sábado, 13 de abril de 2013

¡Tú puedes! ¡todos podemos!

Haz como los pájaros: comienza el día cantando.
La música es alimento para el espíritu.
Canta cualquier cosa, canta desafinando, pero canta.
Cantar dilata los pulmones y abre el alma para todo lo bueno que la vida le ofrece.
Si insistes en no cantar, por lo menos escucha mucha música y déjate llevar por ella.

Ríete de la vida, ríete de los problemas, ríete de ti mismo.
La gente comienza a ser feliz cuando es capaz de reírse de sí misma.
Ríete de las cosas buenas que te suceden.
Ríete abiertamente para que todos se puedan contagiar de tu alegría.

No te dejes abatir por los problemas.
Si procuras convencerte de que estás bien,
vas a terminar convenciéndote de que realmente lo estás,
y cuando menos lo pienses te vas a sentir realmente bien.

El buen humor, así como el mal humor, se contagian.
¿Cuál de ellos vas a escoger?
Si estás de buen humor, las personas a tu alrededor
también lo estarán y eso te dará más fuerza.

Lee cosas positivas.
Lee buenos libros, lee poesía, porque la poesía es el arte de aceitar el alma.
Lee romances, historias de amor, o cualquier cosa
que reavive tus sentimientos más íntimos, y más puros.

Practica algún deporte.
¡El peso de la cabeza es muy grande y tiene que ser contrabalanceado con algo!
Además te vas a sentir bien dispuesto, más animado, más joven.

Encara tus obligaciones con satisfacción.
Es maravilloso disfrutar lo que se hace.
Pon amor en todo lo que está a tu alcance.
Cuando te propongas hacer algo, ¡métete de cabeza!

No dejes escapar las oportunidades que la vida te ofrece, no vuelven.
No eres tú que está pasando, son las oportunidades que dejaste ir.

Ninguna barrera es infranqueable si estás dispuesto a luchar contra ella.
Si tus propósitos son positivos, nada podrá detenerlos.
No dejes que tus problemas se acumulen, resuélvelos lo antes posible.

Habla, conversa, explica, discute y perdona: el silencio mata.
Exterioriza todo, deja que las personas sepan que las estimas,
que las amas, que las necesitas.
¡Amar no es vergüenza, por el contrario, es lindo!

Vuelve a las cosas puras, dedícate a la naturaleza.
Cultiva tu interior y ella hará que brote belleza de todos tus poros.

No seas aburrido... ¡Tú puedes! ¡Todos podemos!
Entonces ... ¡¡¡Vamos!!!

¡VIVE MEJOR!

Desconozco a su autor


jueves, 11 de abril de 2013

Tu felicidad depende de ti

Cuántas veces nos encontramos sintiéndonos tristes, desmotivados, preocupados, molestos o ansiosos, y comenzamos a desear e incluso exigir que las situaciones cambien, para que podamos recuperar nuestra felicidad. ¿Te ha pasado?

Estamos acostumbrados a pensar que las circunstancias que nos rodean son la fuente de nuestra felicidad. Vivimos esta ilusión de que nuestra felicidad y bienestar dependen de que nos sucedan cosas buenas, de que nada nos frustre, de tener una vida que parezca un comercial de televisión.

La realidad es muy diferente, y a veces dolorosa pues nos demuestra que la verdadera realización y felicidad no dependen de lo que encontramos en nuestra vida, sino de cómo lo percibimos y cómo reaccionamos ante ello.

Esto nos deja en una posición de responsabilidad ante la felicidad. Es más fácil echarle la culpa de nuestra felicidad o falta de ella a las circunstancias externas, sin embargo, al asumir el control de nuestra propia capacidad de ser felices, toda la responsabilidad recae sobre nosotros.

Cada persona puede ser feliz, si así lo desea. Existen incontables casos de individuos que poseen todo lo que el dinero puede comprar, y no se sienten felices, y por el contrario, existen quienes carecen de todo, y sin embargo encuentran el contento en su forma de ver la vida.

