Cierra los ojos por algunos minutos y deja tus pensamientos volar por sitios de amor. No podemos cambiar el mundo, ni quitar todo el dolor de la tierra , ni tener ya resueltos todos nuestros problemas, pero podemos a cada minuto mirar con ojos del amor a cada cosa.
Si pensamos que todo es pasajero, miraremos con cariño lo negativo que te encamina a la elevación y perfección, y luego observaremos con felicidad el cambio del mal en bien, de tristezas en alegrías.
Lo que hoy nos hace sonreír fueron las cosas que nos hicieron llorar ayer.
Nuestras faltas de hoy también son las alegrías de mañana.
Las personas se van, los amores se pierden en el tiempo, los problemas se solucionan, hasta el mismo sol se va cada noche para renacer al día siguiente ... no te quedes en el medio del camino porque allá ... ¡algo te espera!
Dicen que a cierta edad las mujeres nos hacemos invisibles, que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina, y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que sólo cabe el ímpetu de los años jóvenes.
Yo no sé …. si me habré vuelto invisible para el mundo, es muy probable …., pero nunca fui tan consciente de mi existencia como ahora; nunca me sentí tan protagonista de mi vida, y nunca disfruté tanto de cada momento de mi vida.
Descubrí que no soy una princesa de cuento de hadas; descubrí al ser humano que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas.
Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta, de estar llena de defectos, de tener debilidades, de equivocarme, de hacer cosas indebidas, de no responder a las expectativas de los demás. Y, a pesar de ello, quererme mucho y aún amar, de sentir, de vibrar.
Cuando me miro al espejo, ya no busco a la que fui en el pasado... sonrío a la que soy HOY.... me alegro del camino andado, y asumo mis contradicciones.
Siento que debo saludar a la joven que fui, con cariño, pero dejarla a un lado; porque ahora me estorba. Su mundo de ilusiones y fantasía ya no me interesa. Me interesa ser yo, aquí y ahora!
¡Qué bien no sentir ese desasosiego permanente que produce correr tras los sueños! Que bien poder disfrutar del silencio y de los pensamientos!
Que lindos son los recuerdos y sonreír tras ellos!!
La vida es tan corta y el oficio de vivirla es tan difícil, que cuando uno comienza a aprenderlo, ya hay que morirse. Por eso trato de vivirla a plenitud …. Como si hoy fuera el último, gozando cada minuto, cada momento, cada un te quiero, cada rayo de sol que me acaricia!
Y tan solo puedo dar gracias a Dios por toda esta maravilla!!
El ser humano tarda mucho en madurar.
TENER-RETENER.
Las realidades más grandes y más bellas las tendrás cuanto menos las poseas y retengas.
Si quieres tener el mar, contémplalo, abre tus manos en sus aguas y todo el mar estará en ellas. Porque si cierras tus manos para retenerlo, se quedarán vacías.
Si quieres tener un amigo peregrino, déjalo marchar y lo tendrás... porque si lo retienes para poseerlo, lo estarás perdiendo y tendrás un prisionero.
Si quieres tener el viento, extiende tus brazos, abre tus manos y todo el viento será tuyo, Disfrútalo!! Porque si quieres retenerlo, te quedarás sin nada.
Si quieres tener a tu hijo, déjalo crecer, déjalo partir y que se aleje... lo tendrás maduro a su regreso, porque si lo retienes poseído, lo pierdes para siempre. Los hijos son un regalo de Dios, pero son prestados … déjalos correr!
Si quieres tener el sol y gozar de su luz maravillosa, abre los ojos y contempla... porque si los cierras para retener la luz que ya alcanzaste te quedarás a oscuras.
Si quieres vivir el gozo de TENER, libérate de la manía de POSEER Y RETENER. Goza de la mariposa que revolotea, goza del río que corre huidizo, goza de la suave brisa que acaricia tu rostro.
Goza de la flor que se abre cara al cielo. Goza teniendo todo, sin poseerlo y sin retenerlo.
Sólo así gozarás de la vida, sabiendo que la tienes sin poseerla, y dejándola correr sin retenerla y sabrás que bien has vivido la vida.
“Que tus momentos sean de paz, todos los días sean grandiosos y nunca dejes de AMAR”
Fuente: EPYA
La excelencia como forma de vida, parte de principios simples y de reglas rígidas, un profundo sentido del liderazgo y la capacidad de reinventarse a uno mismo.
