viernes, 20 de septiembre de 2013

El poder de amoldarse

Así como el océano acoge el agua de todos los ríos que desembocan en él, esté contaminada o limpia, podemos desarrollar la capacidad de adaptarnos y amoldarnos a todo lo que sucede a nuestro alrededor.

A un nivel espiritual, en el contexto de nuestras relaciones, aprendemos a amoldarnos a las ideas y personalidades de otros.

La capacidad de amoldarse significa desarrollar aceptación y fluir con los demás, aceptar y trabajar con sus ideas.

Es la base para fomentar la cooperación en las tareas y la armonía en las interacciones.

El poder de acomodar es la habilidad de adaptarse a una persona o situación con la conciencia de generar y obtener beneficio en cada oportunidad.

Si la atmósfera es débil o negativa, el poder de amoldarse no quiere decir que nos influenciemos por tal ambiente sino que aprendamos a activar los recursos internos apropiados para no afectarnos por la negatividad.

La capacidad de amoldarnos y adaptarnos nos fortalece la capacidad de discernir. Accedemos a la sabiduría interna que nos permite percibir con precisión lo que la otra persona o situación requieren.

Por ejemplo, si una persona delante de nosotros se está muriendo de sed y tratamos de darle oro o diamantes, no valorará esto tanto como darle un simple vaso de agua.

El poder de amoldarse necesariamente implica una escucha activa y empática.

El poder de amoldarnos nos otorga la flexibilidad interna necesaria para generar una actitud liviana en los ambientes de tensión y estrés o sometidos a diversas presiones externas.

Aprendemos a no luchar con las situaciones y las personas, sino a adaptarnos sin perder de vista nuestro propósito y objetivo.

Esto revierte en un gran ahorro de energía, tanto mental como física y nos ayudará a mantener el equilibrio interno.

El poder de amoldarse es un signo de nuestro desarrollo espiritual y de que estamos progresando en la disolución de nuestro ego, responsable de las actitudes rígidas, intransigentes y cerradas, que están en la raíz de la mayoría de los conflictos.

Desconozco a su autor


lunes, 16 de septiembre de 2013

El pasado

Has escrito muchas paginas en tu libro, 
Unas son tristes, otras alegres; 
Unas son limpias y claras, 
Otras son borrosas y oscuras. 
Pero aún queda una página en blanco 
la que has de escribir en este día. 
Te falta llenar la página de hoy. 
Piensa y quiere que ésta 
sea la página más bella, 
la más sincera, la más sentida. 

Cada mañana al despertar, 
recuerda que aún has de llenar 
la mejor de tus páginas, 
la que dirá lo mejor que tú puedas dejar 
en el libro que estás escribiendo 
con tu propia vida. 
Piensa que siempre te falta por escribir 
la página más bella. 

Rabindranath Tagore

¿Qué es la libertad mental?

La libertad es una condición mental del individuo, que se caracteriza por su propia capacidad de ser feliz, de tomar y asumir sus propias decisiones frente a las situaciones cotidianas de la vida, sin depender de nada, ni de nadie, para mantener su paz interior.

Mentalmente libre es quien puede decidir ser feliz por si mismo pese a cualquier circunstancia. La persona que alcanza la libertad mental también logra la invulnerabilidad de los sentimientos y se libera definitivamente de cualquier influencia externa negativa.

La libertad mental te hace invulnerable a cualquier influencia externa. Puede decirse que, una mente limpia, es una mente libre, puesto que, una mente contaminada con información falsa, traumas, paradigmas y fobias, genera reacciones inconscientes de miedo, angustia, sufrimiento y estrés, que esclavizan la mente y determinan profundos estados depresivos, además de toda una serie de problemas de convivencia, que producen, agresiones, conflictos y fracasos en la vida del individuo.

Una mente contaminada es un semillero de conflictos. La libertad mental se consigue cuando la persona logra la habilidad para limpiar su mente de toda la contaminación consciente y subconsciente adquirida durante el desarrollo de su personalidad.

La libertad se alcanza cuando se logra limpiar la mente de la contaminación adquirida, cuando comprende y acepta que sentimientos y conocimientos le son útiles y cuales solo causan estragos en su conciencia.

