sábado, 27 de abril de 2013

Aceptarse

Muchas angustias y depresiones se generan debido a que tenemos una idea prefijada de a dónde queremos ir, y cuando el plan no se cumple nos frustramos. “Cuando no actúas de acuerdo con mis expectativas, no te quiero”. Y no es así. La vida es más vivible si adoptamos la actitud del surfista: son las olas las que marcan el camino, no mi idea de adonde tengo que llegar. Es mejor descubrir el camino según las piedras que nos vayamos encontrando.

No hay un modelo de vida: lo que a mí me encanta a ti no te gusta, y todo está bien.

La mayoría de gente se pelea porque quiere convencer al otro de que su postura es la correcta. Partamos de la base de que no hay una postura correcta.

Creo que la gente necesita ser convalidada por el otro para afirmarse en lo que piensa o lo que siente. No hay una manera de vivir. Cada uno monta su circo como puede.

(…)

Si para estar con otro tengo que renunciar a ser yo mismo, la cosa no va a funcionar. Esta es una premisa esencial para las parejas.

(…)

Hay que ayudar a la gente a salirse del mito que supone que si nos queremos tenemos que coincidir en todo. No es así, amarse no significa pensar igual ni quererte más que a mí mismo. La cuestión es que me respetes como soy.

La cuestión es “amarse con los ojos abiertos” como el titulo de nuestro libro.

Cuando podemos lograr esto en una pareja, no es tan difícil ponernos de acuerdo, porque ya hay un acuerdo esencial: yo te acepto como eres y tú me aceptas como soy.

Deberíamos insistir acerca de lo maravilloso que es sentirse aceptado como uno es, porque la aceptación nos da sensación de libertad; es como un motor que nos permite soltarnos. Es importante trabajar para aceptar a nuestro compañero como es, viéndolo en su totalidad descubriendo su sistema de funcionamiento y respetando su manera de ser.

Las personas somos un paquete completo y amar es poder aceptar al otro como un solo paquete, quererlo como es, sin intentar cambiarlo. En fin, todo un desafío, que empieza por uno mismo.

Aceptarte empieza por aceptarme.

Aceptarse, debemos repetir hasta el cansancio, no quiere decir resignarse o creer que no hay mejoras.

Todo lo contrario: estamos convencidos de que es ese movimiento de aceptación y no pelea (y ninguna otra cosa) lo que puede generar el cambio verdadero.

Todo cambia naturalmente. Si me doy cuenta de eso me entrego sin miedo, porque sé que no me voy a quedar estancado allí, que la vida es un fluir permanente.

Aceptarnos no quiere decir renunciar a mejorar, quiere decir vernos como somos, no enojarnos con lo que nos pasa, tener una actitud amorosa y establecer un vínculo reparador con nosotros mismos, que es lo que nos ayuda a crecer.

Si seguimos en el trabajo de autotortura, exigiéndonos ser lo que no somos, seguramente terminaremos colgando en alguien la causa de nuestro descontento. En un principio este lugar lo ocupan los padres; pero luego, en la medida en que crecemos desplazamos esta acusación a nuestra pareja: “El (o ella) es el (la) culpable de que no me desarrolle profesionalmente, de que no me divierta, de que no gane dinero, de que no sea feliz.”

El trabajo empieza por uno.

Aceptarnos es habitar confortable y relajadamente en nosotros mismos.

Extraído del libro:
“AMARSE CON LOS OJOS ABIERTOS”
Jorge Bucay y Silvia Salinas

viernes, 26 de abril de 2013

El arte de persuadir

En la medida que des a los demás lo que necesiten, ellos te darán a ti lo que necesites. Para ello hace falta paciencia, saber qué quiere la gente y saber cómo darles las cosas que quieren o ayudarles a conseguirlo.

No olvides nunca sonreír. Procura hacer bien a las personas en lugar de dañarlas. Amar es ayudar en lugar de lastimar, y empieza con una preocupación y sensibilidad para con los demás. Nada contribuye más a mejorar la imagen de una persona que el hecho de ser amada por otra.

Aplica el sistema de fortalecimiento positivo: busca las cualidades positivas de los individuos. El rendimiento mejora considerablemente cuando se anima a las personas a tener un buen concepto de sí mismas, en lugar de recordarles sus defectos. Mira a los demás como seres humanos capacitados, dotados de sentimientos y dignos de respeto. Siempre hay en ellos un vacío que aspira a ser llenado y puedes poner un poco de ti mismo en ese vacío. Tu éxito en las relaciones con los demás empieza con la forma en que los ves.

Las 3 columnas que preservan las relaciones humanas son: el Aprecio, la Aceptación y la Aprobación.

Las personas quieren destacar quieren que se repare en ellas y necesitan sentirse importantes. Eso lo consiguen con el reconocimiento de los propios méritos.

