domingo, 30 de junio de 2013

¿Cómo será ser el otro?


Cuando juzgamos, olvidamos ponernos en el lugar del otro,
ser el otro, y cerramos nuestro corazón.
Con el corazón cerrado, quedamos solos,
aunque estemos rodeados de gente.
En cambio, cuando dejamos de juzgar
abrimos nuestro corazón.

Y, con él, abrimos nuestros ojos.
Podemos ver al otro, saber quién es,
averiguar qué le pasa, cómo se siente.
Así, nuestros vínculos (de pareja, de amistad,
familiares, como padres, como hijos, con colegas)
se hacen más verdaderos, más profundos,
con bases más sólidas.
Desarrollamos la empatía y, con ella,
empezamos a desplegar uno de los atributos humanos
más elevados y esenciales para una vida plena,
con sentido: la aceptación.
Aceptación es más que tolerancia.
En la tolerancia queda aún un matiz de juicio
(Soy mejor que tú,
por eso te tolero a pesar de tus defectos).
Dejar de juzgar es empezar a conocer al otro.
Conocer es aceptar.
Y quien aprende a aceptar, nunca está solo.

Sergio Sinay

sábado, 29 de junio de 2013

Eres como tu padre…


Hace unos meses leía un artículo sobre la maldición de los Douglas. Tres generaciones de actores con diferentes tipos de adiciones. El patriarca Kirk Douglas, padre de Michael, aseguró que “Nunca he sido hombre de una sola mujer”. Michael, el hijo mayor, después de separarse de su mujer, afirmaba que había sostenido más de 500 relaciones extraconyugales y reconoció su adicción al sexo y al alcohol. Joel, hermano menos de Michael, abandonó su carrera como actor en los años 90 y empezó su autodestrucción a manos de las drogas. En 2004 fue hallado muerto en su apartamento de Nueva York por sobredosis. Y el caso más reciente es el del hijo mayor de Michael, fruto de su relación con Diandra, Cameron que fue detenido por posesión y tráfico de drogas y actualmente se encuentra en prisión.

Es como si existiese algún tipo de hilo conductor que se transmite de padres a hijos de generación en generación sin que aparentemente podamos hacer algo por evitarlo, al igual que no podemos evitar heredar los ojos marrones de nuestro padre cuando nos habría gustado tener los ojos azules de nuestra madre.

Emociones Heredadas

Heredamos de nuestros padres rasgos físicos que nos asemejan a ellos, y con la “educación” vamos adquiriendo también sus creencias, valores y hábitos. Pero al hacer el trabajo de El Código de la Emoción, he observado que no solo heredamos lo que va en nuestro código genético. También heredamos de nuestros padres y antepasados determinadas emociones que viajan con nosotros de generación en generación. Asi por ejemplo, puedo haber heredado de mi padre una emoción de “Obstinación” que hará que digan que me parezco a mi padre en lo obstinada que soy. Puede que esta emoción venga de primera generación, es decir que sea una emoción atrapada de mi padre, fruto de alguna experiencia que vivió antes de que yo naciese y que me fue “transmitida” en el momento de la concepción. O puede que esa emoción sea de segunda, tercera, cuarta o más generaciones. Es decir que mi padre me la trasmitió a mi pero no es una emoción que él haya experimentado sino que recibió como yo de “herencia”. Imagina que tu bisabuelo paterno vivió la guerra y pasó hambre. Esas experiencias hicieron que tuviese momentos de gran impacto emocional que generaron emociones atrapadas por ejemplo de miedo. Esa emoción atrapada de miedo puede haberse transmitido a través de tu abuelo a tu padre hasta llegar a ti.

En mi trabajo personal con el código de la emoción he llegado a identificar emociones heredadas de hasta 50 generaciones hacia atrás. Y pueden darse bien por vía paterna o por vía materna.

