viernes, 27 de septiembre de 2013

Técnica PNL Para Programar Tus Metas Queridas

Hoy compartiré contigo  una poderosa Técnica de PNL para que logres programarte en dirección a tus Metas más queridas a alguna Meta que realmente quieras alcanzar para que el año nuevo te lances con todo!
La PNL nació en base a un concepto de obtener resultados …primero hacer las cosas y luego saber cómo se hizo…
La programación neurolinguistica apunta a obtener resultados de excelencia y  provee de muchos recursos para lograrlos.
Uno de los recursos en los que la PNL hace hincapié es el de proponerse diseñar y lograr esas Metas u Objetivos, que lleven a una persona desde su Estado Actual o Presente a su Estado Deseado.
La importancia de tener metas es clave para avanzar..
Tienes que admitir que a veces no terminamos de sentirnos satisfechos de algunos aspectos de nuestra vida: económico, profesional, relaciones,aspecto y salud,etc y aunque aparentemente sabemos lo que queremos, a menudo no es así.
Con la PNL puedes clarificar lo que quieres, y diseñar un plan para lograr tus metas. Esto es muy importante analizar al final del año cuando hacemos un “balance” y sacamos algunas conclusiones de lo que hicimos o de lo que no hicimos y cerca del comienzo de un nuevo año para re-comenzar con otra motivación y con energías renovadas!
Son aspectos clave en la vida de una persona,que es muy bueno querer mejorar y que la programación neurolinguística resalta: la Comunicación, la Motivación, las Metas, la Autoestima.
Coincidirás conmigo en que muchas veces pasamos por la vida sin hacer lo que realmente deseamos o nos quedamos soñando futuros “poco probables” de realizar…de una forma poco realista.
Decía Lewis Carroll en “Alicia en el País de las Maravillas”,“si no sabes hacia donde vas, nunca llegarás a ninguna parte”.
La actitud es para la PNL un aspecto sobresaliente: actitud para querer cambiar y estar dispuesto a experimentar nuevos desafíos.Por ello desafíate a ti mismo/a renueva tu actitud pregúntate sin temores: ¿Estas realmente satisfecha/o con tu situación actual, con tu vida hoy?.
Es importante que te respondas a ti mismo con total sinceridad esta pregunta crítica 
¿Sabes hacia dónde quieres ir?¿Te fijas nuevas metas y objetivos?

Todo proceso conlleva algún tiempo y pasos a seguir. Sobre todo se necesita mandar los mensajes correctos a la mente para que los lleve a cabo sin problemas.
En este sentido el poder del lenguaje positivo, bien empleado,al comunicarnos con los demás y sobre todo comenzando “desde casa”,con nosotros mismos ,tal como propone la PNL ,es fundamental así como también es muy poderoso aprender a Visualizar aquéllas cosas que queremos lograr.
Observa que nuevamente hablamos de PNL y maneras eficaces de comunicación con los demás, con nosotros mismos, a través de palabras o visualizaciones de una manera que nos impulse y no, que nos debilite!
Por ello si te enfocas o te comunicas contigo mismo/a a través de pensamientos negativos lo que harán será que tú mismo te pongas “trabas” que te impidan llegar a realizar tus metas tu “saboteador interior” te jugará una mala pasada.
Importante entonces que comiences a incorporar y aprender esos recursos de la PNL que te ayuden primero y antes que nada a elaborar ,diseñar de manera correcta y eficaz tus Metas…
Existe una manera en PNL para elaborar objetivos de manera  eficaz.Una fórmula que la Programacion Neurolinguistica ha sintetizado para que las metas puedan lograrse de una manera mejor y  más efectiva …
Porque cuanto más precisa y positivamente puedas definir aquello que quieres lograr, (los RESULTADOS que quieras obtener),y cuanto más y mejor aprendas a programar tu cerebro para buscar e identificar oportunidades tanto más seguro/a  estarás de  obtener lo que quieres, lo que realmente quieres.
Fuente: Aprender PNL

jueves, 26 de septiembre de 2013

La copa de la vida

La vida es una copa plena de felicidad, pero nunca se te da llena.

Te dan un sorbito de vez en cuando, un sorbito que tienes que ir llenando, gota a gota, todos los días, para sobrevivir.

