jueves, 11 de abril de 2013

Ejercicio Para Construir Emociones Positivas


En esta época muchas personas están enfrentando retos y situaciones que pueden resultar desgastantes, tanto económica como emocionalmente.

Queremos darte una herramienta que te ayudará a construir emociones positivas, sin importar la situación por la que estés pasando. La verdad es que las cosas siempre parecen más difíciles de lo que en verdad son, y esto es debido a que las personas tendemos a poner toda nuestra atención en aquello que está mal, y nos olvidamos completamente de lo que está bien en nuestras vidas.

Lo que está bien simplemente lo damos por hecho y no lo valoramos en absoluto. Por el contrario un problema que surge, ya sea pequeño o algo más serio, acapara toda nuestra atención, con lo cual nuestro estado de ánimo se ve arrastrado hacia emociones “negativas” como preocupación, angustia, ansiedad, estrés, mal humor, etc.

Por esto es que ahora queremos compartir contigo un ejercicio que es muy sencillo, pero muy poderoso, si de verdad te dedicas a practicarlo. Este ejercicio te ayudará a regresar tu atención a las cosas que están bien en tu vida, con lo cual lograrás un mejor balance de tu estado emocional, dejando de sentir que los problemas son tan grandes como aparentan. Con este ejercicio aprenderás a generar dentro de ti un estado emocional positivo, de bienestar, disfrute y alegría, en el momento en que decidas que necesitas o deseas sentirte así.

Ejercicio Para Construir Emociones Positivas:


  • Haz un paréntesis en lo que sea que estés haciendo en este momento, y decide que por los siguientes 5 minutos nada va a importar más que hacer este ejercicio.
  • En este momento, busca algo que puedas percibir con tus sentidos, que te resulte agradable. Puede ser algo que ves como un color, una textura; algún sonido como el viento, pájaros, personas hablando; algo que sientas con tu piel como una temperatura, una textura, incluso el peso de tu cuerpo sobre la silla en la que estás... cualquier cosa que pueda resultar agradable para ti. La clave de este punto es que sea algo que sientes, y no algo que piensas.No se trata de pensar “que bonito color verde de esa planta, me recuerda a las plantas que hay en casa de mi tía, hace mucho que no la veo...”. Lo que quieres es precisamente NO PENSAR EN NADA, y más bien poner tu atención en SENTIR. Sentir un color es simplemente verlo, y disfrutar tu capacidad de verlo, sintiendo su intensidad, su brillantez, etc. Sentir un sonido es también simplemente disfrutar tu capacidad de oírlo, sin ponerle significados ni explicaciones. El sonido de un pájaro escúchalo como si fuera la primera vez que oyes ese sonido y no sabes qué es, pero puedes disfrutar su belleza.
  • Una vez que hayas encontrado algo que te resulta agradable, mantente ahí sintiéndolo, disfrutándolo unos cuantos minutos. Si te llegan pensamientos simplemente déjalos pasar, y regresa a sentir. Recuerda que es muy importante que le dediques aunque sean 5 minutos, pero saber que durante esos 5 minutos nada es más importante que hacer este ejercicio. Cualquier pendiente o pensamiento que surja déjalo a un lado para retomarlo cuando termines con tu ejercicio.Cuando hablamos de hacer un paréntesis no necesariamente significa que debes dejar de hacer lo que estás haciendo, pero sí debes de callar tu mente, dejar de pensar y dedicar unos minutos a sentir. Eso es todo.
Lo más importante de este ejercicio es que puedes practicarlo las veces que lo desees, y en cualquier momento que lo desees. No importa si estás en medio de una junta del trabajo, o en casa lavando trastes, o en medio del tráfico, puedes practicarlo y empezar a tener un verdadero control de tu estado emocional.

En vez de que las circunstancias externas determinen tu estado de ánimo, irás aprendiendo a ser tú quien decida cómo quieres sentirte en cada momento de tu vida. Ésta es la base fundamental de una autoestima sólida, en la que tú eres dueño de tu bienestar y de tu felicidad, y no permites que las situaciones externas te dominen.