Por ejemplo, el multimillonario Warren Buffet asegura que su felicidad viene de su interior, no de los miles de millones de dólares que posee. Vive en la misma pequeña casa desde hace más de 50 años, y sus placeres son sencillos, como jugar cartas.

Entonces, si la felicidad está dentro de nosotros, ¿cómo hacemos para sentirla? No es una tarea fácil. Estamos demasiado acostumbrados a esperar que las circunstancias externas cambien para sentirnos felices, que cuando llega el momento de cultivar la verdadera felicidad interna, no sabemos por donde empezar.

Gran parte de la superación personal de una persona consiste en encontrar esa felicidad dentro de sí. Es una labor que requiere práctica, esfuerzo y trabajo personal, no hay una pastilla mágica para ser feliz.

Si deseas ser feliz, es decir, superarte como persona y darte cuenta de que lo que tú quieres está en realidad dentro de ti, entonces es el momento de hacerlo.

Decídete a cambiar tu forma de pensar y de sentir, a dejar de responsabilizar a los demás y a las circunstancias de tu felicidad y a tomar las riendas de tu vida emocional, de tu propia satisfacción y felicidad.

¿Cómo hacerlo? Se requiere de un verdadero deseo de transformar tu manera de pensar, de sentir, y de ver el mundo. Te invitamos a comenzar a hacer ese cambio en ti desde hoy, buscando las herramientas que te sirvan para irlo logrando. Es un cambio que no se da de la noche a la mañana, pero si eres persistente, en poco tiempo te asombrarás de notar que eres realmente más feliz, con más bienestar y tranquilidad en tu vida.

Fuente: Mi superación personal


Ejercicio Para Construir Emociones Positivas


En esta época muchas personas están enfrentando retos y situaciones que pueden resultar desgastantes, tanto económica como emocionalmente.

Queremos darte una herramienta que te ayudará a construir emociones positivas, sin importar la situación por la que estés pasando. La verdad es que las cosas siempre parecen más difíciles de lo que en verdad son, y esto es debido a que las personas tendemos a poner toda nuestra atención en aquello que está mal, y nos olvidamos completamente de lo que está bien en nuestras vidas.

Lo que está bien simplemente lo damos por hecho y no lo valoramos en absoluto. Por el contrario un problema que surge, ya sea pequeño o algo más serio, acapara toda nuestra atención, con lo cual nuestro estado de ánimo se ve arrastrado hacia emociones “negativas” como preocupación, angustia, ansiedad, estrés, mal humor, etc.

Por esto es que ahora queremos compartir contigo un ejercicio que es muy sencillo, pero muy poderoso, si de verdad te dedicas a practicarlo. Este ejercicio te ayudará a regresar tu atención a las cosas que están bien en tu vida, con lo cual lograrás un mejor balance de tu estado emocional, dejando de sentir que los problemas son tan grandes como aparentan. Con este ejercicio aprenderás a generar dentro de ti un estado emocional positivo, de bienestar, disfrute y alegría, en el momento en que decidas que necesitas o deseas sentirte así.

Ejercicio Para Construir Emociones Positivas:


