jueves, 17 de septiembre de 2015

El Arte de la Serenidad (III)

Es más tolerable y más fácil no adquirir que perder.

Que no se apodere de nosotros la inconstancia, vicio en extremo 
enemigo de la serenidad.

Quien se dedica a muchas cosas, a menudo entrega a la suerte el 
dominio de sí mismo.

Es propio del hombre reírse de la vida antes que lamentarse. Es mejor aceptar con tranquilidad las costumbres públicas y los 
defectos humanos, y que no se escapen involuntariamente ni la risa ni 
las lágrimas.


En tus males conviene que te conduzcas de tal modo que des al 
dolor sólo cuanto la naturaleza ordene, no cuanto ordene la 
costumbre.

No es grata y segura la vida de quienes viven siempre bajo una 
máscara.

Hay que mezclar y alternar estas cosas: la soledad y la compañía 
de la multitud.

No hay que tener la mente en la misma tensión constantemente.

Hay que dar un alivio a nuestros espíritus: tras haber descansado 
surgen los mejores y más vivos proyectos.

A través de las ocupaciones se pasa la vida.

Ante todas las cosas es necesario evaluarse a uno mismo, porque 
las más veces nos parece que podemos más de lo que en verdad podemos.

Los patrimonios, causa máxima de las aflicciones humanas.

La mejor medida del dinero es no caer en la pobreza ni alejarse 
demasiado de la pobreza.

¡Qué tarde es comenzar a vivir cuando hay que abandonar la vida!
Séneca


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