Fuente: Mi Superación Personal

miércoles, 10 de abril de 2013

¿Por qué a veces nos incomodan los cumplidos?

Prácticamente a nadie nos gusta que nos critiquen, que resalten nuestros errores, o que nos corrijan. A algunas personas esto les afecta mucho, mientras a otras les puede resultar simplemente incómodo.

Esto es normal ya que por naturaleza tendemos a sentirnos a gusto con la aprobación de los demás, y la desaprobación nos causa cierta ansiedad, en mayor o menor grado, según el caso.

¿Pero qué hay de quienes se incomodan con la aprobación de otros? Hay personas que cuando reciben un elogio o un cumplido, lejos de ponerse contentas se incomodan, lo rechazan o incluso se molestan.

Tal vez te ha sucedido que alguien te hace un comentario como: “¡qué bonitos zapatos traes!”, y en vez de sentirte bien, sientes cómo ese comentario te hace sentir mal.

Si a ti te pasa esto, puede deberse a una autoestima debilitada. La incomodidad puede surgir básicamente de 2 creencias:

  1. No lo merezco. Esto tiene que ver con una muy baja autoestima, en la que no caben pensamientos ni emociones positivas hacia uno mismo. Cuando alguien te da un cumplido, sientes que no hablan de ti, sino de alguien más. Lo sientes totalmente ajeno a ti.
  2. Pone en evidencia mis fallas. Si me reconocen algo o me hacen un cumplido, significa que antes estaba mal y ahora notan la mejoría. En este caso pones tu atención en lo mal que estabas y que seguramente todos lo notaban. Un buen ejemplo es cuando te dicen algo como: "que bien te ves hoy", e inmediatamente piensas "qué tan mal me vería antes”.
Observa qué tan a gusto te sientes con los cumplidos. Si notas que te incomodan o te molestan, es señal de que necesitas trabajar un poco en tu autoestima. También puede suceder que necesites un cumplido para sentirte bien contigo, y sólo hasta conseguirlo reafirmas tu autoestima. Esto también es señal de una autoestima debilitada, ya que requieres de la aceptación de otros para estar a gusto contigo.

Si por el contrario alguien te hace un cumplido y puedes aceptarlo cómodamente, sin sentir que eres una persona más valiosa por ese cumplido, simplemente aceptándolo como algo real, entonces es señal de que tu autoestima es adecuada.

Una persona con una autoestima sólida no necesita recibir cumplidos de otros para sentirse bien, pero si alguien hace algún comentario positivo sobre su persona, lo acepta y lo agradece con total naturalidad. ¿Cómo te sientes tú con los cumplidos?

Fuente: Mi Superación Personal

Manejo de Enojo: ¿Por qué a veces nos enojamos más de la cuenta?

¿Te ha pasado alguna vez que sucede algo que te enoja mucho, y una vez que se te pasa el enojo te sientes mal por haber reaccionado así?

Todos nos enojamos. El enojo es normal y es una respuesta instintiva ante algo que nos resulta amenazante. Entender esto es muy importante, ya que muchas veces nos sentimos mal con nosotros mismos después de un enojo y nos decimos cosas como “no debí enojarme”, ¡como si eso fuera posible!

La verdad es que nunca decidimos enojarnos. El enojo nos sucede automáticamente. Cuando nos damos cuenta es porque ya está el enojo en nosotros.

El problema del enojo no es el enojo en sí, sino cuando el enojo es demasiado grande y no nos permite tomar decisiones adecuadas y actuar con sensatez. Cuando nos enojamos demasiado tomamos una postura de batalla contra aquello que nos está agrediendo, y nuestra percepción de la situación se vuelve totalmente orientada hacia nuestra necesidad y el deseo de ganar esa batalla, lo cual generalmente no es muy recomendable ni para las relaciones con otros, ni para nuestra salud.