  • Haz un paréntesis en lo que sea que estés haciendo en este momento, y decide que por los siguientes 5 minutos nada va a importar más que hacer este ejercicio.
  • En este momento, busca algo que puedas percibir con tus sentidos, que te resulte agradable. Puede ser algo que ves como un color, una textura; algún sonido como el viento, pájaros, personas hablando; algo que sientas con tu piel como una temperatura, una textura, incluso el peso de tu cuerpo sobre la silla en la que estás... cualquier cosa que pueda resultar agradable para ti. La clave de este punto es que sea algo que sientes, y no algo que piensas.No se trata de pensar “que bonito color verde de esa planta, me recuerda a las plantas que hay en casa de mi tía, hace mucho que no la veo...”. Lo que quieres es precisamente NO PENSAR EN NADA, y más bien poner tu atención en SENTIR. Sentir un color es simplemente verlo, y disfrutar tu capacidad de verlo, sintiendo su intensidad, su brillantez, etc. Sentir un sonido es también simplemente disfrutar tu capacidad de oírlo, sin ponerle significados ni explicaciones. El sonido de un pájaro escúchalo como si fuera la primera vez que oyes ese sonido y no sabes qué es, pero puedes disfrutar su belleza.
  • Una vez que hayas encontrado algo que te resulta agradable, mantente ahí sintiéndolo, disfrutándolo unos cuantos minutos. Si te llegan pensamientos simplemente déjalos pasar, y regresa a sentir. Recuerda que es muy importante que le dediques aunque sean 5 minutos, pero saber que durante esos 5 minutos nada es más importante que hacer este ejercicio. Cualquier pendiente o pensamiento que surja déjalo a un lado para retomarlo cuando termines con tu ejercicio.Cuando hablamos de hacer un paréntesis no necesariamente significa que debes dejar de hacer lo que estás haciendo, pero sí debes de callar tu mente, dejar de pensar y dedicar unos minutos a sentir. Eso es todo.
Lo más importante de este ejercicio es que puedes practicarlo las veces que lo desees, y en cualquier momento que lo desees. No importa si estás en medio de una junta del trabajo, o en casa lavando trastes, o en medio del tráfico, puedes practicarlo y empezar a tener un verdadero control de tu estado emocional.

En vez de que las circunstancias externas determinen tu estado de ánimo, irás aprendiendo a ser tú quien decida cómo quieres sentirte en cada momento de tu vida. Ésta es la base fundamental de una autoestima sólida, en la que tú eres dueño de tu bienestar y de tu felicidad, y no permites que las situaciones externas te dominen.


Fuente: Mi Superación Personal

miércoles, 10 de abril de 2013

¿Por qué a veces nos incomodan los cumplidos?

Prácticamente a nadie nos gusta que nos critiquen, que resalten nuestros errores, o que nos corrijan. A algunas personas esto les afecta mucho, mientras a otras les puede resultar simplemente incómodo.

Esto es normal ya que por naturaleza tendemos a sentirnos a gusto con la aprobación de los demás, y la desaprobación nos causa cierta ansiedad, en mayor o menor grado, según el caso.

¿Pero qué hay de quienes se incomodan con la aprobación de otros? Hay personas que cuando reciben un elogio o un cumplido, lejos de ponerse contentas se incomodan, lo rechazan o incluso se molestan.

Tal vez te ha sucedido que alguien te hace un comentario como: “¡qué bonitos zapatos traes!”, y en vez de sentirte bien, sientes cómo ese comentario te hace sentir mal.

Si a ti te pasa esto, puede deberse a una autoestima debilitada. La incomodidad puede surgir básicamente de 2 creencias:

  1. No lo merezco. Esto tiene que ver con una muy baja autoestima, en la que no caben pensamientos ni emociones positivas hacia uno mismo. Cuando alguien te da un cumplido, sientes que no hablan de ti, sino de alguien más. Lo sientes totalmente ajeno a ti.
  2. Pone en evidencia mis fallas. Si me reconocen algo o me hacen un cumplido, significa que antes estaba mal y ahora notan la mejoría. En este caso pones tu atención en lo mal que estabas y que seguramente todos lo notaban. Un buen ejemplo es cuando te dicen algo como: "que bien te ves hoy", e inmediatamente piensas "qué tan mal me vería antes”.
Observa qué tan a gusto te sientes con los cumplidos. Si notas que te incomodan o te molestan, es señal de que necesitas trabajar un poco en tu autoestima. También puede suceder que necesites un cumplido para sentirte bien contigo, y sólo hasta conseguirlo reafirmas tu autoestima. Esto también es señal de una autoestima debilitada, ya que requieres de la aceptación de otros para estar a gusto contigo.

Si por el contrario alguien te hace un cumplido y puedes aceptarlo cómodamente, sin sentir que eres una persona más valiosa por ese cumplido, simplemente aceptándolo como algo real, entonces es señal de que tu autoestima es adecuada.