Si alguna vez en la intimidad has sentido la necesidad de hacer un cambio en tu vida porque estás insatisfecho, aprovecha este impulso y dirige ese cambio.
Algunas veces la necesidad de cambiar surge de la necesidad de estar llenos y de alejar el vacío.
El vacío es insatisfacción, nace de nuestra incapacidad de vivir con excelencia y nos llena de frustración, que nace de nuestro egoísmo caprichoso.
La plenitud es vivir la excelencia, es estar satisfecho de uno mismo, es saberse el dueño del imperio de uno mismo. Es amarse a sí mismo y consagrarse al servicio de los demás, especialmente a los que tenemos más cerca, padres, hermanos, algún día hijos, familiares, los amigos y aquellos a los que apreciamos, incluso a los extraños.
El cambio es una constante de vida, la vida es un movimiento constante, pero el tiempo y el destino están en nuestras manos, el cambio debe ser dirigido por nuestra propia voluntad.
La dirección que tomemos pude acercarnos ó alejarnos de los demás, si el cambio es bueno, nos acercará, si es malo nos alejará.
Nuestra capacidad de reinventarnos es nuestra capacidad de cambiar, estar más cerca de los demás implica una capacidad de ser deseados a los ojos de las personas; si damos lo mejor de nosotros seremos apreciados y deseados, extrañados y amados, nos habremos reinventado a los ojos de los demás.
Cuando la gente nos acepta es porque somos agradables, positivos, útiles; la gente desea que estemos cerca porque damos soluciones y nuestra presencia irradia satisfacción, ilusión, alegría; porque somos auténticos y nos mostramos como somos, esto nos acerca a los demás.
La prueba de fuego llega cuando vemos hacia adentro de nosotros mismos, cuando nos buscamos a nosotros, ahí dentro debemos buscar los que nos anima, ambición, poder, dinero, placer, nada, vacío la excelencia.
Si dentro de mi he descubierto lo que me anima, entonces he descubierto quien soy yo, porque lo que me anima es lo que yo soy, si lo que me anima es la pasión por ser excelente entonces seré excelente, es la capacidad de ser mejor.
El rumbo de la excelencia está trazado por los valores, la verdad, la bondad, la belleza, la superación personal y el bien común.
La intención de cambiar no es suficiente, el cambio debe pasar del corazón a las manos, para entregar a todos lo mejor de uno mismo, para crear una cultura de excelencia.
Los hábitos de excelencia deben ser adecuados a las necesidades de aquellos con quienes convivimos. En el darnos a los demás está la excelencia, en el hacerlo hasta que duela, para que esté bien hecho, en el servir, en el hacerlo bien, con pasión, con ilusión.
La excelencia es una manera permanente de ser, es hacer las cosas bien, sin errores, con actitud y voluntad de servir.
El liderazgo comienza con nuestro propio convencimiento de que buscamos la excelencia como forma de vida, por el bien que nos otorga a nosotros mismos y los que nos rodean
Si nos convencemos de adoptar la excelencia como forma de vida, con pasión, entonces ya está en nosotros la capacidad de ser líderes.
La perfección no existe, no es propia de los hombres, pero la excelencia y la mejora continua son capacidades a nuestro alcance.
El cambio empieza por nuestras actitudes, pero si cambiamos de actitud nos acercamos al cambio de hábitos. Esta es la clave para ser los líderes.
Fuente: EPYA
La etapa de la adolescencia y de la cual se habla con mucha frecuencia se refiere principalmente a los múltiples cambios que se padecen en esta etapa, y van de los cambios físicos y hormonales hasta los incontables cambios que sufre la mente(psique) del individuo, porque deja de ser un niño y se está transformando en un joven que tendrá que tomar decisiones y responsabilidades, el carácter toma caminos insospechados y la personalidad real y verdadera comienza a asomarse bajo ese rostro de niño que aun persiste.
Los jóvenes ahora al mirarse al espejo descubren un cuerpo nuevo, comienzan los contactos con el sexo opuesto y sienten las llamadas mariposas en el estómago, las llamadas pandillas mixtas surgen mágicamente. La principal preocupación ahora es el sexo y por supuesto conseguir gustar y seducir a los miembros del sexo contrario. Por su mente comienzan a llegar las dudas referentes a la orientación sexual y la experimentación con estímulos fuertes como el alcohol, las drogas y el tabaco.
