miércoles, 11 de septiembre de 2013

La actitud

Cuanto más amo, más compruebo el impacto de mi actitud en la vida.
La actitud es a menudo más importante que los hechos.
La actitud es más importante que el dinero.
La actitud es más importante que el pasado.
La actitud es más importante que las circunstancias.
La actitud es más importante que los fracasos o los éxitos.
La actitud es más importante que lo que la otra gente piensa, dice o hace.
La actitud es más importante que la habilidad física, o capacidad mental.
La actitud puede destruir una compañía... una asociación... o un hogar...
Lo notable es que tengo una opción todos los días, con respecto a la actitud que abrazaré para ese día.
No puedo cambiar el pasado.
No puedo controlar el futuro.
No puedo controlar cómo actuará otra persona.
La única cosa que puedo hacer es controlar mi propia actitud.
Estoy convencido de que la vida es 10% lo que me sucede, y 90% cómo reacciono a ello.
Me doy cuenta de que todo depende de mí, porque yo estoy a cargo de mi actitud.

Charles Swindoll

jueves, 5 de septiembre de 2013

El arte de ganar perdiendo

“Si no te equivocas de vez en cuando,
quiere decir que no estás aprovechando
todas tus oportunidades”.
-Woody Allen

Si alguna vez te has preguntado por qué no te dieron el trabajo, por qué se terminó la relación, por qué se canceló el viaje tan deseado o esa persona no resultó como la imaginabas…

Si alguna vez te has preguntado por qué ya no está quien tanto querías o por qué la vida te cambió los planes de una forma tan drástica y peor aún, sin ni siquiera avisarte…

Si alguna vez te has preguntado por qué no ganaste lo que parecía ganado o de pronto todo se puso en tu contra, sin ni siquiera pedirte permiso…

Si alguna vez, por mera casualidad o coincidencia, te has hecho alguna de esas preguntas, no te preocupes, recuerda que no siempre obtenemos lo que deseamos. Y eso en lugar de traducirse en un tremendo fracaso puede ser un gran regalo de la vida; porque probablemente eso que esperabas que sucediera no es lo que realmente necesitabas en ese momento.

Bien dicen que si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes. Las cosas no siempre salen como las planeamos. Pero lo importante es entender que aunque perdamos, siempre podemos terminar ganando, si somos capaces de descubrir la lección que teníamos que recibir.

En lugar de quejarnos, maldecir y tratar de darle una justificación al por qué no está, por qué no pasó, por qué no fue como quería, podemos dejar de razonar y simplemente fluir con lo que la vida nos tiene preparado. Muy probablemente nos sorprendamos al descubrir que lo que viene resulta ser mucho mejor de lo que deseábamos en un inicio.

Si eres una de las personas que quiere tener una explicación para todo, probablemente me digas en este momento: “No David, si lo analizas bien puedes sacar las causas, las razones y trabajar para que ya no vuelva a pasar”. ¿Sabes? Conozco una gran cantidad de personas que hacen exactamente eso: tratan de buscar explicaciones sin encontrarlas, y otros aunque las tienen les siguen sucediendo acontecimientos similares.

Querer ganar a toda costa o vivir con la obsesión de que todo resulte tal cual lo planeado, no es más que una manifestación del ego y de querer tener el control. Eso en lugar de generar paz genera incertidumbre, ansiedad y desequilibrio.

Incluso, aunque algunos libros de superación personal mencionen que lo mejor es ser “un campeón”, “el número uno”, “el líder de líderes”, “el vendedor más famoso”, “el que siempre gane”, cada día compruebo más que ganar no lo es todo en la vida. Muchas veces podemos ganar, aunque pareciera frente a los demás que estamos perdiendo.

Y es tan exquisita esa experiencia. Ahí es cuando uno encuentra el verdadero sentido de lo que hacemos: vivir disfrutando sin importar el resultado, sabiendo que aunque el trabajo se vaya, la persona no esté, el viaje no se realice o los planes cambien, siempre hay una lección, siempre terminamos ganando.

Tal vez ahorita no entendamos lo positivo de lo que estamos viviendo, pero cuando menos lo esperemos y si estamos dispuestos, el lado bueno de la aparente derrota se nos revelará y podremos contestar la pregunta:

¿Para qué aferrarnos a que las cosas salgan como queramos cuando tal vez lo mejor que nos puede pasar es que resulten como menos esperamos?

David Montalvo
Conferencista Inspiracional, empresario, escritor y comunicador.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Felices

FELICES
Los que saben reírse de sí mismos,
porque nunca terminarán de divertirse.

FELICES
los que son suficientemente inteligentes
como para no tomarse en serio a sí mismos,
porque serán apreciados por quienes les rodean.

FELICES
los que saben descansar y dormir sin buscar excusa,
porque llegarán a ser sabios.

FELICES
los que saben distinguir una montaña de una piedra,
porque evitarán muchos inconvenientes.

FELICES
los que están atentos a las necesidades
de los demás sin sentirse indispensables;
porque serán portadores de alegría.

FELICES
los que saben mirar con seriedad las pequeñas cosas
y con tranquilidad las cosas grandes;
porque irán lejos en la vida.

FELICES
los que saben apreciar una sonrisa y olvidar un desprecio;
porque su camino estará pleno de sol.

FELICES
los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar;
porque no se turbarán en lo imprevisible.

FELICES
los que saben escuchar y callar;
porque aprenderán cosas nuevas.

FELICES
los que saben callar y ojalá sonreír
cuando se les quita la palabra, se los contradice;
o cuando les pisan los pies,
porque el Amor empieza a penetrar en su corazón.

FELICES
los que son capaces de interpretar con benevolencia
las actitudes de los demás,
porque conocen el valor de la Caridad.

FELICES
los que saben reconocerse a sí mismos en todo lo que encuentran;
porque habrán hallado la Paz y la verdadera Sabiduría.

DESCONOZCO EL AUTOR


Eliminare de mi agenda dos días: ayer y mañana

Ayer fue para aprender 
y mañana será la consecuencia 
de lo que hoy pueda realizar. 
Hoy me enfrentaré a la vida 
con la convicción de que este día 
jamás volverá. 
Hoy es la última oportunidad que tengo 
de vivir intensamente, 
pues nadie me asegura que mañana 
volveré a amanecer. 
Hoy tendré la audacia 
de no dejar pasar ninguna oportunidad, 
mi única alternativa es la de triunfar. 

Hoy invertiré mi recurso mas importante: mi tiempo, 
en la obra más trascendental: mi vida; 
cada minuto lo realizaré apasionadamente 
para hacer de hoy un día diferente 
y único en mi vida. 
Hoy desafiaré cada obstáculo que se me presenta 
con la fe de que venceré. 
Hoy seré la resistencia al pesimismo 
y conquistaré al mundo con una sonrisa, 
con la actitud positiva de esperar siempre lo mejor. 

Hoy haré de cada tarea ordinaria una expresión sublime. 
Hoy tendré los pies en la tierra comprendiendo la realidad 
y la mirada en las estrellas para inventar mi porvenir. 
Hoy tendré tiempo de ser feliz y dejaré mi huella 
y mi presencia en el corazón de los demás. 

Hoy te invito a empezar un tiempo nuevo 
donde soñemos que es posible cuanto nos proponemos 
y lo realicemos con alegría y dignidad. 

Desconozco a su autor


martes, 3 de septiembre de 2013

El tiempo

El tiempo es muy lento para los que esperan, 
muy rápido para los que tienen miedo, 
muy largo para los que se lamentan, 
muy corto para los que festejan. 
Pero, para los que aman, el tiempo es eternidad.
William Shakespeare