viernes, 21 de junio de 2013

El poder de los grandes sueños

Si lo que usted quiere hacer está bien, y usted cree en ello,
¡adelante, hágalo! Lleve a cabo sus sueños,
y no haga caso de lo que los demás puedan decir si usted
si se topa en algún momento con dificultades,
tal vez los demás no sepan que cada fracaso
lleva consigo la semilla de un éxito equivalente.
Thomas Edison soñaba con una lámpara
que funcionara con electricidad,
empezó a poner su sueño en acción,
y pese a sus más de diez mil fracasos,
mantuvo su sueño hasta que lo convirtió
en una realidad física.
¡Los soñadores prácticos no abandonan!

Los hermanos Wright soñaron con una máquina
que surcara el aire.
Ahora podemos ver en todo el mundo
que sus sueños se han cumplido.

Marconi soñaba con un sistema para dominar
las intangibles fuerzas del éter.
Las pruebas de que no soñaba en vano
podemos encontrarlas en cada aparato de radio
y de televisión que hay en el mundo.
Quizá le interese saber que los “amigos” de Marconi
lo pusieron bajo custodia, y fue examinado
en un hospital para psicópatas
cuando anunció que había descubierto
un principio mediante el cual podría enviar mensajes
a través del aire, sin la ayuda de cables
ni ningún otro medio físico de comunicación.

A los soñadores de hoy en día les va mejor.
El mundo está lleno de una abundancia de oportunidades
que los soñadores del pasado jamás conocieron.

Un deseo ardiente de ser y de hacer es el punto inicial
desde el que el soñador debe lanzarse.
Los sueños no están hechos de indiferencia,
pereza, ni falta de ambición.

Recuerde que todos los que consiguen triunfar
tienen un mal comienzo y pasan por muchas dificultades
antes de llegar. El cambio en la vida de la gente de éxito
suele surgir en el momento de alguna crisis,
a través de la cual les es presentado su “otro yo”.

Charles Dickens empezó pegando etiquetas
en latas de betún. La tragedia de su primer amor
penetró las profundidades de su alma para convertirlo
en uno de los más grandiosos autores del mundo.
Esa tragedia produjo primero David Coperfield,
y luego una sucesión de obras que hacen un mundo mejor
y más rico a todo el que lee sus libros.

Hellen Keller se quedó sorda, muda y ciega
después de nacer. Pese a su terrible desgracia,
ha escrito su nombre con letras indelebles
en las páginas de la historia de los grandes.
Toda su vida ha sido la demostración
de que nadie está derrotado mientras
no acepte la derrota como una realidad.

Robert Burns era un campesino analfabeto.
Sufrió la maldición de la pobreza
y creció para ser un borracho.
El mundo fue mejor gracias a su vida,
porque vistió de prendas hermosas
sus pensamientos poéticos, y,
por tanto, arrancó un espino
para plantar un rosal en su lugar.

Beethoven era sordo, y Milton ciego,
pero sus nombres perdurarán en el tiempo,
porque soñaron y tradujeron sus sueños
en ideas organizadas.

Hay una diferencia entre suspirar por algo
y hallarse preparado para recibirlo.
Nadie se encuentra listo para nada
hasta que no crea que puede adquirirlo.

El estado mental debe ser la convicción,
y no la mera esperanza o anhelo.
La mente abierta es esencial para creer.
La cerrazón de ideas no inspira fe,
ni coraje, ni convicción.

Recuerde, no se requiere más esfuerzo
para apuntar alto en la vida,
para reclamar abundancia y prosperidad,
del que hace falta para aceptar la miseria y la pobreza.

Napoleón Hill


jueves, 20 de junio de 2013

Solo tú

Es gratificante encontrar a alguien que te guste, pero es esencial que tú mismo te gustes.

Es vivificante el reconocer que otra persona es un ser humano bueno y decente, pero es indispensable que te des cuenta que tú también puedes ser aceptado por otros.

Es un deleite el descubrir gente que es digna de respeto, de admiración y de ser querida, pero es vital que te des cuenta que tú también mereces esas cosas.

Porque no puedes tú vivir en ninguna otra persona.

No puedes encontrarte a ti mismo en ninguna otra persona.

Nadie puede hacer que tú vivas tu vida.

De todas las personas que conocerás en tu existencia, tú eres la única a la que nunca dejarás o perderás.

A las preguntas de tu vida, tú eres la única respuesta, a los problemas de tu vida, tú eres la única solución.

"Sólo... tú !"


Conversación con la soledad


Conversación con la Soledad

-”Me siento solo.”
-”¡Maravilloso! Una invitación para estar con la soledad. Deja de lado la palabra ‘soledad’. Siente cuidadosamente todas las sensaciones que surgen en el cuerpo, ¿dónde se sienten?”
-”En mi estómago. Como una sensación de vacío…”
-”Muy bien. Ahora deja de lado la palabra ‘vacío’. Ponte en contacto con lo que identificas realmente ahí “.
-”Se siente… algo vivo. Un hormigueo. Caliente.”
-”Sí. Muy bien. Quédate con eso.”
-”Se siente suave. Tierno. Un poco triste… siento algo como… la vida.”
-”Bueno. Quedémonos ahí un rato. Démosle a esas sensaciones el regalo de la atención, sin intentar cambiarlas. Permitamos que todos los pensamientos e imágenes vengan y después se vayan. ¿Qué más puedes identificar ahí, en donde te encuentras?”
-”Es algo raro. Como si se estuviera calmando. Hay más espacio alrededor de la soledad. Como si estuviera sostenida en… el espacio…”
-”¿Ese espacio se siente solo?”
-”No. Para nada. Se siente… íntimo. Cercano. Vivo.”
-”Entonces, ¿no se siente solo?”
-”No, en absoluto. Siento que puedo respirar de nuevo…”

Cuando dejamos de distraernos y nos sumergimos confiadamente dentro del corazón de cualquier sentimiento, positivo o negativo, correcto o incorrecto, redescubrimos la inmensidad del océano que somos. Cada sentimiento está hecho de una inteligencia indescriptible.

Jeff Foster
(Traducido por Tarsila Murguía)
Fuente: Emociones Atrapadas

miércoles, 19 de junio de 2013

Dí lo que sientes

Siempre dí lo que sientes y haz lo que piensas...
  • Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.
  • Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más.
  • Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente.
  • Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría te quiero y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuánto te quiero y que nunca te olvidaré.
El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo.

Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas.
Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para un sonrisa, un abrazo, un beso, y que estuviste muy ocupado para concederle a alguien un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles "lo siento", "perdóname", "por favor", "gracias" y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos.

Desconozco a su autor

martes, 18 de junio de 2013

¿Cómo va a ser tu día de hoy?

Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes de que el reloj marque la medianoche.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.

Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.
Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso, o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas gratis.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero, o puedo estar contento de que mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud, o puedo regocijarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo, o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas, o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo auto compadecerme por no tener muchos amigos, o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar, o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela, o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar, o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.

Hoy el día se presenta ante mí, esperando a que yo le dé forma y aquí estoy, el escultor que tiene que darle forma.

Lo que suceda hoy depende de mí, yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.
Ten un gran día... A menos que tengas otros planes.

Es muy cierto este pensamiento, depende de uno mismo de cómo vaya el día, y para lograrlo hay que tener fe, confianza y valor en sí mismo, siempre pensar positivamente y sobre todo saber que uno es importante en la vida.

Desconozco a su autor