martes, 2 de abril de 2013

Importancia de tener una buena ortografía


Uno de los grandes problemas con los que nos encontramos en la enseñanza es el caudal de faltas de ortografía  de los alumnos. El problema de la ortografía  no es tan sólo un problema escolar, va más allá, pertenece a la vida: cartas, solicitudes, instancias, trabajos de investigación, resoluciones judiciales, escritos policiales, denuncias

No hay discusión en este punto, una buena ortografía es la base de un texto bien escrito y se ha de tener en cuenta que, en la mayoría de las ocasiones, nos comunicamos por escrito.

La ortografía es muy importante para la vida ya que nos permite demostrar la presentación que tenemos  nosotros. También es muy importante tener  buena ortografía ya que si  escribimos una palabra mal tal vez le cambiemos el significado, se dice que si nosotros tenemos buena ortografía demostramos buena presentación, respeto hacia la persona a quien le escribimos y nuestra buena ortografía nos ayudara a lograr mayor conocimiento. En la ortografía es importante tener en cuenta los signos de puntuación y el uso correcto de las letras.

A pesar de todo y sin embargo, para muchos no fue suficiente, ni es suficiente para las nuevas formas de aprendizaje. Repetir como cacatúas una y otra vez, no quiere decir que aprendamos de verdad sino solo por el momento.

También creo que hemos oído a muchas personas en ocasiones decir: "que quien lee, no comete faltas", y tampoco es cierto. Leer ayuda, pero, por sí solo no es totalmente bueno porque también se debe hacer una práctica seguida que nos muestre que de verdad tenemos una mejor ortografía cada vez mejor.

Nos ayuda en el mejoramiento de nuestras vidas ya que nos hace ver de mejor cultura y también de un mejor aprendizaje. En el estudio nos ayuda a tener una mejor presentación de un texto, opinión o sugerencia sin necesidad de usar el computador, también mejora la forma de pensar de los demás hacia nosotros nos van a creer de mejor cultura.

En conclusión tener buena ortografía es muy importante porque la vamos a necesitar para todo lo que hagamos, el lenguaje tiene que ver mucho con la ortografía porque este es una forma de comunicación, por medio del lenguaje nos trasmitimos mensajes orales y sobre todo escritos donde tener buena ortografía es muy importante porque si no el mensaje que queremos transmitir puede llegar alterado o el que lo recibe le da otro significado u otro sentido al mensaje, la ortografía igualmente habla mucho de una persona alguien con buena ortografía se considera alguien con muchos conocimientos y mucha cultura en cambio a alguien que tenga una mala ortografía se le considera todo lo contrario.

lunes, 1 de abril de 2013

Reuniones de negocios. Buenos modales y guía de comportamiento.


Las nuevas tecnologías están empezando a hacer mella en las reuniones de negocios, pudiendo participar, en algunas de ellas, por medio de sistemas de multi-conferencia o video-conferencia. No obstante, las reuniones presenciales, siguen siendo las más habituales.


Amén de llevar un vestuario adecuado para la ocasión y, cómo no, ser puntuales, hay algunas cuestiones básicas que debemos tener en cuenta cuando participamos en una reunión.

1. Hay que saber escuchar. Las cuestiones tratadas en las reuniones, pueden ser más o menos interesantes pero debemos aprender a escuchar a todo el mundo.

2. Atención. No solo con escuchar es suficiente. Hay que prestar atención y no hacer otra cosa a la vez. Hablar por el móvil, mirar por la ventana, leer el periódico, un libro, etc. Es una falta de respeto no atender a las explicaciones o exposiciones de los demás.

3. Saber hablar. Cuando hablamos debemos tener en cuenta que hay que mirar a los ojos de los demás (nada de hablar para nuestra corbata), hay que hacerlo de forma clara, con un tono de voz adecuado y valorando el tiempo de los demás, por lo que no debemos pararnos en detalles poco importantes o significativos.