Son capaces de adoptar una nueva conciencia social. Debido a que su desarrollo emocional y cognitivo no van al mismo paso muy probablemente será que ciertos valores que apoyan a la vez los violen, en este sentido es una etapa contradictoria.
Sus relaciones interpersonales se ven afectadas por todos estos cambios, lo bueno es que conforme se va avanzando en esta etapa suelen presentarse menos conflictos entre hijos y padres, se da un mayor respeto pues lo hijos ya ven a sus padres como individuos y comprenden que sus opiniones se basan en ciertos valores, y aunque siguen discrepando en cuanto a los límites que le son impuestos poco a poco se van dando cuenta que a la larga les beneficiaran. Las amistades con otros chicos(as) empiezan a ser de mucha influencia y son clave en el desarrollo personal de su identidad propia.
Lo que un Adolescente necesita es estructura, orden, tiempo de calidad, amor y apoyo incondicional, desean de nosotros autoridad más no autoritarismo pues necesitan ir tomando sus propias decisiones para crecer con congruencia.
Y un consejo... cuando hable con su hijo adolescente ponga toda su atención en la conversación, responda las preguntas con sinceridad y no lo interrumpa mientras habla, él se lo agradecerá y con el paso del tiempo usted notará como él es capaz de hablarle con respecto y gratitud.
Lic. Claudia Rmz. Ulloa
Psicoterapeuta Infantil
El saludo de un indígena maya era: 'In lake'ch', que significa 'yo soy otro tú', o 'tú y yo somos uno, todos somos uno'. A este hermoso saludo el otro contestaba: 'Hala ken'. Algo así como 'tú eres otro yo'.
Este saludo refleja la misma comprensión unitaria de muchos orientales y de los místicos que no ven separación.
Según esta visión todos somos lo mismo, somos uno en distintos cuerpos y distintos procesos. Lo que le hago al otro me lo hago a mí mismo, sea que lo odie o lo ame, lo atraiga o lo rechace. Cada ser es una chispa de la divinidad, somos hermanos como hijos del mismo Dios Padre y Madre. Sentirte uno con todos, derriba los muros de la intolerancia y te pone en un estado de gracia: amas con amorosa compasión. Ya no puedes juzgar con ligereza, entiendes a todos y al que falla lo ves como un ser inconsciente.
Cuando inviertes tu energía en culpar, juzgar o acusar, el ego está de protagonista, que es lo que le gusta. Nunca ganas nada con el juicio o la culpa, pero sí pierdes lo más valioso: tu paz interior.
Necesitas serenarte, buscar el equilibrio y entender que cada persona vive su propio proceso.
La compasión te da ojos de misericordia para ver los vacíos de los demás y entender sus carencias afectivas. Siente a Dios en tu interior, apela a lo mejor de ti y busca lo que une, no lo que enfrenta. Todos andamos en distintos niveles de inconsciencia y tu papel no es el de actuar como juez. “no juzgues y no serás juzgado”. Invierte tu energía en comprender y ayudar, en ser flexible y tolerante, en perdonar de corazón.
El río de los conflictos cambia su curso cuando decides no culpar a los demás en cuanto a tus relaciones. En lugar de culparlos eliges examinar tu propia conducta y hacer cambios en tu interior.
Al mismo tiempo decides ponerte en su lugar para poder entender por qué actúan de determinada manera. Es una sabia elección que borra los juicios despiadados y te permite crecer en compasión.
Aunque suene extraño, cada persona hace lo mejor que puede con sus dones y sus limitantes. Tu papel no es erigirte en juez de los otros, es comprender, perdonar y, en casos graves, poner límites.
Toma hoy tres buenas decisiones por la paz de tu alma y la armonía en tu hogar y tu trabajo:
1. Me comprometo a no hablar más de problemas, solo de aprendizajes y pruebas necesarias.
2. Me comprometo a buscar soluciones, no a buscar culpables.
3. Me comprometo a ser compasivo y no juzgar. Sé fiel en tu propósito y estarás en la cumbre respirando aire fresco.
Fuente: EPYA