La manera de identificar estas emociones es fácil. Basta con preguntar por emociones heredadas. Y la manera de liberarlas es igual que con el resto de las emociones atrapadas, manteniendo la intención en liberar esa energía e intensificando esa intención pasando el imán por el meridiano principal de la persona 10 veces ( en lugar de 3 veces que suele ser lo normal). La diferencia en el caso de las emociones heredadas es que cuando liberas esa energía en ti, estás liberando y limpiando esa misma energía en las generaciones a través de las cuales esa emoción llegó a ti. Es decir si la emoción es heredada de tu padre, cuando tu liberas esa energía, estás al mismo tiempo liberando esa energía en tu padre.
Al sanar yo, también estoy sanando a todos mis antepasados a través de los cuales esa emoción llegó a mi en linea ascendente. Y no sólo eso, al liberar esa energía en ti, estás rompiendo la cadena para futuras generaciones ya que al no tener ya esa energía no podrás pasársela a tus hijos. Parece magia pero es algo muy real. Un auténtico regalo.

Quizás esas emociones heradadas sean el origen de determinadas maldiciones que parecen cebarse con ciertas familias como los Douglas. O de ciertas adiciones que pasan de generación en generación.

Todos tenemos nuestro cupo de emociones heredadas, liberar esa energía no solo nos ayuda a nosotros librándonos de una energía que no nos pertenece, pero cuyos efectos sufrimos, sino que ayuda a todos los que nos precedieron y a los que nos sucederán.
Fuente: El Código de las Emoción

viernes, 28 de junio de 2013

Si algún día

Si algún día tienes ganas de llorar…
Solo llámame. No prometo que te haré reír, Pero puedo llorar contigo.

Si algún día quieres correr del camino…
No tengas miedo, llámame. No prometo pedirte parar, Pero puedo correr contigo.

Si algún día no quieres oír a alguien…
Llámame. Prometo estar ahí para ti. Y prometo ser muy callado.

Pero si algún día tu llamas…
Y no hay respuesta, Ven rápido a verme. Será porque te necesite.




jueves, 27 de junio de 2013

Nunca en la otra orilla

¿Por qué miras siempre hacia el otro lado?
¿Por qué piensas siempre que los otros, amigos,
conocidos y vecinos, son más dichosos?,
y dices con ligereza:

- A los otros les va mucho mejor,
y yo doy lo mejor de mí y no llego a nada.

La otra orilla siempre es más bella. Yace muy lejos.
Como petrificado, miras fijamente hacia la bella claridad.

Jamás tuviste en cuenta que también
los de la otra orilla te observan
y piensan que posees mucha mas felicidad,
pues ellos solo ven tu parte agradable.

Tus pequeñas y grandes preocupaciones no las conocen.
Vivir feliz es un arte, para ello conviene sentirse satisfecho…

“La felicidad no está en la otra orilla, está en ti”.

Phil Bosman


Los chakras y El Código de la Emoción

Llevo cosa de un mes con la idea de aplicar el trabajo de El Código de la Emoción a la limpieza y equilibrio de los “chakras”. Para aquellos que ya están familiarizados con este concepto de “ruedas de energía”, que es la traducción de la palabra chakra del sánscrito, esta entrada puede que sirva de recordatorio. Para aquellos que no estén familiarizados con este concepto, espero abra su curiosidad y les aporte algo de claridad.

Somos energía


Todo lo que existe en el Universo es energía. Energía vibrando a diferente frecuencia. Tanto la silla sobre la que te sientas, el ordenador que tienes delante, la ventana y todo lo que ves a través de ella está compuesto de energía. Nuestro cuerpo físico no se escapa de esta verdad, es un sistema de energía que no acaba donde tu piel sino que continúa más allá de los límites de nuestra visión, se ve afectada por el entorno y también interactúa con él. Vemos nuestro cuerpo físico porque la vibración de la energía que lo conforma es lo suficientemente “lenta” como para que podamos visualizarla a simple vista. Pero más allá de los límites de la piel la energía continúa en formas más sutiles que no son visibles para el ojo no entrenado para verlas. Este campo magnético de energía, que podemos suponer con la forma de un huevo que rodea nuestro cuerpo físico, es lo que se denomina “aura”. Y el “aura” está creada por la energía de los chakras.