No podemos decidir no enojarnos, pero si podemos decidir dos cosas muy importantes:

A. Qué hacer con nuestro enojo. Una vez que te das cuenta que hay enojo en ti, te recomendamos manejarlo de la siguiente manera:

  1. Si el enojo no es muy grande, pero la situación puede hacer que siga creciendo (por ejemplo si estás discutiendo con tu pareja y sientes que cada vez te enojas más), es recomendable alejarte físicamente de la situación si es posible, para evitar que el enojo escale. Una vez que te calmes será más fácil afrontar nuevamente la situación.
  2. Una vez que te alejaste, puedes sacar tu enojo de una manera inteligente y saludable. No se trata de reprimir el enojo, se trata de saber manifestarlo. Algunos ejercicios útiles para sacar el enojo son: ejercicio físico, golpear una almohada, escribir sobre lo que te enoja, o hacer respiraciones profundas.
  3. Si no puedes alejarte físicamente, entonces trata de alejarte emocionalmente. Comienza a hacer respiraciones profundas lentamente, y pon tu atención en tu respiración. Piensa en que en ese momento no vale la pena seguir peleando contra aquello que te está enojando, ya que enojarse de más nunca trae buenos resultados. Es más inteligente aprender a manejar tu enojo que ganar una pelea (¡ya sea con otra persona o contra el tráfico!)
B. Aprender a ser menos vulnerables ante aquellas situaciones que nos enojan.

Solemos decir cosas como “me hiciste enojar”, cuando en realidad nadie puede hacernos enojar. Nosotros nos enojamos cuando suceden cosas que nos disparan el enojo, y suelen ser temas a los que somos sensibles. Cada persona es sensible a temas diferentes. Es por esto que un comentario como “que tonto eres”, a alguien le puede provocar risa, mientras que a otro le dispara un tremendo enojo.

Todos tenemos “botones” a los que somos sensibles, y si alguien toca ese botón, surge en nosotros el enojo. No tiene que ver con la otra persona, tiene que ver con que es un tema delicado para ti. Es un tema en el que tu autoestima no es muy sólida, y por eso te sientes amenazado.

Cuando algo te “haga enojar”, pregúntate “¿qué es lo que realmente me enoja de esto?”. Vas a descubrir la causa real detrás de tu enojo.

Pregúntate “¿a qué estoy siendo sensible?”, y vas a descubrir en qué parte de tu autoestima debes trabajar.


Fuente: Mi Superación Personal

martes, 9 de abril de 2013

¿Debo aceptar que necesito el cariño de otros, o debo ser independiente?

Muchas personas se plantean esta interrogante cuando se dan cuenta que necesitan demasiado de los demás o de alguna persona en particular. Algunas otras lo hacen cuando tratan de justificar su actitud distante por el miedo que tienen a depender de los demás y luego verse defraudados al perder el apoyo o cariño de esas personas.

Especialmente en las relaciones de pareja nos vemos obligados a tomar el riesgo de vivir una entrega que puede doler (o enojar cuando nuestra pareja no responde como queremos), o a vivir una relación emocionalmente distante porque buscamos no involucrar realmente nuestros sentimientos para no depender del otro.

Pues quisiéramos darte una nueva idea para resolver este dilema. Esta respuesta forma el camino para poder crear relaciones bonitas, profundas y satisfactorias. También es la vía directa para vivir una vida de apertura al cariño, el apoyo y la aceptación de los demás sin caer en relaciones de codependencia, enojos y conflictos con otros.

La fórmula se llama Autonomía Emocional. Es la manera útil y madura de manejar nuestras necesidades personales y nuestras relaciones con los demás de manera armoniosa y satisfactoria.


Se logra básicamente entendiendo que es normal que tengamos necesidad de las demás personas, pero que a la vez no es grave ni dramático cuando los demás nos fallan o no pueden atender y apoyarnos con nuestras necesidades.

La Autonomía Emocional es el reflejo de dos cualidades de la personalidad que se pueden desarrollar con facilidad: la autoestima y el desapego de las relaciones. Cuanto más alta y auténtica sea nuestra autoestima más fácil será desarrollar autonomía emocional y más plenas serán nuestras relaciones. Así mismo, mientras más aprendamos a manejar las pérdidas de una relación, más autonomía tendremos.