4. Preguntar. Las preguntas deben tener relación con los temas tratados. Hay que dejar que las personas acaben sus explicaciones y dejar acabar las intervenciones de los demás. Si hay interrupciones, deberán ser justificadas.

5. Tiempo. Las reuniones suelen tener una duración prefijada de antemano. Hay que medir bien el tiempo y evitar alargar las reuniones más allá del tiempo establecido. Los horarios están para cumplirlos.

6. Discusiones. Las diferencias, que suele haberlas, deberán ser tratadas con el máximo respeto y educación. Nada de voces, imposiciones o "espantadas" (abandonar la reunión de forma airada). Las cosas se hablan y se discuten, pero siempre en buenos términos.

7. Ausentarse. Abandonar una reunión sin haberla finalizado solo puede hacerse por razones muy importantes o de fuerza mayor. No es correcto dejar la reunión por cuestiones cotidianas. En tal caso, se puede pedir un "receso" y tomar unos minutos para resolver algún problema puntual. Si es importante, se puede solicitar un aplazamiento de la reunión.

8. Conversaciones. En los tiempos "muertos" o pausas, las conversaciones no deben entrar en temas polémicos que puedan dar lugar a discusiones. Temas sobre religión, política, preguntas personales, etc. deberían ser ignorados. Si llega el caso, puede dar respuestas poco comprometidas. No se decante por ninguna opción en concreto. Muchas de estas opiniones pertenecen al ámbito privado de las personas.

9. Respeto. Las formas no se deben perder en ningún momento. Vaya como vaya la reunión hay que mantenerse en su sitio. No es mejor negociador siendo un grosero.

10. Educación. Saludar al llegar y al despedirse; pedir la palabra de forma educada; solicitar las cosas, por favor; dar las gracias, etc. son cuestiones a tener en cuenta para una relación cordial y fluida con el resto de participantes.

Una reunión de trabajo no es un campo de batalla, sino un punto de encuentro. Pueden darse posturas o puntos de vista diferentes, pero no por ello debemos crear un clima de hostilidad. Los comportamientos negativos u hostiles no facilitan las relaciones ni ayudan a la consecución de los fines para los que se realizan las reuniones.

Fuente: Protocolo

domingo, 31 de marzo de 2013

Enojo: Cuándo nos daña y cuándo es positivo

El enojo es una emoción y como tal tiene un sentido y función: es una reacción fisiológica y psicológica al dolor, el sufrimiento, la amenaza o el peligro. Sucede cuando algo no satisface nuestras necesidades, creencias o deseos, o cuando vemos frustrado nuestro objetivo, y mediante la bronca obtenemos la fuerza necesaria para luchar por la meta. Y esa fuerza es emocional, pero también física. Cuando nos enojamos el organismo se prepara para un cambio: aumenta la presión arterial, se aceleran los latidos cardíacos, se produce una gran cantidad de adrenalina, se dilatan las pupilas y se movilizan otras funciones corporales.

Volviendo a sus causas, el profesor Harburg de la Universidad de Michingan, Estados Unidos, dice : “En una persona que se siente atacada injustamente se dispara un sentimiento automático de ira. Si la suprime, la ira se internaliza y comienza un proceso rumiante de repetición mental de las imágenes de la pelea, que finalmente se convierte en resentimiento. Si esta conducta persiste, desequilibra todo el funcionamiento corporal” , y si la expresa mal, puede tener problemas de relación. Como en todas las cosas de la vida es necesario tener un equilibrio, pero sobre todo aprender a dirigir el enojo porque si uno lo guarda, reprime las alteraciones fisiológicas que causa esa emoción, y probablemente se enferme o se resienta.

¿QUÉ SIGNIFICA DIRIGIR BIEN LA IRA?


