lunes, 9 de febrero de 2015

Perfeccionismo

Una de las virtudes-defecto que mayor miedo me producen es el perfeccionismo.

Es una virtud porque, evidentemente, lo es el tender a hacer las cosas perfectas y es un defecto porque no suele contar con la realidad de que lo perfecto no existe en este mundo, que los fracasos son parte de toda vida, que todo el que se mueve se equivoca alguna vez.

He conocido en mi vida muchos perfeccionistas. Son, desde luego, gente estupenda. Creen en el trabajo bien hecho, se entregan apasionadamente a hacer bien las cosas, e incluso llegan a hacer magníficamente la mayor parte de las tareas que emprenden.

Pero son también gente un poco neurótica. Viven tensos. Se vuelven cruelmente exigentes con quienes no son como ellos. Y sufren espectacularmente cuando llega la realidad con la rebaja y ven que muchas de sus obras, a pesar de todo su interés se quedan a mitad de camino.

Por eso me parece que una de las primeras cosas que deberían enseñarnos de niños es a equivocarnos.

El error, el fallo, es parte de la condición humana, hagamos lo que hagamos, habrá siempre un coeficiente de error en nuestras obras.

No se puede ser sublime a todas horas. El genio más genial pone un borrón y hasta el buen Homero dormita de vez en cuando.

Así es como, según Maxwel Brand "todo niño debería crecer con la convicción de que no es una tragedia ni una catástrofe cometer un error". Por eso en las personas siempre me ha interesado más el saber cómo se reponen de los fallos que el número de fallos que cometen.

Ya que el arte más difícil no es el de no caerse nunca, sino el de saber levantarse y seguir el camino emprendido.

Temo por eso la educación perfeccionista. Los niños educados para arcángeles se pegan luego topetazos que les dejan hundidos para largo tiempo. Y no pequeño porcentaje de amargados de este mundo surge del clan de los educados para la perfección.

Los pedagogos dicen por eso que es preferible permitir a un niño que rompa alguna vez un plato y enseñarle luego a recoger los pedazos, porque "es mejor un plato roto que un niño roto".

Es cierto. No existen hombres que nunca hayan roto un plato. No ha nacido el genio que nunca fracase en algo.

Lo que si existe es gente que de sus errores sólo saca amargura y pesimismo.

Y sería estupendo educar a los jóvenes en la idea de que no hay una vida sin problemas, pero lo que hay en todo hombre es capacidad para superarlos. No vale realmente la pena llorar por un plato roto, se compra otro y ya está.

Lo grave es cuando por un afán de perfección imposible, se rompe un corazón. Porque de eso... no hay repuesto en los mercados..

Desconozco su autor

lunes, 26 de enero de 2015

La riqueza

La riqueza no depende de los dineros que hayas acumulado.

- El que tiene riquezas y no sabe ayudar al prójimo, es pobre.
- El que guarda con avidez los dones recibidos de Dios, es pobre.
- El que no sabe decir ni una palabra de aliento ni mostrar una sonrisa que estimule: es pobre.

Pero el que, teniendo poco o absolutamente nada, sabe darse para ayudar al prójimo, ése es rico, inmensamente rico.

Desconozco a su autor

jueves, 22 de enero de 2015

¡La felicidad no es inalcanzable!

Hay personas que nunca pueden ser felices porque dejan que su felicidad dependa de mil y un detalles Personas que tienen en sus vidas el miedo al mañana ya incrustado!
La felicidad a veces nos pasa al lado y ni siquiera la vemos!

Aprende a sentirla, a valorarla, a descubrirla!

Los problemas, las angustias, la incomprensión y el desespero son cuestiones pasajeras. Todo pasa!

Mañana cuando vuelva a salir el sol verás más claro tu camino y la tormenta de ayer te parecerá tonta y sin sentido!

Sé feliz todos los días. Tienes miles de motivos para serlo cuenta todas tus bendiciones y te sorprenderás!

Disfruta a diario cada momento. Ríe, sí Ríe, mucho! no permitas que la tristeza se pose en tu rostro!

La felicidad no es inalcanzable, está a tu lado todos los días.

Sólo debes descubrirla y no dejarla escapar!

La felicidad se compone de tantas partes que siempre faltará alguna.

No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices!

Felices los pobres, felices los que lloran, felices los pacientes.

Felices los hambrientos y sedientos, felices los compasivos.

Felices los de corazón limpio, felices los pacificadores y felices los que son perseguidos!

Desconozco su autor

lunes, 22 de diciembre de 2014

¡Calma!

Si usted está apunto de estallar mentalmente, silencie algunos instantes pensar.

Si el motivo es alguna molestia en su cuerpo, la intranquilidad la empeora.

Si la razón es la enfermedad en un ser querido, su descontrol es factor agravante.

Si usted sufrió perjuicios materiales, la actitud de reclamo es como bomba retardada.

Si perdió algún afecto, la queja hará de usted una persona menos simpática entre sus amigos.

Si perdió alguna oportunidad valiosa tiempo atrás, la inquietud es desperdicio de tiempo.

Si aparecen contrariedades, el acto de irritarse apartará de usted la asistencia espontánea.

Si usted cometió un error, la desesperación es puerta abierta para fallas mayores.

Si usted no alcanzó lo que deseaba, la impaciencia hará más larga la distancia entre usted y el objetivo a alcanzar.

Sea cual fuere la dificultad, conserve la calma; porque en todo problema, la serenidad es el techo del alma pidiendo el servicio como solución.

Desconozco su autor


viernes, 19 de diciembre de 2014

No empujes el río!

Tú puedes desarrollar un esquema mental de serenidad si lo deseas de verdad y lo cultivas con regularidad.

Aprende a ser moderado en los pensamientos, palabras y actuaciones. Conserva un porte natural.

Habla con voz clara, suave y calmada. Ordena tus actividades y no hagas dos cosas a la vez.

Siéntete en paz, calmado, bondadoso y comprensivo con los otros.

Sé flexible en tu relación con tus semejantes.

¡No empujes el río! Déjalo correr a su ritmo.

La vida es un proceso lento y continuo.

No por madrugar más, amanece más temprano.

Desconozco su autor