Si quieres tener más seguridad, carisma y gozo en todas tus relaciones, te invitamos a tener esta idea en cuenta. Es normal necesitar cariño, aceptación y apoyo de los demás, pero no es dramático cuando no podemos tenerlo.

Por supuesto, practicar esta idea no es tan fácil sin crecer en una autoestima verdadera. Recordemos que es muy fácil crear una autoestima falsa y que mucha gente por eso no tiene autonomía emocional, porque cree tener muy buena autoestima, pero en realidad sólo tiene una “armadura de autoestima” que le hace ser incapaz de desarrollar autonomía emocional.

Te recomendamos hacer un trabajo constante en tu autoestima para acabar con la falsa estima personal y crecer en autonomía, verás una transformación muy importante de muchas cosas en tu vida.

Además es importante aprender a desapegarse de las relaciones. Pero desapegarse no es dejar de depender de los demás ni ser distantes emocionalmente. Desapegarse es aprender a manejar la pérdida de una situación en que contábamos con alguien en cualquier sentido y que por cualquier razón no nos puede apoyar o responder como quisiéramos.

Una ventaja más de la autonomía emocional es que forma la base para que los demás nos vean como atractivos y agradables, así que en este tema hay todo que ganar: mejores relaciones, menos decepciones y más aceptación y cariño. Y todo sólo por aprender un poco más de nosotros mismos.

Fuente: Mi superación personal


¿En Qué Consiste Una Comunicación Efectiva?

Es absolutamente normal tener conflictos con otras personas. Finalmente cada persona piensa y actúa de manera única, y es inevitable que en algún momento choquemos con alguien en un tema determinado.

El problema no es que existan los conflictos, sino el saber cómo manejarlos cuando suceden.Un mal manejo del conflicto puede hacer que lo que era un simple malentendido se convierta en un verdadero problema.

A veces nos enfrascamos en la idea de que existe una verdad absoluta, y que además nosotros somos quienes la conocemos y debemos demostrarle al otro lo mal que está. ¿Te suena conocido?

Bueno, este es uno de los principales obstáculos para una comunicación efectiva, ya que cuando dos personas piensan de esta manera, lo único que se logra es tener a dos personas plantadas en su postura, tratando de demostrarle al otro su error.

Te vamos a dar unos tips de comunicación para que pongas en práctica la próxima vez que entres en conflicto con tu pareja, con tu jefe o algún compañero, los cuales te ayudarán a tener una comunicación mucho más efectiva y productiva:

1. Escucha. Este es un punto muy obvio, pero que no solemos llevar a cabo. Escuchar no significa dejar que el otro hable sin interrumpirlo, esperando a que termine para entonces yo decirle en qué está mal. Escuchar es realmente ponerme en los zapatos de la otra persona. Entender qué siente y por qué lo siente. Entender qué de lo que yo he hecho o dicho le está afectando de qué manera. No importa si creo que tiene razón o no. Ese no es el punto. Recuerda que no se trata de que haya un ganador, sino de resolver el conflicto, para lo cual necesitas entender de verdad qué le sucede a la otra persona. Aunque no estés de acuerdo, si la otra persona lo sientes así, esa es la verdad. Escúchala.

2. Resuelve el problema presente. No traigas veinte ejemplos pasados que se parecen al problema presente. No van a poder resolver todos y solamente va a hacer que el enojo aumente. Traten de enfocarse en lo que está sucediendo en el momento presente y hablar solamente de él.

3. Habla de lo que sientes, no critiques a la otra persona. No juzgues al otro con calificativos como: “estás mal”, “siempre te equivocas”, “eres muy enojón”, etc. Más bien habla de lo que tú sientes. Por ejemplo: “cuando gritas de esa manera yo siento miedo”, “no me siento a gusto con la manera como haces eso”, etc. Hazte responsable de tus sentimientos, en vez de atacar al otro.