Los chakras


Chakra es una palabra sánscrito que significa “rueda”. Un chakra recuerda a un disco giratorio del tamaño de una moneda que se abre y se cierra como la lente de una cámara. Son centros de energía que reciben y envían información y energía vital, neurotransmisores que conectan nervios, órganos, hormonas, emociones. Cuando un chakra está abierto, está recibiendo información y recogiendo datos procedentes de tu entorno.

Cada chakra alimenta energéticamente a una parte del cuerpo físico, pero también el aspecto emocional, mental y espiritual de esa parte.

Cada chakra sintoniza una frecuencia, un aspecto diferente de la energía y los siete aspectos forman la totalidad, al igual que los siete colores del arco iris forman la luz. Mantener estos siete aspectos “equilibrados” nos ayuda a movernos por la vida “afinados” y de esta forma crear la mejor melodía. 


Para los efectos de este trabajo, vamos a considerar los siete chakras principales que puede ver en la imagen de arriba, así como los chakras secundarios de las manos y los pies.

Las sensaciones que se pueden sentir en ellos son muy variadas pero algunas de las que yo he sentido son: calor, vibración, hormigueo, una profunda tranquilidad, etc. Dependiendo del chakra que estemos trabajando la energía puede sentirse más densa, si estamos trabajando con alguno de los tres chakras más materiales: 1º, 2º y 3º, ó más sutil si estamos trabajando con los tres chakras espirituales: 5º, 6º y 7º. El 4º chakra situado en el corazón sirve de puente y enlace entre las energías más materiales de los chakras inferiores y las energías más sutiles de los chakras superiores. Es el que conecta la parte física con la espiritual y nos permite experimentar el amor.
A continuación presento un resumen muy breve de las enseñanzas vitales que representan los 7 chakras:
  • Primer chakra: Enseñanzas relativas al mundo material.
  • Segundo chakra: Enseñanzas relativas a la sexualidad, el trabajo y el deseo físico.
  • Tercer chakra: Enseñanzas relativas al ego, la personalidad y la estima propia.
  • Cuarto chakra: Enseñanzas relativas al amor, el perdón y la compasión.
  • Quinto chakra: Enseñanzas relativas a la voluntad y la autoexpresión.
  • Sexto chakra: Enseñanzas relativas a la mente, la intuición, la percpeción profunda y la sabiduría.
  • Séptimo chakra: Enseñanzas relacionadas con la espiritualidad.
En las próximas entradas iremos analizando cada uno de los chakras individualmente e iré sanando y equilibrando cada uno de ellos utilizando para ello diferentes visualizaciones, que iré compartiendo, ejercicios y el Código de la Emoción como base de todo ello.

Por lo pronto, he procedido a testar el estado de mis chakras en este momento y el resultado es el siguiente:

Chakra 1º (chakra Raíz) – Situado en la base del tronco, entre el ano y los genitales: Equilibrado.

Chakra 2º – Situado sobre el pubis, por detrás en el abultamiento del hueso sacro: Desequilibrado.

Chakra 3º: Situado en la cintura, dos dedos por encima del ombligo: Desequilibrado.

Chakra 4º – Situado en el pecho a la altura del corazón y por detrás de los omoplatos: Equilibrado.

Chakra 5º – Situado en el cuello a la altura de la garganta, por detrás bajo la 7ª vértebra cervical: Desequilibrado.

Chakra 6º – Situado en medio de la frente, sobre las cejas: Equilibrado.

Chakra 7º – Situado en la parte superior de la cabeza, en la coronilla: Equilibrado.

Fuente: El Código de la Emoción