  • En primer lugar que se dirija asertivamente hacia aquel que la provocó, si se descarga con otra persona, no solo resentirá una relación, sino que no será operativa, es decir no podrá corregir lo que motivó ese estado.
  • Así como no sirve contener el enojo, tampoco es útil convertirlo en una persecución vengativa, no sólo porque empeoraría nuestras relaciones, sino que se pierde el objetivo. Quien persigue a su oponente, desplaza su foco de atención hacia él y pierde de vista el objetivo primordial, con lo cual la frustración continúa.
¿POR QUÉ ME ENOJO?

Para poder descubrir las causas hace bien preguntarse cada tanto qué cosas lo enojan a uno y hacer una lista para ordenar el pensamiento. Es probable que uno encuentre respuestas que lo sorprenden. Este es un ejercicio útil para conocerse y quizás comenzar a utilizar la bronca en nuestro beneficio.

Si ella es una alarma que nos avisa cuando algo nos frustra, o cuando no obtenemos el resultado esperado, podremos reflexionar sobre nuestras posibilidades de corregir los resultados, o quizás resignarnos a ellos.

LAS REACCIONES DE CADA UNO
Cada persona manifiesta su enojo como puede. Están quienes enfrentan el enojo, quienes le huyen por temor o falta de recursos; están quienes callan, quienes gritan, quienes pegan, quienes se escudan tras la excusa de un cambio hormonal, quienes se calman con tomar un poco de aire o hacer actividad física.

El tema es reconocer la causa y hacerle frente. Los enojos que no se detienen a tiempo pueden convertirse en enojos crónicos o intensos. El enojo crónico ha sido vinculado a enfermedades cardíacas, cáncer, embolias así como depresión.

¿SE TRATA EL ENOJO?
Los expertos afirman que si reconocemos que el enojo está dañando nuestra vida, buscar ayudar y poder recibirla.

La Fundación de Salud Mental afirma que el enojo sólo se trata con especialistas cuando la persona ha cometido un delito agresivo. Según la organización es necesario llevar a cabo más investigación sobre las causas del enojo y mejores tratamientos de intervención temprana en casos problemáticos. No hay, al menos por el momento, “clínicas para el enojo”. Existen sí métodos utilizados en los servicios de salud mental, como las terapias “habladas”, que también pueden ayudar a la gente a manejar su malhumor. Sin embargo, expertos de la salud afirman que rara vez se ofrece ayuda a la gente cuando sólo sufre enojo, ya que éste no es un trastorno mental.

Pero el enojo también podría ser un síntoma de depresión o ansiedad y éstos sí son trastornos que pueden ser tratados con especialistas.

Ante el enojo, no creo que la solución sea sólo contar hasta 100 o tomar aire y largarlo a cuentagotas. Eso nos ayudará a ser un poco más tolerantes pero, sin ánimo de dar consejos, ante la ira, la idea sería:


• Aceptar que hay cosas que nos enojan.
• Identificar y aceptar eso que nos enoja.
• Trabajar con ese enojo que sentimos.
• Atreverse a “decir” que estamos enojados.
• Resolver lo que nos enoja cuando estemos menos enojados.
• No convertir el enojo en violencia.
• Aprender a pedir perdón y a perdonar cuando el enojo fue exagerado o sin sentido.
• No sentir culpa por el derecho que tenemos a estar enojados
.

Graciela Moreschi

Puntualidad

Eso de "más vale tarde que nunca" no vale para el caso de la puntualidad. Las personas son puntuales o no lo son... Pequeños detalles para tener en cuenta y no quedar mal nunca.

La puntualidad es una norma básica de educación. No se puede ser más o menos puntual, debemos ser puntuales siempre. La puntualidad debe estar presente tanto en el trabajo como en la vida social: no se puede llegar tarde a una reunión de trabajo, ni tampoco a una cena, por mucha confianza que tengamos con el anfitrión.

La puntualidad rige tanto para el invitado como para el anfitrión:

Así como el invitado no puede llegar tarde a una cena, tampoco el anfitrión puede recibir a los invitados sin tenerlo ya todo dispuesto.

