jueves, 5 de diciembre de 2013

Un instante en la vida, la vida en un instante.

La vida se vive en un instante, es tan solo un instante la vida…

En un instante somos concebidos, y es un instante maravilloso el milagro de abrir por vez primera los ojos y sentirnos vivos…

Crecer se aprende a cada instante y en ese proceso, se camina, se levanta y se cae, dándole sentido a cada paso y a lo que vivimos en cada uno de nuestros instantes…

Es un instante de triunfo y libertad los primeros pasos que se dan, son únicos y fugaces los instantes en que padres e hijos comparten y fortalecen sus lazos de amor filial.

Se disfruta el instante en que se ofrece y se recibe un abrazo y parecen fugaces o eternos los instantes en que podemos reír o llorar. Se puede ganar o perder, herir o sanar, salvar o destruir una vida en tan solo un instante.

Son instantes únicos y maravillosos los que compartimos con los amigos; es un instante sublime y mágico el beso de amor que se da; son fuerza y alegría los detalles que se renuevan a cada instante; surgen muchos instantes que a diario se nos ofrecen, pero no los vemos y se nos van.

Hay sentimientos que surgen en tan solo un instante, se hacen eternos conservándose nuevos en cada detalle que se puede ofrecer en tan solo un instante; pero hay otros que no logran consolidarse, son efímeros, surgen y se van casi que sin darnos cuenta, se nos escapan en un instante…

Estamos rodeados y sumergidos por muchos instantes en que Dios se nos manifiesta y expresa su amor; son instantes inundados de pequeños y grandes milagros que se convierten únicos y fantásticos, se encuentran escondidos en lo más sencillo y pequeño, en aquello que para descubrirlo no necesitamos tanto tiempo, solo un instante de nuestro tiempo.

Y aún así nos quedamos aferrados a tantas situaciones y condiciones que dejamos pasar; tantos instantes llenos de plenitud.

Fuente: Oasis


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Ojalá

Ojalá seamos dignos de la desesperada esperanza.
Ojalá podamos tener el coraje de estar solos
y la valentía de arriesgarnos a estar juntos,
porque de nada sirve un diente fuera de la boca,
ni un dedo fuera de la mano.

Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que
recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia
o violan nuestro sentido común.

Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo,
contra toda evidencia, que la condición humana
vale la pena, porque hemos sido mal hechos,
pero no estamos terminados.

Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando
los caminos del viento, a pesar de las caídas
y las traiciones y las derrotas, porque la historia
continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós,
está diciendo: hasta luego.

Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible
ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva
animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza,
nazca donde nazca y viva cuando viva,
porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.

Eduardo Galeano


Amar la vida

No puedes hacer lo que otros quieren de ti. La sociedad, la familia, los amigos, el ser amado no conocen lo que uno debe hacer.

Sólo uno sabe y sólo uno puede hacer, lo que es justo para sí mismo.

Comienza ahora, tendrás que esforzarte mucho... Tendrás que sobrepasar muchos obstáculos. Tendrás que soslayar sus prejuicios.

Pero puedes lograr cuanto desees, si te esfuerzas de verdad lo suficiente.

Comienza ahora mismo y vivirás una experiencia diseñada por ti y para ti. Y así podrás amar tu vida.

No podemos vivir tratando de responder a los requerimientos de los demás.

No podemos estar pendientes de las necesidades de todos...

No podemos tratar de responder a lo que los demás esperan de nosotros.

No podemos hacer lo que los demás pretenden que hagamos.

Debemos ser auténticos, sinceros con nosotros mismos: Ser !

Sólo nosotros conocemos nuestras propias necesidades, y somos los verdaderos protagonistas de nuestra historia.

Amar la vida significa también amarnos y respetarnos, asumirnos, tratar de ser mejores personas cada día no porque así lo quieren los demás sino porque somos nosotros los que deseamos crecer, cambiar, evolucionar.

