miércoles, 26 de marzo de 2014

Elijo aquellos pensamientos, palabras y acciones que me liberan

Me pregunto por qué un conductor sonríe y descansa en el tráfico, mientras que otro está tenso y frustrado. Es asunto de elección. Poder elegir es una expresión de nuestra libertad espiritual, la cual afecta nuestras actitudes y experiencias.

La decisión es sencilla: puedo estar preso en el pasado por las maneras restringidas de pensar y ser, o puedo practicar la verdadera libertad espiritual expresando amor en todo lo que piense, diga y haga. Elijo pensamientos y palabras libres de motivos que me inciten a tratar de tener siempre la razón. Elijo actividades que alimenten mi cuerpo y mente, y que expresen la libertad de mi alma. Elijo tratar a los demás de maneras que reflejen una actitud y un espíritu de libertad y amor.

martes, 18 de marzo de 2014

Vivir el Ahora nos ayuda a ser más felices

Seguramente has escuchado o leído, en reiteradas ocasiones, sobre el poder que tiene disfrutar el momento presente pero no siempre resulta sencillo llevarlo a al práctica.

Aunque no lo queramos, nuestros pensamientos oscilan entre el pasado y el futuro, recordando lo sucedido o creyendo que el mañana nos salvará de una situación difícil o sanará nuestras heridas, pero es AHORA, en este mismo instante, cuando la vida transcurre.

Por ello, y para que te resulte sencillo vivir el Presente, te presento 4 sencillos pasos para que comiences ya mismo.

Primero:

Conéctate con tu entorno.

Tienes que disfrutar lo que estas haciendo ahora mismo o todo lo que te rodea. Tómate unos minutos para registrar todo cuanto tengas cerca de ti, detente a contemplar los aromas, los colores, los sabores. Hay muchas cosas a tu alrededor a las que no prestas atención por ser parte de tu rutina, pero todas ellas tienen la finalidad de hacer tu vida más cómoda y confortable.

Segundo:

Piensa que en el lugar que estés o en la situación que te encuentres es la que necesitas experimentar. Quizá estas viviendo algo que debas resolver o que necesites aprender, sea cual fuese lo que tengas que atravesar asume que esta situación es un aprendizaje.


Tercero:

Aprende a relajarte, tanto sea física como mentalmente. Un cuerpo cansado o una cabeza llena de pensamientos negativos no contribuyen a vivir sanamente.

Si tu cabeza te atormenta con ideas negativas trata de cambiar la polaridad ya sea pensando algo que te haga bien, recordando un momento feliz o repitiéndote alguna frase inspiradora.

Cuarto:

Suelta las riendas o el control de todo. Hay cosas que debes soltar, eliminar de tu vida, regalar o donar para hacer lugar a que lleguen cosas buenas.

En cuanto a lo físico, limpia tu entorno, tu casa, tu lugar, tu placard, cuida tu cuerpo, tu estética, tu estilo.

Y en lo mental empieza a cambiar aquellos pensamientos que te estancan y no te dejan avanzar. Por ejemplo si siempre sentiste que todo te sale mal rescata aquello que haz hecho bien y tenlo presente continuamente.

El conectarse con el Ahora es un proceso que requiere paciencia y persistencia pero que trae aparejado un sinfín de bendiciones y tienen el poder de hacernos personas más felices y plenas. ¡Vale la pena intentarlo!

Si deseas recibir más información ingresa en www.imagenyautoestima.com.ar

Andrea Martínez

lunes, 17 de marzo de 2014

Pasearse con sus preocupaciones

"Pasearse con sus preocupaciones, sus penas grabadas en el rostro es una falta de amor, es una carga que se coloca sobre los hombros de los demás. ¿Pensáis que el mundo no es lo bastante triste? ¿Para qué añadirle vuestra propia tristeza?

Ciertamente, la existencia nos proporciona cada día ocasiones por las que sentirse triste, desanimado, es imposible no sentirlo, pero ¿por qué mostrarlo? Diréis: «Pero ¿cómo no mostrar lo que se siente?» Cuando os encontráis con alguien, ¿acaso no podéis hacer el esfuerzo de hallar un tema de conversación o incluso un chiste divertido que le beneficie? ¡Reid juntos! Haciéndole el bien a él, os lo haréis también a vosotros, porque lo que él sienta volverá hasta vosotros. En efecto, ahí también actúa la ley del eco sobre la que os he explicado a menudo las correspondencias en la vida espiritual."

Omraam Mikhaël Aïvanhov

Apagar el fuego de la ira

Sonreír permite que la energía de ser consciente nazca en ti; y te ayuda, a abrazar la ira que sientes. Antaño; los sirvientes de los reyes y las reinas debían llevar siempre un espejito, porque cuando alguien se presentaba ante los monarcas, debía tener un aspecto impecable. Así que; por razones de etiqueta, la gente llevaba siempre una bolsa con un espejito dentro. Intenta hacerlo. Lleva un espejo contigo; y mírate en él, para ver en qué estado estás. Después de haber inspirado y espirado varias veces y de haberte sonreído a ti mismo, la tensión habrá desaparecido y te sentirás mejor.

Thich Nhat Hanh

domingo, 16 de marzo de 2014

¿Y si dejamos de sufrir?

Hemos vivido muchas de nuestras experiencias sufriendo, a veces, sufriendo mucho, demasiado.