Una persona con una autoestima sólida no necesita recibir cumplidos de otros para sentirse bien, pero si alguien hace algún comentario positivo sobre su persona, lo acepta y lo agradece con total naturalidad. ¿Cómo te sientes tú con los cumplidos?

Fuente: Mi Superación Personal

Manejo de Enojo: ¿Por qué a veces nos enojamos más de la cuenta?

¿Te ha pasado alguna vez que sucede algo que te enoja mucho, y una vez que se te pasa el enojo te sientes mal por haber reaccionado así?

Todos nos enojamos. El enojo es normal y es una respuesta instintiva ante algo que nos resulta amenazante. Entender esto es muy importante, ya que muchas veces nos sentimos mal con nosotros mismos después de un enojo y nos decimos cosas como “no debí enojarme”, ¡como si eso fuera posible!

La verdad es que nunca decidimos enojarnos. El enojo nos sucede automáticamente. Cuando nos damos cuenta es porque ya está el enojo en nosotros.

El problema del enojo no es el enojo en sí, sino cuando el enojo es demasiado grande y no nos permite tomar decisiones adecuadas y actuar con sensatez. Cuando nos enojamos demasiado tomamos una postura de batalla contra aquello que nos está agrediendo, y nuestra percepción de la situación se vuelve totalmente orientada hacia nuestra necesidad y el deseo de ganar esa batalla, lo cual generalmente no es muy recomendable ni para las relaciones con otros, ni para nuestra salud.

No podemos decidir no enojarnos, pero si podemos decidir dos cosas muy importantes:

A. Qué hacer con nuestro enojo. Una vez que te das cuenta que hay enojo en ti, te recomendamos manejarlo de la siguiente manera:

  1. Si el enojo no es muy grande, pero la situación puede hacer que siga creciendo (por ejemplo si estás discutiendo con tu pareja y sientes que cada vez te enojas más), es recomendable alejarte físicamente de la situación si es posible, para evitar que el enojo escale. Una vez que te calmes será más fácil afrontar nuevamente la situación.
  2. Una vez que te alejaste, puedes sacar tu enojo de una manera inteligente y saludable. No se trata de reprimir el enojo, se trata de saber manifestarlo. Algunos ejercicios útiles para sacar el enojo son: ejercicio físico, golpear una almohada, escribir sobre lo que te enoja, o hacer respiraciones profundas.
  3. Si no puedes alejarte físicamente, entonces trata de alejarte emocionalmente. Comienza a hacer respiraciones profundas lentamente, y pon tu atención en tu respiración. Piensa en que en ese momento no vale la pena seguir peleando contra aquello que te está enojando, ya que enojarse de más nunca trae buenos resultados. Es más inteligente aprender a manejar tu enojo que ganar una pelea (¡ya sea con otra persona o contra el tráfico!)
B. Aprender a ser menos vulnerables ante aquellas situaciones que nos enojan.

Solemos decir cosas como “me hiciste enojar”, cuando en realidad nadie puede hacernos enojar. Nosotros nos enojamos cuando suceden cosas que nos disparan el enojo, y suelen ser temas a los que somos sensibles. Cada persona es sensible a temas diferentes. Es por esto que un comentario como “que tonto eres”, a alguien le puede provocar risa, mientras que a otro le dispara un tremendo enojo.

Todos tenemos “botones” a los que somos sensibles, y si alguien toca ese botón, surge en nosotros el enojo. No tiene que ver con la otra persona, tiene que ver con que es un tema delicado para ti. Es un tema en el que tu autoestima no es muy sólida, y por eso te sientes amenazado.

Cuando algo te “haga enojar”, pregúntate “¿qué es lo que realmente me enoja de esto?”. Vas a descubrir la causa real detrás de tu enojo.

Pregúntate “¿a qué estoy siendo sensible?”, y vas a descubrir en qué parte de tu autoestima debes trabajar.


Fuente: Mi Superación Personal