Alabar, escuchar, comprender, hacer que los demás se sientan importantes… son medios de proyectar nuestro respeto y admiración hacia los que nos rodean. La alabanza impulsa a la gente a actuar, le infunde confianza interior e incluso fomenta su crecimiento. Mostrar aprecio hace que la otra persona se sienta querida y necesaria, contribuye a que uno se guste a sí mismo. En cambio, negarle la atención a a alguien es rechazarle.

Dirígete a las personas por su nombre, sé cortés, y produce vibraciones de afecto recordándole a alguien que dejó una huella en tu recuerdo.

Aprende a escuchar prestando atención, las personas reaccionan en forma positiva y favorable, y se muestran más dispuestas a hacer las cosas que el oyente sugiere. Refrena la apremiante inclinación a expresar tus opiniones, la interrupción es una mala costumbre. Si tienes alguna pregunta, espera a que el otro acabe su narración antes de pedir las aclaraciones que sean precisas.

No preguntes a una persona por qué hace lo que hace, resulta ofensivo. Y no le digas a la gente que “tiene que” hacer algo, eso produce oposición. Sustitúyelo por peticiones acompañadas de “por favor” y “gracias”.

Elimina los conflictos y la irritación en las relaciones. El hecho de no poder perdonar y olvidar hace que la sangre se coagule con mayor rapidez, que aumenten las células sanguíneas y que los músculos del estómago se compriman e inhiban el proceso digestivo… Es mejor perdonar que llevar esa carga. Y cuando perdones… perdónate también a ti mismo.

Se empiezan a producir diferencias, cólera, frustración, conflictos y separaciones cuando falla la comprensión. Esfuérzate en solidarizarte con los demás diciéndoles “Comprendo lo que sientes”, “Tienes derecho a sentir lo que sientes”, “Estoy contigo”…

Comprender a la gente no significa justificar todas sus malas acciones y sus características indeseables. No obstante, te será más fácil adquirir una actitud de comprensión si detestas el hecho, no a la persona.

Aprende a ser tolerante… aceptando a los demás tal como son, sin irritarte ni pretender que sean perfectos. Practica la costumbre de buscar lo bueno en los demás. Ser tolerante exige esfuerzo pero como beneficio serás más feliz, te sentirás más satisfecho de ti mismo y disfrutarás en mayor medida de tus relaciones.

Si quieres que alguien haga algo por ti, tienes que hablar a sus emociones… no a su inteligencia. Hablar a la inteligencia estimula el pensamiento, hablar a la emoción estimula la acción. Hay que hacerlo con suavidad, con paciencia, con deseo de identificarse, tratando de experimentar los sentimientos que crees que experimenta esa persona e indicando los beneficios que ELLA (no TU) obtendrá si hace tal cosa.

Y nunca, nunca, nunca discutas…. Es posible que ganes la discusión… pero la otra persona se negará a hacer lo lo que le digas.
Extraído del libro:
"Cómo hacer que la gente haga cosas" 
Robert Conklin

jueves, 25 de abril de 2013

Ten siempre confianza

A veces parece que todos los caminos se cierran,
que la noche es eterna,
que el invierno ha congelado los corazones,
que no existen más rosas,
que tu destino son las lágrimas,
que no hay sino soledad para ti,
que han desaparecido las estrellas,
que la sonrisa se apagó sobre la tierra,
que los días son cortos y lluviosos,
que las noches son interminables y sin luna,
que no hay espacio alguno para tus pies,
que no hay salida en la calle de tu vida,
que la indiferencia y la desilusión
aprisionan tu corazón …

Pero aun entonces puedes confiar
que tú eres un camino eterno y abierto,
que tú eres un día luminoso,
que en tu alma no hay estaciones,
sólo las hay en tu mente,
que hasta en el desierto
más árido y seco hay una flor,
que las lágrimas, como el agua,
dan vida y fecundidad,
que tú eres el mejor amigo de ti mismo,

que tu alma es un cielo
lleno de luz y de estrellas,
que dentro de ti el rostro de la vida sonríe,
que en ti está el sol radiante,
solo es noche si le das la espalda,
que el mundo es ancho y no ajeno,
sino tuyo porque tú eres el mundo,
que norte, sur, este y oeste
son puntos para tu elección,
que tú eres amor pleno.

Ten confianza porque aunque tu mente
te hable de puertas cerradas y de soledad,
ese es un engaño temporal y pasajero.

Tu estás destinado a ser luz
para muchos que necesitan
de tu luz y de tu amor.

No te quedes cerrado en tu rincón.

Darío Lostado

Te deseo

Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar. Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro. Te deseo además, que seas útil, mas no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede mas nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie. Igualmente, te deseo que seas tolerante: no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros. Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, te sentirás bien por nada. Deseo también que plantes una semilla, por mas minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuántas vidas está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: “Esto es mío”, solo para que quede claro quién es el dueño de quien.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre el amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo mas nada que desearte, sino que seas feliz.