No le pida a un invitado que vaya cortando el pan, ni a otro si no le importaría ir a comprar el hielo. Tampoco reciba a sus invitados a medio vestir, con la mascarilla en la cara...

Retrasarnos es tan malo como llegar antes de tiempo (incluso puede que esto sea peor): Si le han citado a las 10 de la noche, por favor no se presente a las 9,30 y "pille" a la señora de la casa todavía con los ruleros puestos.

Algunos opinan que lo cortés es llegar con un retraso de unos 15 minutos, dándole margen a los anfitriones por si fueran retrasados. Esta opinión es discutible, pero, en todo caso, nunca más tarde de un cuarto de hora. Sea consciente de que por su tardanza se puede enfriar o arruinar las delicias que ha preparado la anfitriona.
Cuando se organiza una comida o cena en casa se suele dar media hora de cortesía a los invitados. Así, mientras van llegando los primeros se ofrece un aperitivo, dando tiempo a los más rezagados para que se vayan incorporando. Pasada la media hora se pedirá a los invitados que pasen a la mesa. No haga esperar a todo el mundo por culpa de un amigo tardón.
Si la cita es en un restaurante, se esperará a los invitados en la barra o sentados en la mesa. Se podrá tomar una bebida, pero no comience ya a picar.
Si, por un imprevisto, uno va a llegar tarde a una cita o reunión, si el retraso supera los 15 minutos es inexcusable llamar por teléfono. Discúlpese, explique los motivos del retraso, indique cuando piensa que puede llegar y pida a los anfitriones que vayan empezando, que ya se incorporará usted más tarde. Cuando llegue, discúlpese nuevamente de los anfitriones y a continuación del resto de invitados.

Por último, si es usted el anfitrión y uno de sus invitados se retrasa una eternidad, sin llamar para dar explicaciones, arruinándole la cena y la velada, originando un conflicto familiar... cuando aparezca por esa puerta, no empiece a bombardearlo a preguntas por su demora ni tampoco lo ponga en evidencia delante de los demás invitados, simplemente pregúntele si el café lo toma sólo o con un poco de leche; ya habrá tiempo para las explicaciones...

La empatía

La empatía es la capacidad de los seres humanos de sentir y compartir los sentimientos y vivencias de otra persona. Es una habilidad para comprender los sentimientos, las necesidades y problemas de los demás. es ponerse en su lugar y saber responder a sus emociones.

Esa habilidad de poder averiguar los sentimientos de la otra persona, entender esas emociones y sus reacciones es lo que distingue a las personas empáticas. No son magos ni adivinos ni tan sólo simpáticos. Son personas que realmente pueden comprender al otro, ponerse en su lugar.

Si no se entienden las emociones que la otra persona muestra hasta identificar el origen del mismo, no seremos capaces de cerrar el círculo empático. La simpatía es un proceso puramente emocional. La empatía involucra las emociones propias; sentimos lo que sienten los demás porque compartimos los mismos sentimientos la razonamos con nuestra propia razón. Incluye perspectivas, pensamientos, deseos o creencias que importamos de quien está sentado ante nosotros.

Una persona que es demasiado empática vive expuesta a una posible saturación de información emocional, dolorosa, puede que intolerable, que los demás simplemente no perciben. Son personas que deben enfrentarse a un gran stress.

Por lo general, prestamos más atención a nuestras propias emociones que a las de los demás, estamos pensando en lo que vamos a decir o intentamos buscar entre nuestras propias experiencias alguna similar a la que nos están contando. Aprender a escuchar significa aprender a enfocar nuestra atención en lo que el otro nos dice, nos cuenta. Tratar de ponerse en su lugar sin buscar en nuestras experiencias. Debemos conectar con el otro no sólo en el lenguaje sino con nuestros gesto, posturas, tono de voz.

Los grandes comunicadores tienen tres características: Claridad en el mensaje que reciben, capacidad para dar la respuesta adecuada en cada situación y agudeza sensorial para advertir las emociones de su interlocutor.