4. No reacciones a la crítica. Si la otra persona te critica, mantén tu tranquilidad. Esto suena más fácil de lo que es en realidad. Se trata de que no te sientas vulnerable a los comentarios de la otra persona. Que entiendas que el otro está alterado y por lo tanto va a tratar de defenderse. No es nada fácil no tomarse personal este tipo de críticas en medio de un conflicto. De hecho se necesita tener una autoestima sólida que te permita estar presente en medio de un conflicto, aún escuchando las críticas sin que eso te afecte. No critiques de regreso ya que eso se convertirá en una escalada de críticas y agresiones. Aunque te moleste la crítica, trata de escuchar al otro. ¿Por qué lo dice? ¿Qué le está molestando? date cuenta que probablemente está en un estado emocional alterado y por lo tanto el criticarte es una manera de defenderse. No lo tomes personal, recuerda que la prioridad es resolver el conflicto, no agrandarlo.

5. Reconoce tus errores. Una vez que hayas escuchado lo que la otra persona tiene que decir, reconoce la parte que sí te corresponde. En la gran mayoría de los conflictos, las dos partes tienen parte de la responsabilidad. A veces queremos hacernos víctimas y poner a la otra persona como la causante absoluta del conflicto, pero si somos objetivos y realmente aprendemos a escuchar, podrás darte cuenta de cual es tu parte en el conflicto. Una vez que lo identifiques, reconócelo a la otra persona. Esto hará que ella sienta que sí se le escucha, y en vez de seguir atacando, probablemente estará más dispuesta a dialogar y reconocer sus propios errores también.

6. Confirma lo que has entendido. Este punto es importante. Se trata de decirle a la otra persona lo que tú has entendido que le molesta, simplemente para verificar si efectivamente entendiste bien. Parece un poco obvio y repetitivo, pero te sorprenderá saber la cantidad de malos entendidos que se dan, incluso cuando aparentemente ya se dialogó. Decir algo tan simple como: “Lo que he entendido que te molesta es....”, y luego preguntar: “¿es correcto? ¿o hay algo que entendí mal o que me faltó entender?”
7. Plantea posibles soluciones. Una vez que has entendido lo que realmente le sucede al otro, y que tienes claro lo que te molesta a ti, puedes empezar a proponer posibles soluciones que le ayuden a ambas partes a estar más a gusto con el tema de conflicto. Se trata de proponer y pedirle su opinión a la otra persona, así como invitarla a proponer también opciones. No se trata de imponer una solución que tu crees es la mejor. Recuerda que hay que escuchar y tomar en cuenta al otro. Nunca asumas que sabes lo que el otro quiere. Mejor pregúntale.

8. Aléjate si no puedes manejarlo. Si en algún momento sientes que estás perdiendo la calma y te está ganando el enojo, la frustración o las ganas de criticar al otro, mejor aléjate de la situación hasta que te tranquilices. Dile a la otra persona tranquilamente algo como: “En este momento creo que me estoy alterando y ya no puedo seguir con esta discusión. Necesito alejarme un rato y cuando me calme quisiera retomarla para que encontremos una solución que nos beneficie a los dos”. Si la otra persona insiste en que sigan hablando, vuelve a explicarle enfatizando tu interés en resolver el problema de la mejor manera posible, diciendo algo como: “Me interesa mucho que resolvamos esto y me interesa mucho poder escucharte y entenderte. Por eso necesito alejarme un momento para calmarme y poder seguir encontrando una solución que nos funcione a los dos”.

Recuerda que la prioridad es encontrar una solución que sea aceptable para ambas partes. Que no se trata de una lucha de poderes o de que alguien gane la discusión. Se trata de entender a la persona con la que estás teniendo el conflicto.

Para lograr una comunicación muy efectiva y que puedas mantenerte en un estado tranquilo en medio de las críticas y los comentarios negativos de la otra persona, te recomendamos mucho hacer un trabajo profundo para fortalecer tu autoestima. Esto te ayudará a no tomarte los comentarios de manera personal, te permitirá realmente ponerte en los zapatos del otro, podrás reconocer tus propios errores sin miedo a hacerlo, y sobre todo a sabrás que tú puedes tener el control de ti en medio de una situación de conflicto.

Pon en práctica estos tips y verás cómo mejoran notablemente tus relaciones interpersonales.


Fuente: Mi superación personal