Víctor Hugo

miércoles, 24 de abril de 2013

Volvamos a comenzar…

Yo, que creí saber tanto respecto a relaciones amorosas.
Últimamente, sin querer y sin darme cuenta, en medio de un amor y otro, observando mis experiencias, mis aciertos y sobre todo, mis errores, he visto que en materia de amor, aun me falta tanto….
… Por APRENDER,
… Por ENTENDER,
… Por CAMBIAR,
… Por CORREGIR,
… Por ACEPTAR
… Por MEJORAR…

DEBO APRENDER que enamorarme no es obsesionarme ni irme a los extremos.
DEBO APRENDER que no debo poner toda la motivación de mi vida en una persona.
DEBO ENTENDER que no se debe rogar amor y que una relación de pareja no es para vivir angustiado.
DEBO APRENDER que si pretendo tener una relación de adulto, debo comportarme como tal.
DEBO ACEPTAR que en el amor, como en cualquier otra cosa de la vida, existen los tropiezos, las caídas y los dolores… El miedo lo único que hace es dificultar mas las cosas.
DEBO APRENDER que no es bueno sobrevalorar, endiosar, ni idealizar a nadie. Porque todos somos humanos y no debo esperar de mi pareja mas de lo que puedo esperar de un ser humano.
DEBO APRENDER que es bueno ser como soy, siempre y cuando eso no implique irrespetar a quien está conmigo.
DEBO ACEPTAR que en algunas ocasiones es necesario pasar por el gran dolor para conocer una gran felicidad, ya que a veces el suelo del fondo es el mas apto para brincar.
DEBO DE TENER PRESENTE que el sentir algo hoy, no implica que lo sienta mañana y así como me permito disfrutar, también debo permitirme llorar, ya que el dolor es parte de la vida, al igual que el placer.
DEBO ENTENDER que la comodidad que me brinda la rutina es falsa, porque la vida está en constante cambio, por eso es necesario aprender a tolerar la inseguridad natural que se maneja en la vida cotidiana.
DEBO ACEPTAR que los planes pueden desaparecer en un instante, porque el futuro se mueve como él desee y no como a mí me de la gana. Si éste me permite hacer algunas cosas sobre él, debo estar agradecido y no lamentándome por todo lo que no pude hacer.
DEBO ACEPTAR que alrededor del amor, la sociedad ha creado muchas cosas que son un fraude. Por eso debo dejar de ignorar la verdad sólo por seguir en una falsa comodidad o por miedo al dolor. Si la vida me demuestra que aquello en lo que puse mi corazón es una mentira, debo aceptarlo, llorando, desahogándome y renaciendo como la nueva persona que seré.DEBO MEJORAR mi autoestima… Para que la partida de quien quiero no me haga sentir despreciado, humillado o rechazado. Para no ser tan sensible al abandono. Para que no hiera mi ego. Para no terminar creyendo que me dejaron por feo o por tonto. Para poder aceptar que simplemente funcionó el tiempo que tuvo que funcionar. Para no arrastrarme poniéndome de alfombra a los pies de nadie.
DEBO ACEPTAR que a quien le agrado hoy, no es seguro que le agrade mañana y eso no tiene porque ofenderme si lo acepto. Si acepto que a veces las personas no pueden dar más. Si acepto que quien está conmigo tiene derecho a no estarlo y a que yo ya no le guste. Si acepto que quien amo, tiene derecho a tomar sus propias decisiones, aunque a mi no me satisfagan.
DEBO RECORDAR que a veces, lo bueno se obtiene esperando…. y que presionando muchas veces se arruina. Por eso es necesario tener paciencia, esperar tranquilamente y

RECORDAR….
Que la impaciencia es producto de un impulso emocional que tal vez pronto pasará.
Que la impaciencia asfixia a quien está conmigo.
Que la presión se puede convertir en irrespeto.
Que tomar una decisión mientras estoy impaciente es peligroso, porque estoy influido por un estado emocional extremo y pierdo toda objetividad, ahí no va mi verdad, va mi impulso, mi compulsión y podría hacer algo de lo que me arrepienta.

Además, si soy paciente no veré como sufrimiento el tiempo que estoy en espera.

DEBO APRENDER a no ser posesivo. El que alguien se vaya no es perder una pertenencia que me gustaba mucho. Mi pareja no es mía, es prestada y “su dueño” tiene derecho a llevársela cuando desee y aunque “ser dueño” de alguien brinde más seguridad que tenerlo prestado, debo entender que eso es una ilusión. Aunque crea esa persona es mía, no lo es, por lo tanto….
No puedo decidir sobre la vida de quien está conmigo
No puedo esperar que haga sólo lo que yo desee.
No puedo controlarle, manipularle, adueñarme de ella, ni controlar su destino.
No debo reclamarle a la vida porque me quitó lo que me prestó.
Pero sobre todo, DEBO APRENDER QUE NUNCA DEJARE DE APRENDER, y que mientras continúo, aprendiendo, debo permitirme vivir y sentir y ahora, que me empiezo a recuperar de los dolores que sufrí, porque no había aprendido que había mucho que aprender, lo único que me queda es, tomar un gran suspiro y decirme a mi mismo…
¡Bueno amigo… volvamos a empezar!.

Desconozco a su autor