sábado, 26 de octubre de 2013

Optimismo

El saludo de un indígena maya era: 'In lake'ch', que significa 'yo soy otro tú', o 'tú y yo somos uno, todos somos uno'. A este hermoso saludo el otro contestaba: 'Hala ken'. Algo así como 'tú eres otro yo'.

Este saludo refleja la misma comprensión unitaria de muchos orientales y de los místicos que no ven separación.

Según esta visión todos somos lo mismo, somos uno en distintos cuerpos y distintos procesos. Lo que le hago al otro me lo hago a mí mismo, sea que lo odie o lo ame, lo atraiga o lo rechace. Cada ser es una chispa de la divinidad, somos hermanos como hijos del mismo Dios Padre y Madre. Sentirte uno con todos, derriba los muros de la intolerancia y te pone en un estado de gracia: amas con amorosa compasión. Ya no puedes juzgar con ligereza, entiendes a todos y al que falla lo ves como un ser inconsciente.

Cuando inviertes tu energía en culpar, juzgar o acusar, el ego está de protagonista, que es lo que le gusta. Nunca ganas nada con el juicio o la culpa, pero sí pierdes lo más valioso: tu paz interior.

Necesitas serenarte, buscar el equilibrio y entender que cada persona vive su propio proceso.

La compasión te da ojos de misericordia para ver los vacíos de los demás y entender sus carencias afectivas. Siente a Dios en tu interior, apela a lo mejor de ti y busca lo que une, no lo que enfrenta. Todos andamos en distintos niveles de inconsciencia y tu papel no es el de actuar como juez. “no juzgues y no serás juzgado”. Invierte tu energía en comprender y ayudar, en ser flexible y tolerante, en perdonar de corazón.

El río de los conflictos cambia su curso cuando decides no culpar a los demás en cuanto a tus relaciones. En lugar de culparlos eliges examinar tu propia conducta y hacer cambios en tu interior.

Al mismo tiempo decides ponerte en su lugar para poder entender por qué actúan de determinada manera. Es una sabia elección que borra los juicios despiadados y te permite crecer en compasión.

Aunque suene extraño, cada persona hace lo mejor que puede con sus dones y sus limitantes. Tu papel no es erigirte en juez de los otros, es comprender, perdonar y, en casos graves, poner límites.

Toma hoy tres buenas decisiones por la paz de tu alma y la armonía en tu hogar y tu trabajo:

1. Me comprometo a no hablar más de problemas, solo de aprendizajes y pruebas necesarias.

2. Me comprometo a buscar soluciones, no a buscar culpables.

3. Me comprometo a ser compasivo y no juzgar. Sé fiel en tu propósito y estarás en la cumbre respirando aire fresco.

Fuente: EPYA


viernes, 25 de octubre de 2013

La importancia de Fe

Conserva la fe y mantén viva tu esperanza cuando todo se confabula en contra tuyo.

Hay épocas en las que los resultados no corresponden a las expectativas y surge la tentación de abandonar.

Entonces necesitas la confianza del marinero que sabe capotear las tormentas sin perder su rumbo.

Si el amor es tu centro, puedes estar seguro de que incluso los rincones más oscuros se llenarán de luz. La vida es como esas hogueras en las que un soplo saca una llamarada de las cenizas y esa luz abarca todo.

Los que son perseverantes ven que un día todo encuentra su lugar y la vida adquiere un nuevo significado.

Fuente: EPYA

Sobre el querer

Una señora le dijo a una psicóloga que su marido no la quería y, entre otras, le dio esta prueba:

“Cuando le pregunto si me quiere me dice que sí y mientras tanto mira hacia el techo. O sea que me quiere poquito”.

A esa misma profesional le dijo otra señora que en su casa no hay comunicación en pareja, sino información en pareja.

Sólo hablan del clima, el país, la actualidad y de hechos banales, nunca de sí mismos y de temas valiosos.

Si usted se ve reflejado en estas anécdotas busque salidas porque el tiempo empeora los tumores.

Es absurdo que las parejas dejen su relación al garete en lugar de buscar soluciones a tiempo.

Hay muchas maneras de salvar una relación y aquellos que las usan lo agradecen de corazón.

El amor nunca muere si usted lo alimenta, perdona, persevera, es creativo, detallista y se acerca a Dios.

Fuente: EPYA


jueves, 24 de octubre de 2013

Paz a través del perdón

No importa cuán “diabólicos” sean los actos, estos no convierten a su autor en un demonio o una bestia.

Cuando decimos que alguien es inhumano, no sólo le quitamos la oportunidad de arrepentirse y cambiar.

También lo exoneramos de su responsabilidad moral y olvidamos que todos somos frágiles, fallamos.

Todos somos capaces de actos de crueldad pero también somos capaces de ofrecer un perdón infinito.

Recuerdo el caso de alguien que fue torturado en tiempos del Apartheid y me dijo al salir de prisión:

“El confinamiento y los maltratos fueron terribles pero he perdonado para no seguir preso del odio y la amargura”.

Pido a Dios que este mensaje testimonial del obispo sudafricano Desmond Tutu toque muchos corazones.

Sólo a través del perdón puede llegar la paz; un perdón que va de la mano de la justicia y la reparación.

Fuente: EPYA

lunes, 21 de octubre de 2013

En la mente esta todo

Todos los místicos insisten en la necesidad de silenciar la mente para encontrar la paz del alma.

En la mente están los miedos y los juicios, las falsas creencias y los paradigmas paralizantes.

Por eso hoy te conviene sacar tiempo y ganas para aquietarte, meditar y dejar que fluya tu verdadero ser.

Aprende a controlar tu mente y sigue tu corazón sintonizado con Dios y con el amor.

La mente separa y juzga, calcula y enfrenta, la mente crea sus propias historias y se las cree.

La mente obtusa pretende sentar la dictadura de la razón y quiere amordazar los sentimientos y las emociones.

Cuestiona entonces tus pensamientos y practica el difícil arte de equilibrar cabeza y corazón, mente y sensibilidad.

A veces lo que no te cabe en la cabeza es lo que siente tu corazón y lo mejor es ir donde el corazón te lleve.

Fuente: EPYA