crean una barrera; te mantienen drogado, no te permiten la sensibilidad suficiente para reconocer tu pena. La primera cosa a hacer es cerrar las puertas y detener toda clase de ocupación: mirar la tele, escuchar la radio, leer un libro.

Detén todas las ocupaciones, porque eso también es una droga sutil. Permanece simplemente en silencio, completamente solo. Ni siquiera ores, porque eso nuevamente es una droga, empiezas a entretenerte, empiezas a hablar con Dios, te escapas de ti mismo. Atisha lo dice: simplemente sé tú mismo. No importa el dolor, no importa el sufrimiento producido. Ante todo experiméntalo en su total intensidad. Será difícil, tendrás que entregar el corazón: Puede que empieces a llorar como un niño, puede que te revuelques por el suelo por la profundidad de la pena, tu cuerpo puede tener contorsiones. Puede que te des cuenta súbitamente de que la pena no sólo está en el corazón, sino en todo el cuerpo, de que duele por todas partes, de que es penoso por todas partes, de que todo tu cuerpo no es otra cosa que dolor. Si lo puedes experimentar- esto es de tremenda importancia- entonces empieza a absorberlo.

No lo deseches. Es una energía tan valiosa, no la deseches. Absórbela, bébetela, acéptala, dale la bienvenida, siéntete agradecido. Y, puedes decirte: “Esta vez no voy a esquivarlo, esta vez no voy a rechazarlo, esta vez no voy a desecharlo. Esta vez me lo beberé y lo recibiré como a un huésped. Esta vez lo voy a digerir”. Puede que te lleve unos pocos días el ser capaz de digerirlo, pero el día que esto suceda habrás dado con una puerta que te llevará realmente muy, muy lejos.

Una nueva jornada ha empezado en tu vida, te estás desplazando hacia una nueva clase de ser, porque inmediatamente, en el momento en que aceptas la pena sin ningún rechazo, su energía y su cualidad cambian. Deja de ser una pena. En realidad uno se queda sorprendido, no lo puede creer, es algo tan increíble. Uno no puede creer que el sufrimiento pueda ser transformado en éxtasis, que la pena se puede convertir en gozo. Cuando una cosa cualquiera es total, se transforma en su opuesto.

Éste es un gran secreto que debe recordarse. Cuando algo es total se cambia a su opuesto, porque no hay forma de seguir adelante; se ha llegado al final. Observa un viejo reloj de péndulo. Lo hace una y otra vez: el péndulo va hacia la izquierda, a la extrema izquierda, y luego hay un punto que no puede traspasar; entonces empieza a moverse hacia la derecha. Los opuestos son complementarios. Si puedes sufrir tu sufrimiento en su totalidad, con gran intensidad, te quedarás sorprendido. .. No serás capaz de creértelo cuando sucede la primera vez, que tu propio sufrimiento absorbido voluntariamente, con aceptación, se convierta en una gran bendición. La misma energía que se convierte en odio, se convierte en placer; la misma energía que se convierte en sufrimiento, se convierte en bendición”.

Osho, extracto de El Libro de la Sabiduría, capítulo 5

jueves, 5 de diciembre de 2013

Un instante en la vida, la vida en un instante.

La vida se vive en un instante, es tan solo un instante la vida…

En un instante somos concebidos, y es un instante maravilloso el milagro de abrir por vez primera los ojos y sentirnos vivos…

Crecer se aprende a cada instante y en ese proceso, se camina, se levanta y se cae, dándole sentido a cada paso y a lo que vivimos en cada uno de nuestros instantes…

Es un instante de triunfo y libertad los primeros pasos que se dan, son únicos y fugaces los instantes en que padres e hijos comparten y fortalecen sus lazos de amor filial.

Se disfruta el instante en que se ofrece y se recibe un abrazo y parecen fugaces o eternos los instantes en que podemos reír o llorar. Se puede ganar o perder, herir o sanar, salvar o destruir una vida en tan solo un instante.

Son instantes únicos y maravillosos los que compartimos con los amigos; es un instante sublime y mágico el beso de amor que se da; son fuerza y alegría los detalles que se renuevan a cada instante; surgen muchos instantes que a diario se nos ofrecen, pero no los vemos y se nos van.

Hay sentimientos que surgen en tan solo un instante, se hacen eternos conservándose nuevos en cada detalle que se puede ofrecer en tan solo un instante; pero hay otros que no logran consolidarse, son efímeros, surgen y se van casi que sin darnos cuenta, se nos escapan en un instante…

Estamos rodeados y sumergidos por muchos instantes en que Dios se nos manifiesta y expresa su amor; son instantes inundados de pequeños y grandes milagros que se convierten únicos y fantásticos, se encuentran escondidos en lo más sencillo y pequeño, en aquello que para descubrirlo no necesitamos tanto tiempo, solo un instante de nuestro tiempo.

Y aún así nos quedamos aferrados a tantas situaciones y condiciones que dejamos pasar; tantos instantes llenos de plenitud.

Fuente: Oasis