No te la pases gimiendo tus desgracias, pronosticando tragedias imaginarias o asustado por males que probablemente nunca lleguen.

Nacemos para luchar por la felicidad... para crearla, para construirla a pesar de tristezas, desencantos, errores, malas jugadas e irremediables imprevistos.

La felicidad no se encuentra en bienes y placeres. Se actúa bien y ella sola se va presentando.

La felicidad no es estar añorando todo lo que nos falta, sino acoplarnos a todo: lo que tenemos y lo que no tenemos.

No vendas tu felicidad ¡regálala!

No busques fórmulas sencillas ni baratas para tenerla .

Ingredientes de la felicidad:
• Compartir lo que tienes.
• Amar sin exigencias.
• Perdonar sin cicatrices.
• Aceptar sin perfecciones.
• Agradecer lo que te dan.
• Y no rendirte ¡nunca!

Todo tiene que ir armonizando.
Del panal, un poquito de miel.
Del mar, un poquito de sal.
De la vida, un toque de optimismo.
De la imaginación, sueños.
Del dolor, raíces fuertes.
Y de la fe, solidez de ¡roca!

No somos felices, porque no sabemos cómo llenar nuestra copa, porque no damos a la vida todo lo que podemos darle y esperamos, a veces ingenuamente, que la vida nos regale... pero sin pagar el precio.

No olvidemos que la mejor manera de ser feliz es ocuparse de que otros lo sean, de servir.
Demos mucho de nosotros y la felicidad llegará sola.
¡Llenemos nuestra copa! y deleitémonos siendo

¡FELICES!



miércoles, 25 de septiembre de 2013

Los días hermosos

No olvides los días hermosos. Cuando estés cansado, cuando estés en desacuerdo con lo que te rodea, cuando estés desesperado y te sientas profundamente desgraciado, acuérdate tan solo un momento, de los días hermosos. Cuando te reías y bailabas, cuando estabas alegre con todo, como un niño sin problemas. No olvides los días hermosos.

Cuando el horizonte por lejano que lo veas aparece oscuro y sin luz, cuando tu corazón esté lleno de tristeza y quizás también lleno de amargura, cuando aparentemente toda esperanza de nueva alegría ha desaparecido, te lo suplico, busca cuidadosamente entre los recuerdos los días hermosos.

Los días en que todo marchaba bien, sin nubes en el cielo, cuando cerca de ti había alguien que te hacia sentir amparado, cuando podías todavía entusiasmarte.

No olvides los días hermosos. Si los olvidas no volverán más. Vuelve a ser dueño de ti mismo. Llena tu espíritu de pensamientos alegres, tu corazón de misericordia, dulzura y de amor, tu boca de una sonrisa, y todo volverá a ir bien...

