lunes, 15 de julio de 2013

Belleza interior

La belleza de las cosas es fugaz. 
Intenta llegar hasta la belleza interior 
de las personas con las que convives. 

Muchas flores bellísimas y perfumadas 
sólo duran pocas horas. 

Sin embargo, aunque feas, las piedras 
duran milenios y cumplen sus tareas. 

Por lo mismo, no seas superficial. 
No prefieras lo pasajero a lo eterno, 
la belleza a la sabiduría. 

Afiánzate en lo que dura para siempre, 
en el Espíritu inmortal, 
nuestro verdadero YO 
y no en lo que termina pronto. 

Las cosas duraderas, 
todo aquello que perdura en el tiempo, 
principalmente los sentimientos 
y los pensamientos, 
tienen una sólida base en su esencia. 
Esencia que les permite expresarse con fuerza 
y dejar su mensaje grabado 
en el espíritu de los demás. 

La belleza en las ideas y en el espíritu 
perduran mucho más que la belleza del cuerpo. 
Una es superficial y temporal. 
La otra es profunda y puede ser eterna. 

Por eso, debemos cultivar 
y cuidar nuestra esencia, 
ya que es la que podrá despertar 
sentimientos duraderos y relacionarnos 
con personas bellas en su interior, 
para formar una conjunción espiritual 
que nos eleve más y más...

Desconozco a su autor

domingo, 14 de julio de 2013

Educación

Una persona puede estudiar por cinco razones:

- Para saber.
- Para mostrar que sabe.
- Para obtener ganancias.
- Para instruir a otros.
- Para instruirse a sí mismo.

Saber por saber, es curiosidad.
Saber para mostrar que se sabe, es vanidad.
Saber para conseguir dinero u honores, es comercio.
Saber para instruir a otros, es caridad.
Saber para instruirse a sí mismos, es humildad.
Solamente las dos últimas no abusan de la ciencia,
porque estudian para hacer el bien.

San Bernardo


Vida

¿Alguna vez has oído lo que es vida?
Todavía no lo comprendo, pero creo que
Es amor y comprensión,
Es triunfo y es pérdida,
Es estar con los demás y es soledad,
Es gritar y es callar,
Es escuchar y es hablar,
Es dar sin esperar recibir,
Es deseo de alcanzar,
Es guiar y ser guiado,
Es encontrar la luz en la oscuridad,
Es pensar y después de eso es actuar,
Es olvidar y es recordar,
Es contemplar,
Contemplar la inmensidad del Señor.
Es la grandeza del sol,
Es la inmensidad de la tierra,
Es la belleza de las plantas que adornan el campo.
Es la inocencia de un niño al preguntar,
Es la maravilla del color que resplandece,
Es sentir el terso airo que proviene desde lejos,
Es juguetear con un cachorro gracioso,
Es escuchar y sentir la música que cantan los demás,
Es despenar con el trino del ave.
Es sentir la humedad de le lluvia, que cae sobre nosotros,
Pero ante todo es saber ser feliz al apreciar todo esto, siempre dispuestos paro el nuevo día, llenos de esperanza.


Desconozco a su autor


El milagro de la vida

Sólo entendemos el "milagro de la vida" cuando dejamos que suceda lo inesperado.

Todos los días Dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hizo "infelices".

Todos los días tratamos de fingir que no percibimos ese momento, que ese momento no existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana.

Pero quién presta atención a su día, descubre el "instante mágico", puede estar escondido en cualquier parte.

Ese momento existe: Un momento en el que toda la fuerza de las estrellas pasa a través de nosotros y nos permite hacer milagros.

La "felicidad" es a veces una bendición, pero por lo general es una "conquista". El instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en busca de nuestros sueños.

Vamos a sufrir, vamos a tener momentos difíciles, vamos a afrontar muchas desilusiones . . . pero todo es pasajero, y no deja marcas. Y en el futuro podemos mirar hacia atrás con orgullo y fe.

Pobre del que tiene miedo a correr riesgos. Porque ese quizás no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, no sufra como los que persiguen un sueño.

Pero al mirar hacia atrás – porque siempre miramos hacia atrás- oirá que el corazón le dice: ¿Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días? Los enterraste en el fondo de una cueva porque tenías miedo a perderlos, entonces es tu herencia: La certeza de que has desperdiciado tu vida.

Desconozco a su autor

sábado, 13 de julio de 2013

Tan solo imagina


Imagina cómo sería la vida si no hubiese nada que pudiese deprimirte. Piensa en todo lo que podrías lograr si no existiesen las distracciones que te hacen perder el rumbo. Considera cuán efectivas podrían ser tus respuestas, si pudieses ver las oportunidades que existen en cada situación para luego valerte de ellas y hacerlas realidad.

Imagínate siendo una persona tranquila, serena y enfocada a pesar de la confusión que te rodea. Siente la fuerza que provendría de tener la capacidad de, simplemente, aceptar cada instante tal cual viene en lugar de luchar en su contra. Piensa en lo maravilloso que sería no disgustarte jamás.

¡Qué forma de vida tan llena de energía! ¡Qué manera tan efectiva de trabajar! Y todo eso es posible, aquí y ahora.

Nada puede deprimirte, a menos que tú lo permitas. Nada puede distraerte, a menos que tú aceptes que así sea. Las oportunidades siempre están allí, para que tú las descubras y les des vida. No hay motivos para que te sientas molesto ni irritado, a menos que tú así lo decidas. Tienes la capacidad de hacer que la vida resulte estupenda.

Imagina cuán maravilloso sería utilizar cada instante con sentido y enfocado en positivo. Imagínalo. Date cuenta de que así puede ser. Y haz que así sea, ahora mismo.

Desconozco a su autor