El que no ha estudiado en la educación formal sufre por ello y anhela que sus hijos puedan hacerlo para evitarles la inmensa cantidad de inconvenientes que ellos han tenido en su vida a causa de esa condición. Los que están estudiando a veces sufren porque sus padres están haciendo un gran esfuerzo y desean salir muy pronto para poder ser titulados y cumplir con sus expectativas. Los que ya se han titulado pueden sufrir porque no encuentran trabajo o porque han tenido que trabajar en algo que no se relaciona con lo que estudiaron. Los que ya están trabajando pueden sufrir por que sus salarios no son suficientes o sufren por el trato que reciben de sus colegas o jefes. Los que no tienen trabajo sufren porque no lo tienen y los que trabajan sufren porque quisieran tener un premio y no volver nunca más a sus lugares de trabajo. Algunos sufren porque ya no quieren su trabajo dependiente y quisieran encontrar una actividad independiente y mejor remunerada.

Los que están solos sufren porque no encuentran pareja. Los que tienen pareja sufren porque no es lo que querían. Los que estando casados y quieren separase sufren porque no se atreven. Los que perdieron su pareja sufren por quedarse solos. Los que no tienen hijos sufren por no poder tenerlos. Los que tienen hijos sufren porque no pueden darle todo lo que quisieran o porque tienen problemas con sus conductas. Los que les dan todo a los hijos sufren porque ellos no la han agradecido. Los que son abandonados por sus hijos sufren por su desprecio. Los que no han tenido a su padre sufren por haber crecido solos y desamparados. Los que han tenido padres abusivos sufren por el daño causado.

Los que son pobres sufren por no tener más. Algunos ricos sufren por no tener amor. Algunos que tienen amor sufren porque no tienen dinero. Algunos que tienen mucho dinero lo darían todo a cambio de la felicidad. Algunos pobres creerían ser felices si fueran ricos. Algunos pobres son felices en su pobreza porque los ricos son malos. Algunos pobres sufren su pobreza creyendo que no pueden optar y cambiar su condición.

Los enfermos sufren por sus dolencias. Algunos que están completamente sanos sufren de vicios para olvidar sus pasados dolorosos. Los que son impedidos sufren por serlo. Algunos estando completamente sanos sufren porque creen estar impedidos. Algunos estando completamente libres creen ser esclavos de ciertas circunstancias. Algunos estando completamente sanos sufren porque creen estar enfermos.

¡Que locura¡

Si estamos disponibles para sufrir y seguir sufriendo, tenemos todos estos ejemplos y mucho más. Pero ¿qué razón tenemos para ello? Ninguna.

Hemos estado tan acostumbrados a sufrir, que hemos confundido el sufrimiento con una virtud. Nos parece que mientras más sufrimos mas apoyo recibiremos y nos sentimos mas unidos en el dolor que en ninguna otra circunstancia. Hemos aceptado sufrir por miles de razones que no merecemos.

Por eones de tiempo hemos vivido todo esto y aun mucho más, miles de situaciones que ahora nos parecen inimaginables. Cada cual ha tenido lo suyo y cada cual ha salido adelante como ha podido. Hemos vivido en el escenario de la tragedia y hemos participado en muchas y variadas películas. El caso es que ninguna de esas películas es la verdad. La verdad se encuentra por sobre todo esto.


En estos hermosos tiempos podemos elevar la mirada, elevar nuestra conciencia y comprender que todo el juego puede terminar al comprender que nuestras historias de sufrimiento no corresponden a lo que somos.

Si tomas tu película y utilizas un filtro que no deje pasar el miedo, el sufrimiento y el drama, puedes ver lo te queda. Te quedas con una situación neutra, con todas las posibilidades en la mano, con la alternativa de elegir un nuevo desenlace solo por la dicha de experimentar.

El que no estudió antes puede hacerlo ahora. Los hijos tienen más acceso a los estudios formales porque lo hemos ido consiguiendo entre todos y podemos avanzar mucho mas elevando la calidad de la educación. Puedes crearte el trabajo que necesitas, si amas lo que haces serás inmensamente dichoso y muy bien recompensado, nunca te faltará. Si comprendes que nadie te puede hacer sufrir porque eres invulnerable, jamás tendrás problemas con nadie y serás grandemente estimado por los demás y te buscarán para que trabajes con ellos. El amor de pareja puede triunfar si existe la voluntad y si no fuera posible, tendrás la dicha de volver a intentarlo nuevamente con más decisión aun. Si no tiene hijos los puedes tener si lo deseas. Si tienes hijos y los amas y honras, jamás tendrás problemas con ellos y crecerán en armonía. Si has tenido vivencias doloras de infancia las puedes olvidar y crearte una nueva vida ahora. Los enfermos no son indefensos, ellos pueden sanarse a si mismos, solo hace falta amarse mucho.

El universo nos da tantas posibilidades para crear, para manifestar y encontrar los recursos que necesitamos, que sufrir por no encontrarlos está demás. Mejor es invocarlos para verlos.

Ya es hora de entender que no es necesario seguir creando mas desgracias. Podemos dar un punto final, podemos todos unidos en una mente colectiva tener una nueva conciencia que limpie todo nuestro pasado y hacer una nueva vida.

Todos anhelamos volver a casa y no podremos entrar allí cargados de dolor y sufrimiento. Todos los que han llegado allí, han tenido que abandonarlos en algún momento. No es posible que las puertas del cielo se abran para los que aun están cargados y cansados, eso no existe allí.

Patricia Gonzalez.

Tu Coach para realizar los cambios que deseas: patricia@yovivo.cl

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