Amar la vida es diseñar nuestras propias experiencias y en el diseño poner lo mejor de nosotros... lo más auténtico... Sólo porque nosotros lo deseamos así y porque reconocemos que somos los artífices de nuestro propio destino, de nuestra propia vida.

¡Qué importante! ¿no?

Con sus obstáculos, con sus problemas, con sus días grises, negros y blancos. Siempre. En la alegría y en la tristeza, en el mejor momento y en el peor.

Estamos vivos. Tenemos vida. Aprendamos a amarla desde ahora y para siempre...

En tu reloj mira la hora y comienza ya... No pierdas tiempo...


Desconozco a su autor


Querido Ser Humano: Enamorate de ti

Querido Ser Humano:

Regalate la oportunidad de pasear tu jardín interior con ojos atentos a la infinita belleza que te rodea, a la maravilla que eres.

Escucha la voz desde dentro te grita en susurros. Aunque los que te juzgan sean más no tienen más razón. Las heridas siempre acaban cicatrizando, las de fuera y las de dentro y el tejido cicatricial es, a menudo, más fuerte que la propia piel. Nadie te ningunea si no lo haces tú primero, nadie te menosprecia si no lo estuvieras haciendo tú. Nadie te desprecia si tu estuvieras amándote suficiente y bien. Si tú te abandonas, te abandona el mundo, la vida está deseosa de ver como recoges tus pedacitos y te recompones; es entonces cuando le dan permiso para volverse absolutamente maravillosa ante tus ojos, tan maravillosa como en realidad siempre lo ha sido.

Si quieres ver algo realmente hermoso, si quieres ver un autentico milagro, mírate a ti mismo y a la maravilla que te rodea con ojos enamorados.

Teresa Delgado (Tripti-Tse) Delgado © 2011

martes, 3 de diciembre de 2013

Las cuatro fases del perdón

Querido Ser Humano:
Perdónate, perdona......

El perdón no es una rendición sino una decisión consciente de dejar de guardar rencor abandonando la determinación de tomar represarías. El perdón es un acto de creación y se puede otorgar de muchas y muy variadas maneras que surge de la aceptación del otro y de uno mismo, es así mismo absolutamente necesario para mantener un estado de salud óptimo no solo emocional sino espiritual y física. El rencor desencadena una serie de reacciones fisiológicas nefastas para la salud si se mantienen en el tiempo y no se transmutan adecuadamente.

Según la Doctora Clarissa Pinkola Estés, existen cuatro fases del perdón

- Apartarse- Dejar correr.
Esto no quiere decir que haya que pasarlo por alto sino que se ha de adquirir la habilidad y la fortaleza que nos permita distanciarnos del asunto durante algún tiempo.

- Tolerar- Abstenerse de castigar.
Esto es, contemplar la situación con cierta benevolencia, con aceptación, poniéndose en el lugar del otro e intentando sentir las razones que lo llevaron al acto que nos afecta. El hecho de abstenerse de aplicar castigos innecesarios fortalece la integridad de la acción y del alma.

- Olvidar-Arrancar el recuerdo.
No pensar, aflojar, soltar la presa sobretodo de la memoria. Practicar el olvido consciente lo cual no borra el recuerdo pero si entierra las emociones que lo rodean.

- Perdonar- Dar por pagada la deuda.
El perdón es la culminación de todo lo precedente. Una forma muy profunda de perdón consiste en no excluir al otro, ignorarlo o mantener actitudes falsas o condescendientes.

¿Cómo saber si se ha perdonado?
Hemos perdonado cuando logramos compadecernos de las circunstancias en lugar de sentir cólera. Nos olvidamos dulcemente de todo cuanto se tenía que decir al respecto. Comprendemos el sufrimiento que dio lugar a la ofensa. Nos sentimos liberados y en situación de recomenzar.

Teresa Delgado Duque
(Inspirado en "Mujeres que corren con lobos de Clarissa Pinkola Estés)