La libertad mental, se caracteriza por la serenidad, la paz y la capacidad de acción consciente que puede manejar una persona, frente a cualquier situación, además de la habilidad para cambiar voluntariamente de pensamientos, comportamientos, conceptos y sentimientos, es decir, la habilidad para modificar voluntariamente su propia personalidad, y aceptar fácilmente nuevas ideas que puedan aportarle un mejoramiento de vida, de comprensión y de relaciones cada vez más satisfactorias con todos los seres vivos.

La libertad mental se caracteriza por la serenidad interior y por la satisfacción en las relaciones. Resumiendo y aludiendo a Alex Dey:

'Eres lo que eres y tienes lo que tienes por lo que has puesto en tu mente, si quieres cambiar lo que tienes y quien eres... Entonces tienes que cambiar lo que has puesto en tu mente...'

Juan Luis Hdez. Lara

jueves, 12 de septiembre de 2013

El camino no tomado

"Dos caminos divergieron en un bosque amarillo,
y afligido porque no podría caminar ambos
siendo un solo viajero, estuve largo tiempo de pie.

Mirando uno de ellos tan lejos como pude,
hasta donde se perdía en la maleza.

Entonces tomé el otro, imparcialmente,
y habiendo tenido quizás la elección acertada,
pues era tupido y agradable de caminar;
aunque en cuanto a lo que vi allí,
hubiera elegido cualquiera de los dos.

Y ambos esa mañana yacían igualmente,
¡oh, había guardado aquel primero para otro día!

Aun sabiendo la inexorable manera
en que las cosas siguen adelante,
dudé si debí haber regresado sobre mis pasos.

Debo estar diciendo esto con un suspiro
que en alguna parte envejece y hace envejecer,
dos caminos divergieron en un bosque y yo,
yo tomé el menos caminado,
y eso ha representado toda la diferencia."

-éxito en tu camino-

Desconozco a su autor


La fuerza del amor

El núcleo del amor es la fuerza,
el valor que mostramos para luchar por lo que amamos,
la fortaleza para defender lo que más apreciamos,
enfrentar desafíos,
superar barreras,
derribar obstáculos.

Cuando el amor es auténtico surge con la fuerza de la audacia,
el atrevimiento,
la osadía que nos lanza a correr riesgos para conquistar lo que amamos;
es en esa entrega sin condiciones
donde surgen fortalezas donde antes no las había.

El amor nos da el valor de:
Luchar por nuestros sueños.
Dar la vida por los que llevamos en el corazón.
Modificar nuestra propia existencia.
Cambiar nuestro ser.
Rebasar el límite de nuestras potencialidades.

El amor nos da la fuerza:
Para respetar a los seres que amamos.
Para sonreír a pesar de las adversidades.
De la humildad para pedir perdón.
La grandeza de la comprensión.
La nobleza de perdonar.

El amor nos da el poder:
Para manifestar nuestras emociones.
Para alcanzar estrellas.
Para convertir nuestros sueños en realidades.
Entregar nuestra vida por un ideal.

El amor nos transforma en seres superiores,
nos despierta nuestra capacidad de asombro,
nos da la sensibilidad de la contemplación,
nos impulsa a niveles infinitos,
nos da la fuerza para recorrer nuestra vida con un espíritu invencible
y nos impulsa a alcanzar lo imposible.

El amor es la fuerza que Dios deposita en el corazón de todos los seres humanos,
a cada uno corresponde decidir vivir como un paladín o un cobarde,
como un conquistador o un conformista,
como un ser excelente o un mediocre,
como un ser lleno de luz o quien permanece por siempre en la oscuridad,
el amor hace nacer la fuerza para atrevernos a ser
auténticos colaboradores en la grandeza de la creación.

Pregúntate:
Si de verdad amas,
¿estás luchando con todas tus fuerzas para conquistar lo que deseas?
El valor para luchar por tus hijos.
Cuidar de tus padres.
Hacer feliz a tu pareja.
Conceder el perdón a tu enemigo.
Pedir humildemente perdón a quien ofendiste.

Pregúntate:
¿Tienes la fuerza para amarte a ti mismo,
de convertirte en el ser que estás llamado a ser?
¿Te atreverías a hacer de tu vida una obra magistral
digna de las manos que te crearon?
¿Tendrás el valor de ser un auténtico hijo de Dios?
¿Tienes la fuerza del amor?

Desconozco a su autor