Desconozco a su autor


El circulo del 99

Había una vez un rey muy triste...
que tenia un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz.
Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey, cantando y tarareando alegres canciones de juglares.
Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.
Un día el rey lo mandó llamar. -Paje -le dijo- ¿cuál es el secreto?
-¿Qué secreto, Majestad?
-¿Cuál es el secreto de tu alegría?
-No hay ningún secreto, Alteza.
-No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.
-No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto.
-¿Por qué estás siempre alegre y feliz?
-Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no estar feliz?
-Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar - dijo el rey -.
Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado.
-Pero, Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría mas que complacerlo, pero no hay nada que yo esté ocultando...
-¡Vete!, ¡vete antes de que llame al verdugo!
El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación.
El rey estaba como loco. No consiguió explicarse como el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos.
Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana.
-¿Por qué él es feliz? -Ah, Majestad, lo que sucede es que él esta fuera del círculo. -¿Fuera del círculo? -Así es. -¿Y eso es lo que lo hace feliz? -No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz. -A ver si entiendo, ¿estar en el círculo te hace infeliz?. -Así es. -¿Y como salió? -¡Nunca entró! -¿Que círculo es ese? -El círculo del 99.
-Verdaderamente, no te entiendo nada.
-La única manera para que entendieras, seria mostrártelo en los hechos.
-¿Cómo?
-Haciendo entrar a tu paje en el círculo.
-Eso, obliguémoslo a entrar.
-No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.
-Entonces habrá que engañarlo.
-No hace falta, Su Majestad.
Si le damos la oportunidad, él entrara por sí solo.
-¿Por si solo? Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?
-Sí se dará cuenta.
-Entonces no entrará.
-No lo podrá evitar.
-¿Dices que el se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en el y no podrá salir? -Tal cual. Majestad, ¿estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo? -Sí -Bien, esta noche te pasare a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una mas ni una menos. ¡99!
-¿Que más? ¿Llevo los guardias por si acaso?
-Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.
-Hasta la noche.
Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron, junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarro la bolsa y le pegó un papel que decía: "Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie como lo encontraste".
Luego amarró la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeo y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas matas para ver lo que sucedía.
El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta y entró, el rey y el sabio se arrimaron a la ventana para ver la escena. El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado sólo la vela. Se había sentado y había vaciado el contenido en la mesa. Sus ojos no podían creer lo que veían.
¡Era una montaña de monedas de oro!
Él, que nunca había tocado una de estas monedas, tenía hoy una montaña de ellas para él.
El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacia brillar la luz de la vela sobre ellas.
Las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas.
Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas. Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco,.... y mientras sumaba 10, 20,30, 40, 50, 60....hasta que formo la ultima pila: ¿¿¿ 99 monedas??? .
Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más, luego el piso y finalmente la bolsa. "No puede ser", pensó.
Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja. -Me robaron- gritó- me robaron!! Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba.
Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro "sólo 99".
"99 monedas. Es mucho dinero", pensó.
Pero me falta una moneda.
Noventa y nueve no es un número completo -pensaba-
Cien es un número completo pero noventa y nueve no.
El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que se asomaban los dientes.
El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguno de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña.
Tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos.
¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien?
Todo el tiempo hablaba solo en voz alta.
Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. “¡Doce años es mucho tiempo!", pensó.
Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, él terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero.
Era demasiado tiempo!!!
El rey y el sabio, volvieron al palacio.
El paje había entrado en el circulo del 99......
Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando con mal humor.
-¿Qué te pasa?- preguntó el rey de buen modo.
-Nada me pasa, nada me pasa.
-Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.
-¿Hago mi trabajo, no?
¿Qué querría su Alteza?, ¿que fuera su bufón y su juglar también?
No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente.
No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.
Ustedes y yo y todos alrededor hemos sido educados en esta tonta psicología:
Siempre nos falta algo para estar completos, y sólo completos se puede gozar de lo que se tiene. Por lo tanto, nos enseñaron, que la felicidad deberá esperar a completar lo que falta.... Y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida
Pero ¿qué pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe, que nuestras 99 monedas son el cien por ciento del tesoro. Que no nos hace falta nada. Que nadie se quedó con lo nuestro. Que nadie es mas felíz por tener cien que noventa y nueve,...
que todo es sólo una trampa puesta frente a nosotros para que seamos tontos, para que halemos de la carreta, cansados, malhumorados, infelices o resignados?
Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo siga igual......... ¡eternamente iguales e infelices!
...Cuántas cosas cambiarían si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están !
Si este es tu problema, la solución para tu vida está en saber valorar lo que tienes a tu alrededor...
Y si además piensas en Dios, probablemente te harán falta menos cosas.

Desconozco a su autor


Ser feliz a tiempo

Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro.

A partir de aquel instante comenzó a buscarla. Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.

En un recodo del camino vió un letrero que decía: "Le quedan dos meses de vida"
Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida se dijo: "Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean."

Y aquel buscador infatigable de la felicidad, sólo al final de sus días, encontró que en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que le dedicaba a los demás, en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado.

Comprendió que para ser feliz se necesita amar; aceptar la vida como viene; disfrutar de lo pequeño y de lo grande; conocerse a sí mismo y aceptarse así como se es; sentirse querido y valorado, pero también querer y valorar; tener razones para vivir y esperar, y también razones para morir y descansar.

Entendió que la felicidad brota en el corazón, con el rocío del cariño, la ternura y la comprensión. Que son instantes y momentos de plenitud y bienestar; que está unida y ligada a la forma de ver a la gente y de relacionarse con ella; que siempre está de salida y que para tenerla hay que gozar de paz interior.

Y en su mente recordó aquella sentencia que dice: "Cuánto gozamos con lo poco que tenemos y cuanto sufrimos por lo mucho que anhelamos "